Durante estas charlas de verano, donde presentamos a los diferentes profesores y entrenadores de las categorías inferiores del Futsal de Estudiantil Porteño, hoy es el turno de Ignacio Cardoso, quien llegó al club a los tres años de la mano de sus padres, y luego de jugar varios años al básquet, se decidió por el fútbol, donde hoy es el técnico de las categorías 2006 y 2007 del FAFI G.

“Soy profesor de Educación Física y entrenador de fútbol; ambas carreras las hice en el Instituto Dalmacio Vélez Sársfield. A los tres años comencé a jugar al baby en el club, con quien entonces era el técnico Guillermo Reynolds. Jugué hasta la ultima categoría, los últimos dos años mi DT fue Leo Amaya, quien hoy es el coordinador de la actividad y es quien me propuso volver al club para dirigir las categorías 2007 y 2006 de “FAFI G”, comienza diciendo este oriundo de Ramos Mejía, incluso vive a la vuelta del club junto a sus padres Claudio y Dilcia y sus hermanos Gimena y Matías. “Toda una vida en el club”, añade entre risas.

Junto a este trabajo, sus horas profesionales las ocupa como preparador físico en las divisiones cuarta, quinta y sexta del fútbol en All Boys.

“Fui arquero en las divisiones inferiores de All Boys. Tanto el básquet como el fútbol son dos deportes que me apasionan. Hoy en día estoy mas vinculado al fútbol por una cuestión laboral, pero mi profesión es muy abierta y hay que estar siempre preparado y formándose continuamente”, expresa durante la tarde agobiante del domingo, en un alto de sus vacaciones.

Al instante de hablar sobre su rol en Porteño, dice:

“Es muy bueno, los chicos lograron cosas muy valorables ya sea a nivel grupal o individual en la última temporada. Los planteles son de aproximadamente ocho jugadores por cada categoría”. Y al momento de explayarse sobre su función como formador, comenta:

“El entrenador debe tener una visión holística del jugador. La práctica del deporte y formar parte de la vida social del club no solo estimula y potencia el desarrollo físico en lo que respecta a cuestiones de crecimiento y maduración, sino que la práctica del deporte entendido como un juego reglado. No solo fomenta la internalización del medio cultural donde se vive, sino también es fundamental para la estructuración cívica de los niños y de los jóvenes. Por lo cual, el juego reglado te propone ciertas normas por respetar y roles a asumir; lo que es una forma, en pequeña escala, de preparar a los chicos para la sociedad”.

Para algunos, al leer la nota quizás no entiendan cuando Ignacio se refiere al modo “holístico”. Entonces se le pide una ampliación sobre tal concepto.

“Hace referencia a la observación de algo desde el punto de vista funcional a partir de todas sus partes e interrelacionarlas unas con otras como un todo.  En el caso del jugador de fútbol, entender que el mismo no es una máquina que aprende algo debe proporcionar resultados en base a ello en cada partido. Un gran estudioso del fútbol como lo es el español Seirul-Lo, desarrollador de la corriente “Cognitivo/estructuralista”, afirma que hay que dejar de considerar al jugador como un ser pasivo para dar paso a una visión del mismo como un sujeto activo pensante que interacciona con el medio. El jugador no sólo se forma desde el punto de vista técnico-táctico y físico sino también desde lo cognitivo, lo socio afectivo y lo emocional”, explica.

Como ante cada entrenador de fútbol al cual se le consulta, sale la oportunidad de pedirle una opinión acerca de los preconceptos acerca que en las divisiones menores de este deporte, las expectativas de los familiares sobre su futuro como salvador económico, son diferentes a las de otras disciplinas más alternativas.

“Si bien el fútbol es un deporte, principalmente en este país, hay que analizarlo apartado del resto de los deportes. Somos el país más futbolero del mundo, y a mi entender, existe un fanatismo que no se observa en otros lugares.
Tal es así que hoy en día abundan los programas de televisión y redes sociales dedicados no sólo a la transmisión de partidos sino también a la opinión y el análisis. El fútbol está presente en nuestra vida cotidiana de manera permanente, aunque haya gente que no simpatice con él, de alguna manera u otra va a relacionarse con el mismo.
Esto tiene aspectos positivos y negativos; por un lado, el fútbol genera muchas oportunidades para progresar en el ámbito laboral, también hay clubes de barrio que sobreviven gracias a la actividad del fútbol infantil, y es una forma de alejar a los chicos de la calle. A su vez del sedentarismo que provoca la ciudad, hoy en día la calle está muy peligrosa, los clubes tomaron el rol que ocupaba la plaza, el parque o el campito del barrio años atrás.
Pero el fanatismo también genera una obsesión por llegar a ser jugador profesional. Los contratos a jugadores en etapas juveniles son cada vez más frecuentes en el fútbol argentino, y las posibilidades de “salvarse” económicamente hace que en muchas ocasiones el entorno del jugador (padres, dirigentes, representantes), se torne perjudicial para el mismo. Esto se ve reflejado muchas veces en el fútbol infantil, donde un árbitro debe suspender una jornada porque hay uno o algunos padres que ocasionan disturbios. El padre debe acompañar y alentar a su hijo, es una etapa formativa y debe ser entendida como tal. Hoy en día la realidad es que menos del 1% de los niños que comienzan a jugar al fútbol en etapa infantil, llega luego a ser jugador profesional.
Hay una frase por algún rincón del club que reza: “Si quiere un campeón en la familia, entrénese, mientras tanto deje que su hijo juegue feliz” la comparto 100%. Sería lindo que esté presente en cada entrada a cada estadio del club”, cuenta en un interesante análisis.

Párrafo sobre esta inmensa realidad del fútbol en Porteño.

“Me pone muy contento el presente del futsal. La primera división del club ha logrado resultados importantísimos, y es una manera que el club trascienda, no solo a nivel local sino también a nivel nacional e internacional.
Aunque no es el único deporte que ha conseguido logros tan importantes para el club, el 2017 fue muy exitoso y es para destacarlo”, afirma.

Para el final, se le pide si como entrenador de niños, cuáles aspectos aprende de tal función.

“De esta profesión se aprende todos los días, nunca hay un límite. Los chicos muchas veces nos enseñan cosas que los libros no. Es fundamental siempre fijar objetivos y evaluar si los mismos se cumplen a lo largo del año.
Es gratificante ver que los chicos siguen su relación fuera de lo que es el ámbito del fútbol, muchos van a la pileta ahora en el verano y pasan días enteros en el club, lo que me remonta a mi infancia y adolescencia cuando hacía lo mismo que ellos hacen hoy”, señala.

Y sobre lo que representa Estudiantil Porteño en su vida, asegura:

“Porteño es mi segunda casa, siempre fue un club donde la familia se acerca para compartir no sólo una actividad deportiva, y eso genera ese sentimiento de pertenencia tan especial”.

Ignacio Cardoso, otro de los formadores con los que cuenta el poderoso Futsal de Estudiantil Porteño.