La primera vez que se vieron el cronista y Mariela, entrenadora de Gimnasia Rítmica Elite en el club, no fue la mejor. Un mal entendido sobre información de su grupo, decantó en una de sus típicas miradas fulminantes, y la comprobación del periodista que ante sí estaba una mujer de escasas concesiones.

Para colmo de males, hacia finales del año pasado, cuando tras varios meses de buscar un horario donde encontrarse para realizar la nota, se encontraron en el Buffecito. Pero el desenlace no fue el esperado, porque quien escribe, tiene la costumbre de pedir la consumición y se dedica a recorrer las instalaciones de Porteño en busca de información, fotos y videos. Y ese día, la entrevista se efectuó previo a un partido de la Primera de Básquet Federal, olvidando abonar, y debiendo hacerlo Mariela….

Entre tantos desaguisados, desencuentros y reproches bien fundamentados, en el crepúsuclo de una jornada de intensos entrenamientos característicos de Gimnasia Rítmica, los cuales le permiten presentarse en todo tipo de certámenes con enorme suceso, destacándose por sus coreografías excelsas y de alta calidad.

Y entre los varios logros conseguidos, que sin dudas seguirán acopiándose en su profesión, está el de haber sido Sport Coordinator en los pasados Juegos Olímpicos de ka Juventud, desarrollados en la Ciudad de Buenos Aires.

«Al principio me contrataron para esa función, la de coordinadora deportiva de toda Gimnasia Rítmica. El propósito era preparar toda la competencia, en un lapso de seis meses, ya sea el gimnasio, los aparatos necesarios, el orden de competencia de cada participante, el tiempo de espera entre una y otra. También coordinar los entrenamientos, porque los Juegos Olímpicos Juveniles implican que los atletas estén los quince días en la Villa Olímpica, a diferencia de los JJ.OO seniors, donde existe un sistema llamado «camas calientes», donde quien ya compitió se va, y le deja su lugar a otro recién arribado sin haber competido aún. Entonces, para quienes ya habían terminado, debíamos ofrecerles entrenamientos, porque en varios casos disponían de competencias posteriores, y no podían quedarse parados tantos días. Y por suerte, salió todo muy bien», señala Maru en una de las mesas que da a los amplios ventanales del Buffecito, desde donde se aprecia la Pileta de Verano.

Recién retornada de Colombia, país donde fue para acompañar a una de sus alumnas de Porteño, quien competía en un Sudamericano, se toma un tiempo para hacer un balance deportivo de esos Juegos Olímpicos que tuvieron una inmensa repercusión en todo el país.

«En general, la conclusión de haber sido un éxito, superó todas las expectativas previas, tanto de la gente como nuestras, quienes íbamos organizando y no sabíamos la convocatoria que generaría. Respecto a Gimnasia, fue un punto clave, porque la gente llegaba a las ocho de la mañana a hacer fila, en una disciplina que comenzaba a las cinco de la tarde. Y las colas de 200 metros se justificaban plenamente, porque se vio una competencia de nivel mundial. Y fue buenísimo tenerlo en Argentina, para aquellos sin la posibilidad de acceder a un torneo de estas características», detalla.

Acerca de su función, la consulta sobre qué sigue luego de tamaña responsabilidad.

«(Piensa) Lo primero es extrañar, porque fue tan importante, trabajamos tanto en ese equipo compuesto por cuatro personas. Fue como haber tenido un hijo, y ahora se lo extraña; porque fue tan exitoso que ahora cuesta bajar de esos momentos inigualables», metaforiza.

Como se escribió líneas arriba, apenas finalizado el magno evento, viaje a Colombia.

«Fui como entrenadora al Sudamericano de la Categoría AC4, para la Selección Argentina, entre las cuales estaba Martina Espejo, de nuestro club».

Mariela presume de ser una «Chica Porteño».

«Vengo al club desde que tenía 10 años, donde comencé con actividades recreativas durante un año, para el siguiente comenzar con Rítmica. Lo hice hasta los diecinueve, cuando cursaba mi primer año en la Facultad. Ya para los dieciséis empecé a colaborar con la Escuelita de Gimnasia, como asistente de María (Bonamino, actual coordinadora de la actividad), quien fue mi entrenadora. Hice la carrera de Profesora de Educación Física en el Colegio Ward, y desde el 2001 trabajo en el club como entrenadora».

Nacida en Ramos Mejía, siempre vivió cerca de lo que es su segunda casa, y sonríe cuando se le dice que desde jovencita lleva en la sangre el don de la docencia.

«Parece que si (risas), me gustaba. Y además, María siempre me sugirió ayudarla, por lo que tal vez veía algo en mi que por mi edad, yo no. Pero sin dudas era una vocación», admite.

Porteño posee un altísimo nivel dentro de la Gimnasia Rítmica, obteniendo permanente lauros individuales y colectivos. ¿Siempre fue así?

«Si, siempre ha tenido deportistas de élite; yendo para atrás, Analía Serenelli, quien fue compañera mía, Roxana Marinoff, Cecilia  Shutmann, quienes participaron en los Panamericanos de Mar del Plata en 1995, y consiguieron medallas. Luciana Eslava, Romina Larrivey, Noelia Alí, realmente son muchas y sin dudas me voy a olvidar de varias», enumera.

Y sobre la actualidad, detalla:

«Hoy es diferente, porque el deporte va mutando, y las generaciones también. Es difícil en la actualidad pedirles a las gimnastas como se les pedía antes. Pero es un fenómeno general, porque quizás las chicas disponían de más tiempos o se enfocaban exclusivamente en el colegio y el deporte. No habían tampoco tantas horas cátedras en los colegios, entonces la tendencia es que las chicas estén más tiempo allí, sumado a las actividades extra programáticas. Y eso quita sin dudas la posibilidad de sumar tiempos en los entrenamientos»,

¿Cómo hacen dentro de ese contexto, las profesoras, para maximizar el rendimiento de las gimnastas y asi elevar el nivel de cara a las competencias?

«Magia- sintetiza- adaptarse a las estructuras disponibles y ser flexibles. Pero siempre las mantenemos, sino no podríamos sostener el progreso de ellas, especialmente a quienes se esfuerzan y esmeran para llegar al nivel Elite. Acomodándonos a los tiempos de ahora, pero siempre con los mismos objetivos de superación, absolutamente claros», contesta.

El panorama habitual de las jovencitas saliendo rápido de sus colegios, comer algo al pasar y llegar a los entrenamientos. Pregunta entonces sobre si eso conspira contra el rendimiento individual.

«Obviamente influye, y desde nuestro lugar nos queda orientar, y dar el punto de vista sobre como llevar la gimnasta al entrenamiento. Lo hacemos en un horario clave, a las dos dela tarde, y varias de ellas llegan apuradas. También vivimos en tiempos de inseguridad, y muchas de ellas, a pesar de ser media tarde, entonces dependen de sus padres para venir al club; y algunos de ellos les surge ciertos inconvenientes. En esas cosas es donde nos tenemos que flexibilizar, sino nadie podría hacer deportes de alto rendimiento».

Luego de ese magnífico e inolvidable 2018, la pregunta final es sobre cuáles sueños le quedan por cumplir como entrenadora.

«Uno siempre apunta a lo máximo,  en mi caso sería un Juego Olímpico. Pude estar desde otro lugar dentro de uno, y me fascinó. Es algo único, y si se podría llegar a colaborar para que Argentina tenga una gimnasta olímpica, sería grandioso».

Mariela Aprigliano, una de las responsables técnicas para que Estudiantil Porteño sostenga y mantenga el alto nivel de la Gimnasia Rítmica.