Javier Verdu es otro de los integrantes del fantástico equipo Superior de Futsal, que coronó un sublime 2017, desde su posición de arquero. Y como tal, posee la magnífica tarea de entrenar a sus colegas de puesto en las categorías inferiores de Estudiantil Porteño.

Justamente, en la temporada que reciénculminó, se le ofreció a través de Leo Amaya, coordinador del fútbol infantil, junto a la comisión, este desafío, acompañado por Agustín Rojas, quien se desempeña como portero en los juveniles.

“Me pareció interesante la idea ya que nunca me había animado a hacerlo antes; estuvimos todo el año con los chicos desde la categoría 2010 hasta la categoría 2004”, expresa Javier durante una tarde del tórrido verano de enero, mientras disfruta el descanso junto a su esposa y su niña de seis años.

Con 34 años, es uno de los más experimentados en el plantel dirigido por el Zurdo Gabriel Espósito, y sus inicios en esta actividad se dieron fuera de las instalaciones de nuestra entidad.

“Jugaba en el club Villa Pearson, también de la asociación metropolitana, y en el 2016 me surgió la posibilidad de venir a Porteño. Acepté porque conocía el club, sabía que venían haciendo un buen trabajo, además de haber buena gente. A su vez, me quedaba cerca de donde vivo y eso me iba a permitir estar más tiempo con mi familia y no tener que estar viajando demasiado tiempo”, expresa.

Al ser uno de los referentes por ascendencia del conjunto Elite, se le pregunta si se le hace más fácil entrenar a los chicos que buscan emularlo en un futuro, por tener enfrente a uno de los campeones de Porteño.

“La verdad, era una experiencia totalmente nueva para mi; por ahí tener tantos años atajando podría ser una ventaja, pero también hay otras cuestiones a tener en cuenta: como profe van por afuera de lo deportivo y no sabía cómo iba a poder llevarlas adelante. Desde la contención, hasta las frustraciones por ahí que no le salgan las cosas o los ejercicios. El puesto de arquero tiene mucho de eso, pero por suerte junto con Agus pudimos llevarlo de la mejor manera; de mi parte muy contento porque los chicos ayudaron mucho, siempre con respeto y escuchando lo que le queríamos transmitir”, comenta.

Aprovechando su doble rol de entrenador-jugador, la oportunidad para saber si el ser arquero de futsal es más ingrato al de once, por la particularidad de tener que soportar mas goles en contra en un partido.

“No sé si llamarlo más ingrato; si bien son dos deportes diferentes , por las situaciones de juego que se generan, los errores son similares y siempre cuando se equivoca el arquero, es muy difícil subsanar ese error. Desde mi punto de vista, es muy similar la ingratitud del puesto; siempre se dice que se hacen notar más las cosas malas por sobre las buenas”, señala.

Desde su óptica especializada, una visión sobre la actualidad de los arqueros en el club, tanto presente como futuro.

“Considero que hay muy buen material para laburar por muchos años; actualmente en el plantel superior somos tres arqueros (Santi Verdejo, Juan Marotte y yo). En inferiores también hay chicos mostrando un gran nivel. Por suerte para el club y la actividad hay un plantel muy joven y con gran futuro”, asegura Javier.

Respecto a ser un engranaje más en la aceitada maquinita de Elite, actual Tricampeona, expresa:

“Poder ser parte de este equipo es una sensación hermosa; personalmente estoy súper agradecido por como me integraron tanto los jugadores, técnicos y la misma gente del club. Quienes practicamos este deporte, buscamos jugar los mejores torneos; quizás era inesperado todo junto como se dip, pero yo que venía de otro lado, y se percibía que en algún momento se iba a dar. Es un grupo que viene laburando bien hace muchos años y le faltaba dar el salto de calidad, el cual por suerte se logró este año. Ahora viene lo más difícil, mantenerse y seguir dejando el nombre del club en lo más alto del deporte a nivel nacional como internacional”.

Y no es exagerado lo mencionado por el golero: a los habituales certámenes donde Porteño seguirá inscribiendo su nombre, se le suma el Mundial de Clubes, nada menos. Por ser jugadores amateurs, quienes en su mayoría deben desdoblar sus horas con trabajos particulares, a veces no pueden participar de esos campeonatos. Tal el caso de Javier.

“Es difícil combinar los viajes; en mi caso por ejemplo , este año no pude estar en la División de Honor ganada en Mendoza por tema laboral y familiar. Si bien uno siempre quiere estar en todos los viajes, se hace complicado poder organizarse con la familia y el resto de las actividades.  El 2018 será muy particular por la cantidad de viajes por afrontar; todavía no están definidas las fechas por parte de la organización, así que cuando salga el calendario anual veremos como nos podemos organizar. Realmente en todo esto debo agradecer a mi mujer y a mi hija, quienes bancan esta locura y siempre se amoldan a mis fechas; si no fuera por ellas sería complicado poder seguir viajando. Tuve la suerte que vinieran a Uruguay y fue una sensación muy linda poder disfrutar el torneo con ellas,  son mi verdadero sostén”, dice con marcada emoción por sus afectos directos.

Como bien dijo, cuando estaba en otro club percibía el crecimiento de Porteño y la inminencia de campeonatos. Ya como un integrante más de la gran familia de la entidad, se le pregunta acerca de cómo ve el horizonte mediato.

“El club no tiene techo, si se sigue laburando en unidad como se viene haciendo, hay un gran futuro y las expectativas son las mejores. Se debeseguir trabajando de la misma manera, sin perder la identidad y sin olvidarnos las razones por las cuales Porteño lleguó tan alto este año. Lo más lindo y la clave de todo éxito es disfrutar cada día de lo que se hace,  y aquí se disfruta. Ese debe ser el mensaje para todos los chicos que vienen subiendo de las categorías inferiores: disfrutar cada momento de lo que hacen, porque es único”.

Javier Verdu. Calidad, oficio y experiencia al servicio del Tricampeón como golero, y entre los pequeños colegas desde su gran rol como formador y entrenador.