Romina Palacio Balena y un triunfo inolvidable Ironman 70.3 Punta del Este

0
389

 

Ganar el Ironman 70.3 de Punta del Este 2023 fue para Romina Palacio Balena una mezcla de satisfacción y emoción. Después de tanto entrenamiento y dedicación, lograr el resultado esperado tuvo un significado especial. Como ella misma explica, muchas veces los atletas atraviesan períodos de gran rendimiento en los que el resultado no siempre acompaña. Por eso, poder alcanzar la victoria en esta ocasión fue una alegría enorme y una experiencia muy emocionante que, además, volvió a confirmarle que nunca hay que rendirse.

Dentro de su preparación, el Club Estudiantil Porteño ocupa un lugar muy importante. Romina recuerda que su vínculo con el club comenzó en 2009, cuando conoció a Miguel Zagaria y empezó a entrenar con él en la pileta del Estudiantil, junto a otros atletas. Ese proceso fue clave en su desarrollo deportivo, especialmente en la natación, la primera disciplina del triatlón. En aquellos años competía en distancia olímpica y formaba parte de la selección argentina, y el trabajo realizado en el club fue fundamental para seguir creciendo como atleta. Allí no solo mejoró su rendimiento en el agua, sino que también incorporó aprendizajes importantes sobre el entrenamiento y las aguas abiertas.

Hoy, dentro del triatlón de larga distancia, Romina considera que la natación sigue siendo una de sus principales fortalezas. Aunque se define como una atleta bastante equilibrada en las tres disciplinas, siente que el agua es el sector donde más se destaca. En los últimos años, además, trabajó intensamente el ciclismo, disciplina que logró mejorar considerablemente y que también se fue transformando en una fortaleza. En cuanto al running, su objetivo es recuperar el nivel de carrera que tuvo en otros momentos de su trayectoria. Más allá del aspecto físico, Romina también destaca la importancia del trabajo mental: durante muchos años entrenó con un psicólogo deportivo y considera que esa preparación es hoy uno de los pilares de su rendimiento competitivo.

En las distancias de medio Ironman, explica que el momento más exigente de la carrera suele aparecer en la parte final del running. Después de haber nadado y recorrido 90 kilómetros en bicicleta, el cuerpo llega con una gran carga de fatiga acumulada. En ese contexto, los últimos diez kilómetros corriendo suelen ser especialmente duros, sobre todo cuando la competencia se define y hay que pelear posiciones. Es allí donde la mente juega un papel fundamental para poder sostener el esfuerzo, superar el cansancio y mantenerse concentrado hasta cruzar la meta.

Sin embargo, en la carrera de Punta del Este el mayor desafío apareció antes, durante el ciclismo. Romina sufrió un problema mecánico con su bicicleta: el cambio electrónico se golpeó con el rack donde se dejaban las bicicletas en la zona de transición y se desconfiguró, algo que también les ocurrió a otros atletas. Como consecuencia, el sistema quedó trabado en el último piñón y tuvo que completar prácticamente todo el tramo sin cambios, alternando únicamente entre el plato grande y el plato chico. En un circuito con mucho viento, esto la obligó a adaptarse constantemente, aprovechando el viento a favor cuando podía y regulando el esfuerzo cuando lo tenía en contra. Uno de los momentos más exigentes fue la subida de Punta Ballena, donde tuvo que hacer mucha más fuerza de lo habitual al no poder bajar los cambios. Ese esfuerzo extra también se hizo sentir después en el running, al llegar con mayor fatiga muscular.

Tras este importante triunfo, Romina ya tiene nuevos desafíos en el horizonte. Este domingo competirá en una carrera local en Mar del Plata y luego tomará dos semanas de descanso para recuperarse y definir sus próximos objetivos deportivos. Entre las posibilidades aparece la opción de competir en un Ironman completo, aunque todavía está evaluando el calendario. Además, la victoria en Punta del Este le permitió clasificar al Mundial de Ironman 70.3 que se disputará en Niza en septiembre, una oportunidad que aún debe confirmar, ya que dependerá de cuestiones económicas.

De cara al futuro, el Club Estudiantil Porteño seguirá ocupando un lugar importante dentro de su preparación. Romina planea continuar entrenando la parte de natación en la pileta del club, manteniendo el trabajo que viene realizando desde hace tantos años y que fue clave en su crecimiento como atleta.