Desde hace unas semanas, el Básquet del Club incorporó una nueva opción para su actividad: el recreativo.

El mismo está enfocado sin limite de edad, cada sábado a las 20.30 horas, y su objetivo es, como bien lo indica su descripción, jugar, entrenar y divertirse.

A cargo de los entrenamientos está Vanina Fernández, quien llegó al Club para traer a sus hijos a practicar, y tras algunas inquietudes de padres, surgió la idea.

«Llegué al club porque mi hija mayor Juliana, después de pasar por varios deportes, se decidio por practicar básquet, así que mi llegada fue en principio como mamá. Con el correr del tiempo veía que en el grupo de profes (que son todos muy genios) faltaba una presencia Femenina que pudiera estar atenta a ciertos requerimientos particulares que pueden tener las nenas. Desde ese lugar, me acerqué a hablar con la subcomisión; entre charlas sobre esto surgió la posibilidad de sumarme como profe, justamente donde podía aportar desde mi lugar como mujer y mi profesión», comenta Vanina en un alto de sus clases.

» Soy docente de Secundario (química, física y matemática), así que había toda una parte pedagógica  manejada naturalmente. Así llegué al equipo de profes, y la propuesta del recreativo de adultos nació entre bromas y charlas que hacíamos con los papás y mamás de armar un “partidito” de papis. Cuando Marcelo (Belloni) me lo sugirió, dije que si automáticamente y nos pusimos a ver horarios y disponibilidad para materializar la idea lo antes posible», añade, para dar un panorama sobre como se incubó esta actualidad de personas sumadas semana a semana.

Sobre la repercusión entre padres y amigos, fue:

«El primer comentario recibido fue “que buena idea que los adultos podamos también aprender y meternos en el deporte”. Si bien hay padres ex jugadores que conocen el reglamento y los fundamentos, hay muchos sin ese conocimiento, y muchas veces “opinan” por lo que ven o escuchan de otros padres. La pregunta más recurrente que recibí cuando lo difundimos fue ¿hay que saber jugar? ¿sólo ex jugadores pueden participar?. En general gustó mucho la idea y recibí mucho apoyo con la difusión y hasta algunos/as se animaron a sumarse a los entrenamientos sin haber jugado nunca básquet», responde.

Tiene su pasado como basquetbolista.

«Empecé a jugar básquet a los 6 años en el club Claridad (por sugerencia de mi profesor de educación física) y lo hice ahí hasta los 18, donde busqué un cambio. Durante alrededor de dos años más jugué en Ciudadela Norte y ya después con los tiempos complicados por el estudio y el trabajo, pasé por Centro Español en Ramos Mejía, donde sólo entrenaba cuando podía acomodar mis horarios y ya para “despedirme” (momentáneamente) a los 24 años del deporte», describe, para agregar:

«Entrené en FIAT en Caseros (me quedaba muy cerca de donde trabajaba). Después de eso, el horario de trabajo no me permitió continuar y la vida tomó otro rumbo bastante lejos del básquet».

¿El ser docente ayuda en cual aspecto para poder hacer un entrenamiento divertido y didáctico entre ex jugadores y principiantes?

«Soy docente y ex jugadora, asi que toda esa experiencia combinada me permite estar atenta no solo a la parte del aprendizaje técnico, sino también a evaluar en el “durante” el grado de “diversion” (por llamarlo de alguna manera) del grupo en general. Además entrenamos con música de fondo y con muchas risas!. Los adultos aprendemos a otro ritmo y tiempo, asi que lo primero por entender cuando se trabaja con adultos, es que los resultados llevan mas tiempo y constancia», puntualiza.

Acerca de cómo se acercó al club, expresa:

«En principio Juliana tuvo la oportunidad de verme jugar algunas veces (antes de la pandemia), donde se había conformado un grupo de adultos para entrenar en Claridad, y se ve que ahí le pico el bichito del básquet…Durante toda la pandemia teníamos en casa una pelota de básquet que sistemáticamente era mi pequeño escape en el patio, y ella se sumaba a “hacerla picar” como yo. Cuando terminó la pandemia, ella ya había tomado la decisión de jugar básquet, asi que empecé a buscar algún club cercano a mi casa donde pudiera arrancar y dimos con una institución cercana. Allí se conformó un grupo de nenas que querían seguir jugando juntas. El papá de una de las nenas comentó que Estudiantil Porteño estaba queriendo sumar nenas, fuimos para sumarnos!. La primera cara que conocimos fue la de Maia (Taccone),  quien nos recibió con los brazos abiertos. De ahí en más nos integramos a la tira blanca, tuvimos un primer año distinto porque los entrenamientos se hacían en dos lugares diferentes, y con grupos separados. Pero todo llevó a que hoy Juliana pertenezca a un grupo hermoso de personas, y a que mi hijo más chico (Lucio) también se esté enamorando de este deporte», expresa.

¿Cuál es el balance de estas semanas?

«Rescato lo divertido que son los encuentros, el grupo cumple al 100% lo de recreativo. Quienes fueron ex jugadores ayudan a los que no, y quienes arrancaron ahora le ponen unas ganas que contagian. De hecho ya nos estamos poniendo un poco competitivos!!! Al ser todos adultos, manejamos el ritmo y la intensidad según lo que vamos sintiendo todos, pero después de cada práctica nos vamos todos un poco más felices (y también más cansados) de lo que llegamos, y eso me parece lo más gratificante que me llevo como profe», afirma.

¿Se proyecta en un futuro tener un equipo de competencia?

«Ya ha surgido esa inquietud en el grupo, y si bien recién estamos arrancando y tenemos que consolidar un grupo sólido de cara a enfrentarnos a otro equipo, me encantaría podamos hacerlo!. Obviamente sin perder la visión de que somos un grupo de personas que buscan jugar al básquet por el placer del juego y en pos de realizar una actividad física gratificante. Tengo la suerte que seamos un grupo muy heterogéneo en edades, así que nos iremos adaptando de a poco a los desafíos que se nos presenten como grupo», finaliza.

Vanina Fernández, profesora del Básquet Recreativo, una nueva opción del Club.