Iris Soledad Guerra tiene 16 años, y pertenece al equipo de la Academia Brzezicki de Tenis. Llegó al Club cuando tenía apenas 5 años, y si bien practicó otras disciplinas, optó por quedarse con el de la raqueta.

«Lo elegí porque me llamaba mucho la atención el juego, lo veía algo muy divertido a comparación de otros deportes.
De chiquita decía que me gustaba la señora grande de color; cuando fui creciendo, mis papás me enseñaron que esa señora se llamaba Serena Williams…», dice entre risas Sole en la noche del jueves, al final de una jornada donde entrenó en nuestras canchas, ritual al cual accede desde el mismo momento de reabrirse las puertas de Porteño, luego de medio año cerrado por las razones conocidas.

Sobre aquellos años de su niñez, indica:

«No recuerdo mucho de aquel tiempo; si que llegaba y entraba a la cancha arrastrando la raqueta, porque en si era más alta que yo (risas). Hice otros deporte pero mucho más interesada siempre en el tenis».

Natación y danza árabe fueron algunos, junto al Hockey y Fútbol femenino, practicados en la cancha de césped sintético familiar.

Respecto a cómo entrenó estos meses, comenta:

«Subia a la terraza, porque vivo en un edificio y desde allá arriba entrenaba como podía, con ayuda de mi papá. También dentro de mi casa hacía unos ejercicios que mandaban los preparadores físicos, con el poco lugar disponible».

Sin dudas, el aislamiento obligatorio y la imposibilidad de entrenar dentro de una cancha, alteró los hábitos de todo deportista. Y sus estados de ánimos.

«Me invadieron muchos sentimientos, por momentos me ponía mal porque tenía muchos planes para este año. Iba a arrancar con el doble turno en, aprovechando que dejé el colegio para hacerlo por internet Después llegué a pensar en dejar el tenis, pero volvía en mi y decía: si esto me hace feliz para qué lo voy a dejar! Pero siempre sacando algo positivo a todo eso», admite.

Soledad integra los equipos de competencia desde hace dos años. En el fantáztico 2019 del Tenis de Porteño, con todas sus categorías ascendiendo, ella lo hizo con Libres, Sub 16, Sub 19 e Intermedia.

Habló de planes para un año donde la pandemia mundial los truncó a todos.

«Quería hacer una gira al exterior, competir todo este año en los Haciendo Tenis que son torneos profesionales por plata, y básicamente eso era lo más importante por realizar».

«Obviamente!», enfatiza cuando se le consulta si esas metas se mantienen para la próxima temporada.

Para eso, previamente se necesita volver a entrenar en las canchas. Y ya concretado eso, Soledad expresa sus sentimientos.

«En parte, me puse muy feliz de poder volver a ver a todos, y por otra parte, media triste porque no es lo mismo de antes, con el tema de los protocolos y es medio incómodo. Pero bueno, por suerte pudimos volver y eso es lo importante», afirma.

Y añade:

«Principalmente, me alegró el poder volver a verme con todos Y en el club, o extrañe bastante ya que antes aproximadamente vivía adentro, y ya era como mi segunda casa».

Vive en Ramos Mejía, con mamá Griselda, papá Hugo y Tony, el perrito. Actualmente estudia mediante el SEADEA, un colegio a distancia donde se estudia online.

«Lo arranqué este año por motivos de mudarnos, e iba a hacer doble turno en tenis. Estoy en quinto año».

Entrenada por Juan Pablo Brzezicki, dice de él:

«Es muy buen entrenador y como persona, mucho mejor».

Para el final, describe sus sueños como tenista.

«Desde chica mantengo el mismo sueño, algún día llegar a ser profesional en el tenis Y si eso no se da, poder ser una buena profesora con todo lo aprendido a lo largo de mi carrera».

Soledad Guerra, 16 años. Uno de los tantos grandes proyectos con los cuales cuenta el Tenis de Estudiantil Porteño.