“Por favor, nombralo a Mirko (De Vita), base de los U13 de Porteño, un animal como jugador, excepcional. Lo cortaron en la última elección y eso influyó mucho para poder quedar yo”, dice Thiago Roca al final de la charla, reforzando el pedido para que el nombre de su amigo-compañero aparezca en la nota. Y eso termina reflejando la integridad de un pibe del club, quien llegó hace pocos días desde Córdoba, integrando la Selección U13 de básquet de FeBAMBA (Federación de Básquet del Área Metropolitana y Buenos Aires) que participó del Campeonato Argentino. Y culminando en un meritorio tercer lugar, sitial no conseguido por ninguno de los combinados de la Federación desde el 2014, potenciado por haber caído en una de las semifinales frente a Buenos Aires, el posterior campeón, por un solo doble y teniendo la chance de ganar en la última bola.

“Los primeros partidos (Salta y Chubut) no nos costó tanto porque jugamos mucho en equipo; después ya pasamos con Chaco un rival muy difícil pero no nos importó y pusimos los que debíamos poner . Cuando jugamos contra Buenos Aires íbamos bien, estábamos un poco nerviosos,erramos muchas bandejas importantes y además los árbitros fueron bastantes injustos. A ellos les costaba sacar la delantera pero gracias a los jueces y en algunos momentos una regular defensa nos emparejaron. Esta última bola cuando la erramos fue muy difícil asumir que el campeón era Buenos Aires, pero después nos pusimos las pilas para el tercer puesto y logramos ganar”, expresa con detalles Thiago.

Hijo de Oscar, uno de los próceres del básqiet de Porteño, con paso por Liga Nacional, y quien en la actualidad integra el equipo de veteranos que está a un solo juego de ascender a la A en la categoría +35.

“Mi papá es y era un buen jugador dentro y fuera de la cancha.Ademas es increíble porque me aconseja me motiva y apoya siempre en las buenas y las malas”, menciona con orgullo a su progenitor. La familia la completan mamá Paula y sus hermanos Daiana y Lautaro (“los mejores”).

Integrar la selección de FeBAMBA no fue sencillo, porque fueron varios meses de entrenamientos y cortes donde se reducían el número de jugadores a continuar.

“Fue muy duro, ya que estuvimos entrenando bastantes meses, y estar en el Argentino fue una sensación hermosa para mi,y también estar con un compañero del club (Mateo Spraggon). En el proceso de la selección hubo muchos entrenamiento semanales, muchos jugadores con nivel alto; los puestos estaban para cualquiera y  eso nos obligaba a dar lo máximo. Chiqui,Juan y Julio (el cuerpo técnico), eran muy exigentes y sacaban lo mejor de nosotros. Por mi partem había días donde estaba muy nervioso y otros tranquilos; de entrada no estaba seguro que iba a quedar, me preocupaba en jugar bien en los entrenamientos.Y al haber quedado en la selección fue una emoción muy grande para mi porque tanto esfuerzo valió la pena”, expresa con la emoción latente por haber llegado a vestir la camiseta de la Federación en un Campeonato Nacional.

Cursa el segundo año en el Colegio French, comenzó a jugar básquet a los nueve años, a instancias de su papá, y hoy es uno de los baluartes de unos Preinfantiles que se mantienen invictos, jugarán la semana próxima el pase al Argentino de Clubes contra Los Indios como locales y refiere a integrar una plantilla que legó lo mejor al del 2016, quienes se consagraron campeones de FeBAMBA en cancha de Lanús.

“Si, en U13 estamos muy bien como equipo, pero no hay que relajarnos porque se acercan buenos rivales.Nosotros como equipo trabajamos muy duro; además Chiqui Pertuzzo, nuestro entrenador, nos exige mucho y por eso estamos invictos”.

Thiago Roca, uno de los grandes productos emergentes de la espectacular cantera de Estudiantil Porteño, que desde hace ocho años se mantiene en la elite de todo Capital Federal y Gran Buenos Aires.