«Tengo propuestas algunas metas, estoy muy contenta de cómo estoy entrenando y de los regalos que me dio la cuarentena. No me lo esperaba», dice Martina Dadalt, tras ver reflejado en la cancha 10 del Club, los resultados de todos los meses entrenando en su casa.

Con apenas 12 años, buscó ver el lado positivo de un aislamiento que trastocó la vida de todos. En cualquier orden, ámbito y franja generacional, los proyectos para este 2020 estallaron por los aires.

«Este año tenía planeado un montón de espectativas y metas, pero cuando llegó la cuarentena, algunas cambiaron para bien.
Algunos logros que sin la cuarentena nunca los habría podido alcanzar, como ejercicios, actividades, logros. También comportamientos y diferentes formas de pensar», señala Martina, quien al momento de responder sobre cuaando llegó a porteño, responde:

«Desde que estaba en la panza de mi mamá…».

Efectivamente, su madre es Bárbara Fasciolo, profesora de Natación en la pileta del Club, donde enseña clases para adultos. Lógicamente, comenzó con esta actividad, hasta los 8, cuando se decidió por Patín Artístico.

«Estaba buscando un deporte distinto, algo diferente a lo que venía haciendo y por eso decidí hacer patin. Me llamaba mucho la atención el tema de estar sobre ruedas, y eso era algo muy distinto a natación», indica la niña, quien vive en Haedo junto a papá Sebastián y sus hermanos Bautista y Jeremías, además de la mencionada madre.

Respecto al aislamiento social obligatorio, comenta:

«Al principio de la cuarentena no me sentí tan motivada de entrenar en casa, porque era distinto. Después de un tiempo, me di cuenta que no era para mucho, y si hacía cosas en casa, no era tan malo como pensaba. Y me puse re contenta cuando nos dieron la oportunidad de ir al club!», expresa con efusividad.

– Tu profe valoró tu constancia y perseverancia. ¿A pesar de ello, hubo algún momento donde te dieron ganas de abandonar?

«Si, hubo momentos en donde quise abandonar,  pero simplemente pensé que no tenía sentido abandonar por algo que no valía la pena y me di ánimos y también me ayudó mi familia para seguir adelante», admite.

Martina cursa el primer año de secundaria en el Colegio Santo Domingo. Cuenta sus sensaciones de cuando volvió al club.

«Muchisima felicidad! Estaba muy contenta de volver a pesar de ser diferente a antes.
Muy raro porque usábamos barbijo y no nos podíamos abrazar, pero bueno, ya llegará el momento de poder hacerlo».

Participa en la Categoría 4C, el 2020 la iba a tener como debutante en la Federación Porteña de Patín.

«Es otra de las metas para cumplir en el 2021, y sumarle por ejemplo, el avanzar yendo a torneos», afirma.

Como preadolescente, no le escapa a los sueños.

«Llegar lejos.. no se a cual meta, pero ya con mejorar y seguir, me encantaría. Lo estoy haciendo, de a poco, pero cada día».