Sonia Lezcano jugaba al fútbol en una sociedad de fomento llamada Monte Grande. Tenía 11 años, y permaneció allí hasta los 15, cuando por razones de estudio debió abandonar. Como la actividad no era muy preponderante entre las mujeres, lo hacia junto a los varones. Pero a los 18, retomó en la Escuelita Burrito Martínez, donde estuvo hasta este año, cuando pasó a integrarse a Estudiantil Porteño. Y pertenece al equipo de Primera, que tuvo varias participaciones este año, con un buen suceso, tomando en cuenta de ser una actividad en ciernes, con mucho por progresar.

“Fue algo que venia hablando Lucía (De Simone), la profe, con los coordinadores del club; querían empezar con el Futsal femenino y le ofrecieron probar con la actividad. En lo personal me llama mucho la atención el juego, es totalmente diferente al que venía haciendo y me gusta. Es un desafío ir aprendiendo en cada entrenamiento”, comenta esta jugadora, quien en la cancha se desempeña como líbero, pero también puede pararse como ala.

En la secundaria estudió economía y gestión empresarial, aunque luego comenzó a trabajar en la administración de un colegio.

Se le pide qué notó de diferente cuando se vino a jugar a Estudiantil Porteño.

“Los movimientos de cada posición, manejar los tiempos y jugadas que nos marcaron a lo largo del año. Ir a ver a la división élite también me ayudó mucho en la adaptación al Futsal; entendí muchas cosas que capaz en los entrenamientos me costaba un poco más”, afirma. Y respecto al equipo multicampeón, puntualiza lo aprendido.

“Los sistema de la presión, los movimientos del juego; en ellos se ve mucho más claro todo”.

Al momento de hacer un balance sobre su primera temporada en la entidad, comenta:

“Fue un año positivo, de adaptación; donde se aprendió mucho sobretodo con la llegada de Migue y Pablo. Si bien con Lucía y Roberta veníamos bien creo que la llegada de ellos le dio un plus al grupo”. Refiere a los entrenadores que se encargan de la tarea en potenciar esta actividad, y en un tiempo prudencial, sin saltearse objetivos, pueda también escribir su propia historia. Los mencionados por Sonia son Lucía De Simone, Roberta Echeverría, Miguel Tapia y Pablo Carbone.

Haciendo un resumen de lo referido a las competencias, cuenta:

“Empezamos a competir en el torneo del verano, donde llegamos a la final. Después en los torneos oficiales, comenzamos bien, siendo regulares, pero en el medio se nos empezó a complicar un poco más con lesiones y bajas de por medio. Ahora a lo último, volvimos a ser regulares y los resultados se nos dieron favorablemente. En el torneo de verano llegamos a jugar la final contra Banco Nación. Después jugamos torneo temporada 2017 y ahora Torneo Clausura 2017; a la vez  la Copa Metro, la cual llegamos a cuartos de final”.

Hasta el momento, el equipo está integrado por diez jugadoras, y a ellas se le suman de reserva e inferiores.

 

Tras este año de transición, se le pregunta hacia donde apuntan los objetivos del 2018.

“Llegar lo más lejos posible en todos los torneos, ya el año de adaptación pasó y creo que ahora depende de nosotras”, afirma.

Sonia Lezcano, integrante de un plantel haciendo las armas iniciales, dando los primeros pasos. Y justamente por esa razón, escribiendo como pioneras las páginas de un libro que sin dudas, dentro de unos años tendrá muchas páginas exitosas.