Mucha agua pasó por debajo del puente en la vida de Francisco Ipiñazar, desde aquella nota que se le hizo tras volver de China jugando el Mundial Juvenil Sub 20 de Hockey con la camiseta argentina. Ocho años después, con esa misma cantidad de temporadas, se fue a jugar de manera profesional a Italia. Allí, luego de demostrar su jerarquía y crecimiento, fue convocado a la Selección Nacional para sumarlo a sus filas.

«Con la Mayor ya disputé dos Mundiales y tres Europeos. Ahora, en septiembre, jugamos otro Campeonato de Europa», cuenta Fran en sus vacaciones, que religiosamente pasa en Argentina junto a su familia y amigos. Y desde hace cuatro años, también junto a su compañera de vida, Sol Abril Holguín.

«La conocí aquí, pero me fui a Europa. Unos años después, cuando volví, nos pusimos de novios y luego nos fuimos a vivir juntos», recuerda.

Como siempre, las vacaciones lo traen al club donde nació, para disfrutar entre amigos.
«Siempre es lindo volver a entrenar en el club, porque aquí tengo a mis amigos además de mis primos, con quienes la pasamos de diez», indica, refiriéndose a los Porreca, otra familia plenamente ligada al hockey de Porteño.

Desde hace dos años, su hermano Patricio también juega en Italia y, a partir de esta temporada, lo harán juntos en su nuevo equipo.
«A principios de agosto volvemos allá y yo me voy con la Selección para prepararnos para el Europeo. Y luego, con mi hermano, nos incorporamos al Bassano. Firmamos por dos temporadas en un equipo que se armó para ganar, ya sea campeonato, copa o la Champions de Europa».

Con una agenda cargada por delante, Fran disfruta a pleno el mes que le queda de vacaciones antes de regresar a la tierra donde se consolidó como profesional. Un país que es auténtica potencia mundial en este deporte y que lo sumó a su selección nacional como muestra de su inmenso talento.

Un talento que se forjó en la cancha de Estudiantil Porteño, y al que siempre regresa en cada una de sus vacaciones.

Nota realizada por Luis Desimone.