Escena 1: Al momento de ser sustituidos, segundos antes de culminar el encuentro, Lautaro Cisterna y Joaquín Thorp reciben una ovación por parte de los hinchas que explotaron la cancha con su presencia, como reconocimiento al gran juego que hicieron, tomando la posta como los referentes más grandes en un conjunto plagado de pibes ante las ausencias forzosas.
Escena 2: Con la victoria consumada 94-90, insuficiente para meterse en los play offs de Inter Conferencias contra rivales de Entre Ríos y Santa Fe por primera vez en los diez años que se lleva disputando la décima temporada consecutiva, la hinchada siguió cantando, saltando y alentando a un equipo con la tristeza que el torneo había llegado a su fin, pero la tranquilidad interna de haber dejado todo, hasta la última gota de sudor y energía.
Porteño debió jugar un triangular de reclasificación entre lunes y miércoles contra Sportivo Escobar e Institución Sarmiento, donde solo uno pasaría a la próxima instancia del Torneo Federal. En ambas ocasiones se jugaba en Ramos Mejía por haber sido el de mejor posición en la fase regular.
Contra los del Norte se perdió por 12 puntos, y parecía suerte echada, pero los de Santos Lugares ganaron como visitantes en Escobar por seis, lo que le abrió a los nuestros la chance de clasificar. Aunque para ello, debía ganar por 19 puntos, para quedar como el de mejor registro en partidos entre si.
Y con esa premisa, los dirigidos por Juani González salieron al rectángulo en busca de la heroica. Sobre todo, porque no era una quimera el triunfo, sino el guarismo de casi dos decenas de puntos. Porque no solo se medía ante un rival fuerte, sino por el hecho de afrontarlo con solo dos fichas mayores, ya que Jorge Quercetti e Ignacio Siniuk están lesionados.
Como si fuera poco, a los quince minutos Martín Sesarego debió abandonar el encuentro por lesión, lo que el objetivo semejaba a épico.
Y en ese paisaje adverso, los Pibes salieron a poner la cara, en sus respectivos momentos. El DT apeló a Thiago Flossi, Lisandro Rodríguez, Lucas González, Joaquín Caumo (los cuatro en edad formativa) junto a Lautaro Vieira, el juvenil de 18 años arribado esta temporada desde Cañuelas, recomendado por Diosnel Sanchez, asistente técnico de Juani, quien fue uno de los goleadores de la noche.
El partido osciló en su mayoría con Porteño arriba por entre 9 y 11 puntos. Faltó allí ese golpe de suerte de una conversión dentro de la pintura o bomba a distancia que los pusiera a tiro del objetivo y trasladara los nervios a la vereda de enfrente.
Pero no se pudo, y a poco menos de tres minutos para finalizar, sabiendo que no se llegaba, el juramento tácito de ganar y cerrar todo con una alegría para la gente.
Una gente que se mimetizó con el equipo de tal manera, que el hecho inédito para el básquet del club, se dio en llevar un micro lleno de simpatizantes hasta Berazategui, en la ronda inicial de eliminación directa. Coronado en las presentaciones postreras en Barcala a cancha completa.
Muy desparejo respecto a presupuestos de otras instituciones, se consiguió una temporada sobresaliente. Por supuesto que queda en los protagonistas un cierto sabor amargo porque las ilusiones fueron in crescendo a medida que corrían las jornadas y se veían en lo más alto de la tabla, y lógicamente las esperanzas renovadas ante la oportunidad de meterse en fase nacional si se lograban los benditos diecinueve puntos.
Pero cuando se bajen las pulsaciones, la balanza se inclinará por el lado del haber.
Se compitió con un presupuesto austero; de hecho en este último triangular uno de los rivales tiene un jugador que su salario es mas alto que todo el roster de Porteño.
En ese manejo económico, la chance de darle minutos a los más jóvenes hizo ensanchar una plantilla que a inicios de temporada asomaba mas corta. Mérito de ellos mismos, junto a un entrenador que supo amalgamar esas piezas y hallarles un rol superador, potenciando sus cualidades.
En unos meses se viene el Pre Federal, un torneo con aristas cuestionables (pagar una onerosa inscripción para clasificar a un certamen donde ya estás clasificado por méritos deportivos anteriores), con la novedad de regresar a las seis fichas mayores y dos U23, lo que le adosará mayor jerarquía a los planteles.
Porteño (como todos los demás que participen) tiene ante si el desafío de armar la ingeniería donde con la saludable política de no hacer locuras financieras que perjudique la infraestructura piramidal de la actividad, se arme un equipo con proyección de seguir escalando en las fases de competencia.
Porque terminan como saldo positivo, rehenes de lo que consiguieron: un Porteño de vuelta en posiciones de privilegio, con una localía fuerte, con tribunas llenas, un público que se hace sentir. Y no como dato menor, porque ese item dio un salto cuantitativo y cualitativo enorme.
Y para mantenerlo, e incluso acrecentarlo, el armado de un equipo fuerte (siempre dentro de las posibilidades financieras), será fundamental.
Se entró en una rueda ascendente. Logro con responsabilidad de todas las partes. Donde con seguridad, nadie querrá bajarse de ese pedestal.





