Finalmente, no pudo ser. La Primera del Voley masculino perdió en el tercer juego ante Universidad de Buenos Aires, y de esa manera vio imposibilitado su ascenso a la División de Honor.

De todos modos, eso no empaña en absoluto la gran campaña realizada por el equipo dirigido por Fabián De Valais, ya que durante la temporada supo levantarse de una primera parte adversa, y con mucha contracción al trabajo y un solo objetivo en común desde lo colectivo, consiguieron levantarse y llegar a pelear por un cupo a la élite de voley metropolitano.

“Hicimos todo para ganar, pero en el deporte existen las dos posibilidades, y a nosotros esta vez no nos tocó. Pero competimos con muchísima deportividad y respeto por el rival. Realizamos un gran campeonato, quedamos décimos en la primera etapa, y desde ahí llegamos a la final con una cantidad de partidos ganados. Pero sobre todo, con una activa participación de jugadores de las divisiones inferiores y con una identificación de la familia del vóley de Porteño, con un equipo que logró algo impresionante: más de cien personas nos acompañaran al último partido un miércoles a la noche en la Cuidad Universitaria!!!”, expresa Fabián en el día previo a irse junto a su familia a unas merecidas vacaciones, tras un intenso 2017. No solo él como entrenador del conjunto masculino, sino su señora, Claudia Bartoszuk, quien es profesora en Gimnasia Rítmica en nuestra entidad, sino además sus hijos: Sofía, flamante campeona en el Panamericano de Rosario, y Nazareno, quien sigue la tradición paterna, jugando en las divisiones inferiores.

De Valais, llegó al club en 2011, pero detrás acredita una riquísima trayectoria como conductor de equipos, tanto masculinos como femeninos. Comenzó en dicha tarea en el año 1988, y no ha parado desde entonces, pasando por varios de los clubes más importantes del ámbito metropolitano, además de una fructífera experiencia en España.

“A Porteño llegué en el 2011 después de dirigir femenino en River, Hacoaj,Banco Nación, Ferro y en España en Lleida. Y en el 2010 empecé con varones en Banfield; por un proyecto familiar vine a Porteño en el 2011 y estuve hasta el 2015. Ese año me fui a la UBA (ascendimos a División de Honor) y en el 2016 entrené Lomas de Zamora (campeón de división de Honor); volví otra vez porque hoy por hoy es un lugar donde estoy muy cómodo y feliz,acompañado por mi familia”, agrega, quien como jugador se inició en San Andrés, pasando por Fuca, Peretz y River Plate.

Con ese currículum, posee la suficiente autoridad para hablar de sus dirigidos, a nivel colectivo; y no le escatima a los conceptos cuando debe explicar los motivos de ese cambio radical que dieron, pasando a vegetar en mitad de tabla durante la primera parte del año, hasta este cierre, a un solo juego de ascender a la División de Honor.

“Hubo un crecimiento individual de los jugadores muy importante, la adaptación de ellos a otros roles, que yo les pedí y ellos aceptaron.  Jugadores que dejaron su ego y sus deseos de lado para ponerse al servicio del equipo, y no todos trabajan igual… se acoplaron a una idea que les propuse y eso hace la diferencia. Todos para el mismo lado!!!,  y quienes no lo hicieron, se fueron; en tanto quienes lo aceptaron, disfrutaron de formar parte de este grupo”, afirma con convicción.

Ante la repregunta sobre si fueron varios quienes dejaron de pertenecer al grupo, agrega:

“Muy pocos, pero lamentablemente si!! Hubo un par de jugadores que no se adaptaron y se fueron; igual el plantel era largo. Gracias a la participación de los jugadores de inferiores que se fueron sumando y varios terminaron sumando minutos en distintos momentos, pero fueron importantes”.

la consulta es si en aquellos meses complicados, él como conductor del equipo estaba convencido de poder culminar el año del modo que lo hicieron.

“Después de la tercera fecha del campeonato les dije que estaban para entrar entre los 4!!! La pegué!!”, menciona entre risas. “Estaba convencido que podíamos estar ahí; obviamente me preocupé y tuve mis momentos de dudas pero sabía que podíamos. Traté, a pesar de los resultados, no desviarnos del plan original y tener paciencia. Para los jugadores por su juventud no fue fácil pero bueno, yo ya no soy tan joven”, comenta.

Dentro de su pasado con un extenso recorrido, figura España. Inevitable preguntarle por esa aventura y experiencia.

“Estaba muy incómodo en Náutico Hacoaj y decidí tomarme un respiro; Lleida era una opción muy interesante. El vóley español en ese momento, tenía la posibilidad de contratar extranjeras, pero el nuestro era un club que se nutría de las jugadoras del pueblo. No es lo mismo hoy, pero económicamente era una buena opción y tenía la idea de quedarme en Europa. Mi familia no quiso”, admite. Y con estas palabras, deja espacio para entrar en un momento íntimo de la charla.

“Sofia tenía 5 años y mi esposa con ella fueron desde el 21 de diciembre hasta el 14 de febrero. Al principio, con la excitación que producen los grandes cambios fue llevadero, pero cuando se volvieron tuve una depresión muy grande y si bien tenía posibilidades de volver, sin ellas no lo hacía otra vez. Nazareno llegó al año siguiente”, expresa.

Y desde allí, el arribo a Estudiantil Porteño.

“Empecé en el 2011, con Porte recién ascendido a la C. Todo un desafío, porque nunca había trabajado en categorías tan bajas, pero me encontré con una subcomisión que me dió todo su apoyo, con muchísimo trabajo, liderados por Héctor Purita y Marcelo Villaflor. Además, con un grupo de jugadores si bien, noveles, con muchas condiciones, lo cual nos permite disfrutarlos hasta el día de hoy en el club; son la base de este equipo que peleó el ascenso”, explica.

Y luego de una campaña espectacular, sin dudas las vallas del club están más altas, con objetivos superadores.

“La idea es mantener el equipo, reforzarlo en algunas posiciones para volver a ser protagonistas del torneo. Claro que habrá muchos equipos más atentos, por lo que debemos ser más exigentes en nuestra preparación”, asegura quien también trabajó esta temporada como manager de la Selección Argentina de Mayores y Sub 23.

Con sus afectos más cercanos disfrutando desde sus diversas actividades al club, la consulta final es acerca de sus sentimientos hacia la entidad que los cobija.

“Porteño hoy es el lugar que elegimos con mi esposa para criar a nuestros hijos. Es el lugar que elijo para trabajar y para ser feliz más allá de otras opciones porque creo que sentirse bien es una plusvalía. Ante opciones similares, siempre voy a elegir Estudiantil mientras los jugadores y los padres crean que puedo ser útil en el club”, enfatiza.

Fabián De Valais, un lujo que se da el Vóley de Estudiantil Porteño para dar el gran salto que merece.