«Lo que me hizo volver todos los sábados sistemáticamente, fue las ganas de encontrarme con un grupo de personas que tenían el mismo sentimiento al mío. Esas ganas de jugar al Voley, volver a tener contacto con la pelota, divertirse de contar sus historias. Respecto al Voley, fue la las ganas de coincidir con mucha gente que tenía el mismo deseo de practicar un deporte hermoso».
Yamila Espínola cuenta las razones por las cuales se sumó a los entrenamientos del Voley Recreativo, los sábados por la tarde.
«Y sumo a esto el compromiso que noté desde el primer momento de Germán hacia nosotras y los chicos que se acercaron a Recreativo, porque nunca o sea lo que notamos es que no fue algo tomado a la ligera. Siempre con un gran compromiso y un gran corazón hacia el deporte, y eso también formó parte del incentivo de volver todos los sábados», agrega.
A medida que transcurrían los meses y el grupo creció , surgió la idea de armar un equipo para competir.
«Tuvo mucho que ver las mujeres que formaron inicialmente voley recreativo; Lau, Vicko, Adri, Carli, Silvia. Fueron clave para iniciar a gestar la idea de un Maxi voley que involucrara a mujeres con ganas de jugar y sobre todo divertirse; después nos sumamos quien te habla, Valita Vane, Romi, Vero, Pletti, Miru. Decidimos que a pesar de lo que significa competir, éramos capaces de estar a la altura de un rival en una cancha. Y Germán (Urbinatti, el DT) fue súper clave, nos dio el tiempo necesario para entender que le estábamos pidiendo ser como equipo y luego nos dio la hermosa noticia que finalmente éramos MAXI VOLEY», describe en la tarde noche semanal, tras retornar a su hogar luego de su jornada laboral.
El instante donde Germán les dio la noticia, la reacción de las chicas.
«¡Tremendo, un tsunami de emociones!. Sobre todo alegría, explotábamos de alegría; y nervios, y sentido de pertenencia, compromiso, ganas de darlo todo. Fue muy emocionante», recuerda la madre de Lola y Facu, y compañera de Emanuel, quien allá por los años 90 jugó básquet federado en Porteño.
En retorno de la charla sobre por qué volvió al Club luego de varios años, rememora:
»
Me acerqué a voley recreativo por una amiga, Carlita, quien insistía en “volver» al deporte que amé toda la vida. La misma en el club arrancó desde muy chiquita; viví en la misma cuadra desde mis 4 años! Así que desde esa edad crecí dentro, para mi era felicidad absoluta. Hice voley hasta mis 15 años, y luego me fui a jugar a otro club y nunca más volví hasta hace un año y medio atrás. Lo mejor que me pasó fue reencontrarme con esta hermosa disciplina y sumado a que era recreativo, descontracturado, sumó mucho más mis ganas de formar parte de este grupo».
En esa etapa adolescente se quedó jugando en el Instituto French, hasta el instante de su amiga Carla para retornar a Porteño.
Y llegó el momento sublime donde el equipo de Maxi hizo su debut.
«Jajajaja no!! Quisimos que sea íntimo el debut», contesta a la consulta si sus familias las acompañaron. Y luego añade:
«Pero luego la familia acompañó como pudo; al ser la mayoría mamás , las familias acompañaron estando con los chicos. Hubo varias familias que en diferentes fechas nos acompañaron , alentando, y también desde casa».
La respuesta deja espacio para profundizar en dicho aspecto.
Entrenan sábado, juegan domingo, o sea tiempo que le «sacan» a ellos. ¿Cuàn fundamental es su apoyo para que puedan disfrutar esto?
«Gracias al apoyo de la familia podemos disfrutar de cada momento en Maxi, sea entrenando, compartiendo un tercer tiempo, yendo a jugar, etc. La familia es fundamental para seguir adelante con el equipo y seguir creciendo como tal. Además la motivación extra de parte de ellos, suma muchísimo», admite.
Frente a la reacción de sus hijos al verla vestida como jugadora, dice:
«Para ellos fue divertido y a la vez estaban felices de verme “vestida “ para un partido, les encantó la camiseta y el número, jaja».
Al hacer un balance de estos meses como equipo, señala:
«Mas que positivo; superamos muchas cuestiones mentales y trabajamos semana a semana la auto superación .
Arrancamos como un espacio recreativo, y ahora estamos compitiendo; eso da cuenta no solo de lo que crecimos en lo deportivo, sino también como equipo y grupo. Destacando esto último, somos un grupo de mujeres que encontramos un lugar donde vivenciar este hermoso deporte, y llevarlo a lo competitivo, con lo que eso implica, responsabilidad, compromiso y sintiéndonos acompañadas. Germán acá fue clave, inyectándonos confianza y sembrando como base que somos un grupo decidido a disfrutar y hacer lo que más nos gusta en la vida».
El regreso a las competencias trae a veces aparejadas lesiones. Y Yamila no es la excepción.
«En un partido, Germán no pudo venir a dirigirnos por problemas personales , y fue realmente un desafío para nosotras.
Ese día, en una jugada del segundo set, salto a bloquear una pelota y la opuesta del otro lado, saltó y se cruzó de cancha… pisé por completo su pie y me torcí.
Desgarro grado 3 del ligamento peroneoastragalino anterior. Me diagnosticaron hasta posible intervención quirúrgica, mi traumatóloga me vio la cara y me dijo que siga estrictamente los cuidados que me daba, y por suerte ya desde el domingo pasado comencé a jugar nuevamente. Feliz que todo va mejorando», afirma.
Si bien está en proceso de recuperación, suma minutos en la Copa de Bronce, donde el equipo arrancó fuerte y con expectativas de apuntar alto.
«Estamos convencidas y comprometidas de que vamos por mucho más; en medio año de entrenamiento como Maxi voley logramos más de lo que podíamos creer. Estar en un torneo disputando la Copa de Bronce, era inimaginable, con un nivel que mejora domingo tras domingo. Por eso vemos de a acá a mediano plazo, buenos resultados, no solo desde los puntos en tabla, sino en la suma de compromiso, nivel de competición y sentimiento de pertenencia como equipo. Tenemos grandes jugadoras, con mucha ambición de competir», puntualiza.
Para el final, una reflexión. Cuando se es adolescente, generalmente se tienen las mismas preocupaciones. Ya en la adultez surgen otras responsabilidades (familia, hijos, trabajo, etc). ¿El juntarse para entrenar y jugar es una especie de complemento deportivo y emocional para balancear sus roles de madres, esposas, profesionales, y/o laborales?
«Realmente funciona como complemento de nuestras vidas; para muchas de nosotras es más que un entrenamiento: logramos engranar lo que fuimos, soñamos y disfrutamos deportivamente con nuestra vida actual. Se fusionan nuestras ganas de superarnos, nuestras frustraciones, las ganas de reír, las ganas de ganar; es un gran cable a tierra, que bien utilizado, suman años de vida».
Yamila Espinola, capitana de las Maxi Voley.





