Darío Giordano es otro de los jugadores históricos de Estudiantil Porteño, que participaron en diciembre pasado del Mundial de Clubes en Hockey sobre Patines. El torneo se desarrolló en San Juan, y nuestro conjunto tuvo una gran actuación, quedando entre los primeros ocho, adquiriendo una buena experiencia de cara a próximos eventos similares.

En el equipo se desempeña como back. o sea defensor o último hombre. Nacido a pocas cuadras del club, comenzó a los diez años en esta disciplina deportiva, y en sus recuerdos de aquellos años iniciales, recuerda haber sido wing, por cierto prácticamente toda su carrera fue un aguerrido defensor, bancándose todos los bochazos para evitar que vayan al arco propio. Con la misma entrega, y acompañado de sus viejos compañeros y amigos, se puso la camiseta de nuestra entidad, y volvió a sentir la adrenalina de representarnos en un campeonato.

“Fue una experiencia más que gratificante, única para mí, porque volver a jugar con mis amigos en mi amado club, con los mismos con quienes estuve en infantiles, juniors, reserva y primera, no puede ser menos que positivo. Hubo una camaradería entrañable, en un torneo nuevo para nosotros, agradecidos por habernos dado ese lugar de competencia, y cumplido con las expectativas previas”, comenta Darío durante los primeros días de este 2018.

“El torneo fue de un gran nivel, porque hubieron equipos y jugadores que nos sorprendieron mucho; no por la historia, porque nos encontramos con campeones del mundo, otros con trayectoria en Europa. Pero claro, uno cree que por cuestiones generacionales, ya no manejan el nivel de juego de antaño; pero mantienen una jerarquía y un hockey de excelencia. Estuvimos muy bien, aunque considero estamos para más, y eso nos alienta al próximo mundial, y nos da ganas de revancha. Fue también conocerlos, porque estos equipos traen certámenes de competencia, con los mismos planteles, y en ese conocimiento puedo asegurarte que estamos para mas y será el desafío cuando nos presentemos nuevamente”, agrega respecto al Mundial.

El haber sido invitados a esta competencia internacional, es sin dudas un reconocimiento al esfuerzo del Maxi de Porteño en mantener activa la actividad, al no haber una competencia oficial para esta categoría.

“No tengas dudas, es un reconocimiento increíble, sobre todo al no poder disponer de esa competencia manejada por ellos. Generamos nuestros propios encuentros, y es un halago a tantos años y a esta actualidad del club; porque lo que tenemos hoy en Estudiantil es maravilloso. En cuanto a nivel, cantidad y nivel, es hermoso, Fue hermoso donde nosotros hemos llegado, y poder ver a la Primera que tenemos, a las chicas en su cantidad y calidad, a las inferiores. Por cierto, para nosotros es algo soñado, ver a todas sus líneas bien posicionadas en las competencias, con campeonatos, subcampeonatos, participando en regionales, panamericanos. Es un honor ver jugar a estos chicos, y creo que también influyó esta realidad para ser invitados; nosotros somos parte de la historia y la actualidad es un respaldo y de allí la responsabilidad por conservar el nombre del club dentro de los parámetros de competitividad y seriedad al participar, llevando los colores del club”, señala Darío.

Esos días de competencia, le trajo también en su mente, alma y espíritu, los recuerdos de aquellos días cuando eran más jóvenes y representaban a Porteño en distintas competencias.

“Te imaginarás que es un premio la convivencia con amigos, volver a recordar momentos previos en los vestuarios, compartir las comidas. Una maravilla, realmente, un regalo de la vida”, afirma con convicción y emoción.

Darío, como tantos otros referentes de nuestra institución, es socio desde su mismo nacimiento; cuando iba a la primaria en la Escuela N° 24, por las tardes se venía al club. En los veranos, pasar el día en la pileta. Aprendió otros deportes, como nadar, fútbol, básquet, vóley, tenis y a patinar, previo paso a dedicarse al hóckey.

“Entre todos los deportes, tuve la suerte de estar federado en básquet, fútbol y hóckey. Cuando empecé a crecer un poco, recuerdo a mis dos entrenadores (Jorge Tuse y Joaquín Martínez) me desafiaron a elegir un deporte solo, porque se me mezclaban los horarios de entrenamiento. Fue entonces cuando me decidí, y no lo dejé nunca más”, expresa.

Hizo la secundaria en el Jorge Newbery y luego se trasladó a la Capital Federal, donde reside en la actualidad, aunque nunca dejó de venir al club.  Está en pareja con Miren (María en el idioma vasco), y cuatro hijos: Franco, Valentín, Azul y Dante.

Tras esta maravillosa experiencia de jugar un Mundial, se le pregunta sobre las perspectivas para esta temporada.

“Esto nos motivó, y estamos a la espera de una invitación formal para volver a jugarlo, que si mal no recuerdo, se hará en Colombia, en agosto próximo. Estamos con muchas ganas de participar, y estamos viendo si entrenamos más duro para poder llegar en mejores condiciones y ser mayores protagonistas”, señala.

Darío Giordano, otro de los jugadores Senior que nos representó. Y por eso, como todos los de ese plantel, con su espacio en nuestra página pata conocer su historia y enorgullecernos por su pertenencia a nuestro club durante toda su vida.