«Yo había dejado de trabajar de profe hacía un tiempo porque me había salido un trabajo teatral. Justo en ese momento se da la finalizacion del vínculo del club con la Academia que estaba trabajando antes como concesión. La idea de la Sub Comisión de tenis era armar un equipo con los profes y gente del club para que se encargue de la escuela y los entrenamientos».
Nicolás Leguizamón es uno de los profesores de Tenis en Estudiantil Porteño. Además, su versatilidad lo lleva a entrenar equipos de Damas y simultáneamente integrar uno de Caballeros, con competencia en el Interclubes de la AAT.
Como cuenta, se le ofrece intrgrar un staff de profesores y continuar ligado a la institución.
«Ahí es que Diego Muhdad, Julieta Rial, Lu Carrera y Ricardo Valiño se acercaron a proponerme ser parte de esta nueva etapa; en principio fue como profe en el área de entrenamiento avanzado para los adolescentes», dice, y agrega:
«Un verano se dio la posibilidad de coordinar la pretemporada para ese grupo de chicos, ya que era el único de los profes de ese área que podía trabajar en el horario que había disponible. Eso salió muy bien y tiempo después me ofrecieron tomar la coordinación del área».
Además de eso, junto a Juliana Marino les llega la propuesta de entrenar a un equipo de Damas +50 y +60.
«Sin dudas, gracias al buen vínculo con algunas jugadoras… (mi madre y sus amigas, quienes también me conocen desde los 9 años, todas iban al Almirante Brown antes)», expresa entre risas.
Desde ese momento el grupo fue creciendo y hoy lo llevan adelante junto al profesor Luciano Baimler.
«Se sumó el otro equipo de Intermedia +60, y tenemos trece mujeres entrenando los jueves a la mañana».
Hay una faceta artística en Nicolás.
«Mi vida siempre estuvo partida entre mis dos pasiones: el tenis y el teatro. Desde muy chico pasé muchísimo tiempo en un club, pero también estuve arriba del escenario… quizás está en los genes; mi mamá, Adriana Aramberri, fue actriz y directora de teatro, mi papá coqueteó con las tablas y tiene un costado artístico oculto muy lindo, canta y toca la guitarra de forma autodidacta», indica, y se explaya sobre esos comienzos actorales.
«En el colegio me subía a cada acto escolar para hacer de lo que sea: Colón, San Martín, French, cualquier oportunidad la aprovechaba.Tiempo después, en el secundario, participaba de musicales para juntar fondos para viajes escolares y ahí fue que conocí el teatro musical».
Al salir del secundario, empezó a estudiar en el Centro Cultural Valentín Barros.
«Mi profe de ese entonces me ofreció mi primer trabajo, en Calle Corrientes.
De ahí no paré nunca, hice muchas obras de teatro, por lo general musicales. Trabajé en la última puesta de Saltimbanquis en el Teatro San Martín en la sala Casa Cuberta, fui parte del Musical Hair, de In The Heights y trabajé en Filomena Marturano junto a Antonio Grimau y Claudia Lapacó. Esto, entre otros muchos trabajos del circuito oficial y el circuito off», señala.
Ahora hay un impasse de las tablas.
«Desde que nació Santi (mi hijo) hay menos tiempos para todo, y hoy estoy en un lindo momento con el tenis, como docente y también como profesor, actividades que consumen el poco espacio libre con la paternidad. Igualmente la puerta nunca está cerrada, el teatro es un amor que siempre vuelve, por el momento mi compromiso con la Academia de tenis y con los equipos de interclubes que represento, son mi prioridad. Pero no descarto el día de mañana volver a actuar (quizás no en una producción grande, pero sí podría ser en algo del off que me de más tiempos para seguir con el resto)», asegura.
Se le pregunta si la pasión por la docencia no intentó trasladarla al teatro.
«Con respecto a la docencia en teatro, nunca se me ocurrió o nunca me animé, me gusta mucho más en ese área estar del otro lado del escenario», responde.
Habla de sus vínculos familiares.
En casa somos 5, Laura (mi mujer) Santino (nuestro bebé de año y 4 meses) y Fratacho y Pachanga, nuestros perros. Hace 9 años que estamos viviendo en Villa Urquiza. Aunque parece lejos, la verdad que al estar bien ubicado el club no se hace tan distante, por General Paz en un buen día en 30 minutos llegás. Incluso en pretemporada cuando tengo que ir todos los días, suelo hacerlo en bicicleta y en 40 minutitos llego!».
Hay un crecimiento notable del Tenis en Porteño. Nico ofrece su visión:
«Creo que hay una conjunción de factores, por un lado el trabajo enorme que hace todo el equipo de la escuela de tenis que coordina Luciano Baimler; cada día hay más volumen de chicos que nutre a la nuestra (a Entrenamiento Avanzado llegan los chicos y chicas que los profes de escuela ven con ganas de competir o poseen cierto nivel. Por otra parte, el trabajo que vamos haciendo en la pretemporada y durante el año, estimula a los chicos a animarse para jugar interclubes y otro tipo de torneos. Nuestra idea es que siempre, a pesar de la exigencia, estén en un ambiente con buena energía, que los haga tener ganas de crecer y de animarse a competir».
En esa búsqueda se halla también el sentido de pertenencia.
«Siempre intentamos que vean lo lindo de la competencia y de representar al club; de hecho los profes también jugamos Interclubes y tratamos de transmitirles esa pasión y las ganas de defender los colores del Porteño».
Momento de hablar sobre su rol de jugador.
«Este año me tocó capitanear por primera vez desde que arranqué a jugar para el Porteño; además soy capitán de la Segunda +40, donde debuté este año ya que en diciembre cumplo los 40. Es una gran responsabilidad, el equipo tiene muy buenos jugadores y nunca es fácil tener que ser quien termine de definir la formación para cada encuentro. Trato de llevarlo siempre con la idea de que tengamos una rotación sin dejar de tener un equipo bien competitivo, el objetivo es ascenderla».
¿Hay una edad determinada para aprender en la academia?
«Con respecto a las edades de academia, ese no es el factor, lo importante es que los chicos ya estén avanzados en la parte técnica y física como para poder hacer los trabajos que planteamos, los cuales son mucho más complejos que los de escuela a nivel tenis. Es importante que puedan acoplarse al nivel del resto de los chicos, como para poder mantener un patrón de Peloteo que les pidamos o competir con el resto del entrenamiento», responde.
Para finalizar, comenta sus anhelos como profesor:
«Como te conté pasé toda mi infancia y adolescencia en un club, y al día de hoy es el lugar donde más disfruto estar. No sé cómo va a ser el futuro, pero te puedo decir que nuestro objetivo, junto a Juliana, Lucho, Lean y Rodri, es que los chicos y chicas, el día de mañana lleguen a nuestra edad con estas mismas ganas de ir al Club y representarlo en las competencias.Ese sería un sueño cumplido para todos nosotros».
Nicolás Leguizamón, el multifacético entrenador de Tenis en Porteño.





