Tomás Lacquianiti tiene 21 años, y desde los cuatro está en Estudiantil Porteño. Además de integrar el equipo Elite Superior del Futsal, es entrenador de las categorías 2008 al 2010 del FAFI en la tira G. Dicha función la desarrolla desde hace tres años, y en tal posición es otro de los numerosos entrenadores con el cual esta actividad crece día a día, y nutre de conocimientos, fundamentos, y rasgos de carácter a los pequeños y jóvenes jugadores.

“Llegué a ser entrenador de los chicos hace tres años, de la mano de Leo Amaya, quien es el coordinador y DT de las categorías inferiores. También fue mi entrenador de Baby, a quien agradezco siempre la formación que me dio y lo que me enseña”, comenta Tomás durante la tarde del viernes, en pleno proceso de descanso, antes que el Fútbol retome su nutrida agenda en todas las categorías y tiras.

Este estudiante del Profesorado de Educación Física en Vélez Sársfield, apasionado de la docencia, habla acerca de la posibilidad en haber estado a cargo de los niños del FAFI.

“Fue un año donde el balance fue muy positivo y disfruté mucho acompañar a los tres grupos; con grandes jugadores, de gran nivel en proyección y mucha ambición por aprender en cada entrenamiento. Eso se valora mucho”. Y agrega sobre este aspecto, especialmente sobre su rol de docente en un deporte donde a veces se fagocitan aspectos de conducta por la urgencia del resultado.

“Durante el año siempre te tocan partidos en los cuales ves situaciones que no deberían pasar, donde ensucian el espectáculo que brindan los chicos. Y creo que el fútbol, desde chico, funciona como una escuela de valores: festejar un gol en grupo, un grito para una corrección, una charla motivadora antes de salir a jugar y después, un aliento a un compañero. El nunca reprochar nada, el respeto por el rival, el saludo, el nunca faltar el respeto a un árbitro, inculcar que es muy difícil que no se equivoque, por que es así y no se debe decirle nada. El respeto y compromiso frente a los mismos compañeros en el ir a entrenar, en realizar los entrenamientos al máximo y disfrutarlos, en el aliento, en el querer que mi compañero mejore, entre otras cosas. Soy un convencido que por ejemplo, un chico aprendiendo el valor del esfuerzo en un entrenamiento, me dará la seguridad en un partido de estar al cien por cien; pero no deja de ser un partido, es decir, estos valores no solo le van a servir para el fútbol sino para la vida, cuando sean grandes.
En fin, como entrenador, pienso que la mejor manera de enseñar estos valores es predicando o mostrando el ejemplo, el ideal, y creo que los padres tienen que pensar de esta manera para hacer desaparecer ese concepto en el Baby sobre el aspecto de “carnicería”. Porque los chicos solo quieren jugar, divertirse y después de eso, quieren ganar.. Y sin dudas, una de la ventajas que tienen los valores en un equipo, es la mejora del rendimiento de los niños,; si ayudamos a enfrentarse a las frustraciones, al hecho de perder un partido o que el árbitro puede cometer un error, estárán más centrados en el partido y sacarán lo mejor de ellos mismos, un plus. Ahí es un momento clave donde se ponen en práctica los valores del gran grupo”, explica.

Sin dudas, y tal cual lo reflejaron otros entrenadores, la chance de tener una Primera de lujo no solo en resultados sino en su conducta ejemplar, es una inmensa ayuda para su tarea, mostrándolos como un espejo donde deben verse reflejados los pequeños jugadores.

“Si totalmente, es increíble ver la cancha llena cuando jugamos en la élite, y ver a los chicos que dirigís; a mi como jugador es lo más lindo que me pasó. Y ahí está claro la parte del “ejemplo.

En relación a la filosofía buscada desde el juego en los diversos equipos, comenta:

“Con respecto a la filosofía planteada de Leo, siempre se respeta la idea de jugar por abajo; obvio no siempre se puede, pero la idea va a ser siempre esa. Y da gusto que así sea , porque lo más lindo del fútbol es tocar la pelota y ver a los chicos haciendo una pared, un movimiento de Futsal, una salida jugando por abajo o un gol donde la toquen todos, realmente para mí es gratificante”.

Tomás vive junto a sus padres Gerardo y Carolina, además de su hermano menor Valentín, quien también juega en el club y este año se consagró bicampeón con la selección metropolitana de Cadetes.

Como dijimos, dirige tres equipos en la tira G del FAFI, y explica acerca de ella, y cómo culminaron cada una de las categorías en este 2017 pasado.

“Fáfi G es la segunda tira mas competitiva, los profes que dirigimos la letra durante el año fuimos Ignacio “Lele” Cardozo las categorías 2006-2007 , Carlos Damato, la 2005-2004 y yo, 2010-2009-2008. En líneas generales, tuvimos un buen año, terminamos en la tabla general en mitad de tabla, y con respecto a mis categorías, estoy muy contento con las tres divisiones por sus crecimientos grupales y deportivos, y estoy seguro que este próximo año vamos a conseguir mejores rendimientos. La 2010 terminó en octava posición, la 2009 séptima y la 2008, sexta”, expresa.

En tren de balances, una opinión sobre este momento espectacular de la actividad en Estudiantil Porteño.

“Con respecto al Futsal, sin dudas pasó un año histórico y soñado. Pero todo lo que en algún momento parecía difícil, con el gran trabajo del cuerpo técnico y grupal, se logró y todavía no hay techo. Cómo jugador, me puso muy feliz y estoy muy contento por ser parte. Se espera un 2018 movido, con torneos y viajes que sin duda marcarán al club, y ojalá se pueda mantener la idea tanto grupal y la gente que nos viene a vera Además, el destacable trabajo de la comisión, que para nosotros es el motor indispensable y nos hace feliz, porque ver la cancha llena y que se escuche siempre la hinchada de Porteño es hermoso”, afirma.

Referido al Equipo Tricampeón, este alero ofensivo cuenta:

“No tuve la posibilidad de estar en la división de honor y en el sudamericano alenté desde afuera. Los torneos marcaron al club, porque se midieron ante el mejor equipo del mundo y a grandes equipos de Argentina, y ganaron demostrando carácter, una idea y una mentalidad ganadora. Con respecto a la elite, nos quedamos con un gusto amargo, porque queríamos festejar con la gente que nos había acompañado en Mendoza y Uruguay, pero no se nos dio y perdimos con un gran rival como es Malcom. Y luego, cerramos un gran año con la Copa Metro, en un partido durísimo, que por suerte pudimos festejar el campeonato. Hace poco, también, Nico Camaño tuvo un logro importantisimo, como lo es un Jorge Newbery. Vale la pena mencionarlo, porque es una pieza fundamental para el grupo y un gran jugador que demostró estar al nivel de Selección Argentina, y por suerte es nuestro, al igual, que Diego, Migue y Marco”.

Y sobre el final, unas palabras sobre el Alquimista de este grupo, el entrenador.

“Este crecimiento del club y los valores que transmite el grupo de primera, es gracias al zurdo (Gabriel Espósito). Un gran técnico, un sabio en el Futsal, sin dudas el mejor y está demostrado por sus logros y objetivos logrados, pero sobre todo es una excelente persona”.

Tomás Lacquaniti, integrante del conjunto que llenó de páginas gloriosas para nuestra institución con sus logros; y a la vez, desarrollando su rol de docente en el deporte que ama y le apasiona, con los pequeños en una de las varias tiras de una actividad que no para de crecer en Estudiantil Porteño.