Con la victoria 90-70 frente a Huracán San Justo, la Primera de Básquet se fortalece en el primer puesto de su zona en la División Metropolitana del Torneo Federal, disputadas seis fechas.

Un comienzo óptimo, con cinco triunfos y una derrota, para compartir junto a Los Indios de Moreno el liderazgo, aunque su mejor gol average lo ubica en lo mas alto.

Y tras esta media docena de jornadas, puede comenzar a trasarse una mirada sobre las virtudes del equipo para este muy buen presente.

El DT delinea un roster largo, maximizando las potencialidades de sus jugadores; entonces como sucedió el lunes por la noche, le da solo once minutos al base Lautaro Cisterna (figura clave de esta temporada), porque confía en los hombres que se mueven en la media cancha. Y al no correr riesgos la victoria, lo deja descansar, ya que en este calendario enloquecido (en el cual equipos semi amateurs o no completamente profesionales) deben afrontar partidos cada tres o cuatro días, con horarios insólitos (jugar un partido de mayores un lunes a las 19 horas es como mínimo llamativo). De hecho, el único encuentro perdido se dio por tener que jugar en ese horario en una cancha alejada, y por temas laborales o estudio, algunos protagonistas llegaron al limite del tiempo para el comienzo oficial del partido.

Y al disponer de bastante rotación, el entrenador puede disponer un sistema de juego más intenso, que no implica necesariamente defender fuerte sino transiciones altas y rápidas.

También influye de tener varios jugadores con gol en la mano, y por efecto transitivo, las herramientas que permitan perforar los sistemas defensivos del oponente.

Obviamente surgirán noches donde la efectividad ofensiva menguará, pero mientras tanto se promedian casi 84 puntos convertidos frente a 68 en contra, lo que le da un promedio de victorias por 15 puntos.

Se sienten cómodos en el palo a palo, y si el adversario propone un juego mas lento, se adaptan a plantarse con muchas posesiones. Si se le plantan con un esquema seteado  (5 contra 5, no de contragolpe) a afrontarlo del mismo modo. En contrapartida, cuando el partido indica ritmo vertiginoso, inmiscuirse pero sin pasarse de la raya. La premisa como ley: que jugar rápido no sea sinónimo de apresurado. Y se va consolidando la idea, la identidad a presentar en todas las canchas

Otro mérito es no tener al momento de rebotear en ambas llaves una o dos opciones para dicho rol. Más bien los números determinan que en ese item, la cosa esté diversificada. Y es razón de tranquilidad para los entrenadores (Juani en esre caso) le piden a sus hombres grandes jugar un box out (el bloqueo para que la bola quede en una zona muerta de la pintura, y asi los chiquitos de la media cancha puedan meterse a rebotear. Sacar a los grandotes rivales de la llave en un trabajo «fantasma» que no se ve, porque no suma en ninguna estadística, pero son esos intangibles del trabajo sacrificado para un compañero. Todo en  función de lo colectivo.

Lejos se está del ideal, y tal vez nunca se consiga. Pero en media docena de fechas, la intención por ir camino hacia ello está presente. Y es saludable.

FOTO: Prensa Caep Básquet