Hace unas semanas atrás, Romina Palacio Balena participó como cierre del año, de una competencia internacional de Triatlón. Con un excelente resultado, habida cuenta de todos los inconvenientes generados para los deportistas, la pandemia del covid-19.

«La competencia era un Copa Brasilera en Brasilia, con una distancia de 1500 mts de natación, 65 km de ciclismo y 15 km de atletismo. En realidad yo iba a participar de otro evento en Florianapolis qué también era el 13 de diciembre( con la distancia medio ironman, 1900-90-21) pero el mismo se canceló a mediados de noviembre. La organización de Triatletas Profesionales, junto con la Confederación Brasileña decidieron buscar otro evento en Brasil para qué los triatletas Elite/profesionales no perdamos la oportunidad de poder competir algo en el 2020. Por tal motivo, cuando me enteré del cambio y de esta nueva oportunidad de poder competir, busqué la forma de cambiar mis vuelos para poder asistir. En el evento estaban presentes casi todos los triatletas elite brasileños y también algunos argentinos qué se encontraban entrenando en San Pablo», señala Romina en un alto de su muy intensa jornada de entrenamiento diario, entre los cuales incluye ls pileta cubierta de Natación, en Estudiantil Porteño.

«El circuito de la competencia era con bastantes subidas en la bici y corriendo y la parte de natación se realizaba en los lagos artificiales construidos en Brasilia. La verdad, estoy muy contenta con haber podido asistir y por fin haber competido algo después de todo un año. Y la experiencia fue muy buena porque estuve peleando siempre entre los primeros lugares y finalmente terminé en la cuarta posición de la general, muy cerca de las segunda y la tercera. Después de un año con muchos obstáculos para entrenar normalmente, lo tomo cómo algo positivo. Y desde lo personal estoy también muy feliz por terminar el año haciendo lo qué me gusta y para lo que trabajo día a día, aunque la verdad estaba muy ansiosa él día anterior al evento, algo que generalmente no me sucede, pero lo supongo normal por estar tanto tiempo sin competencias», añade acerca del evento, donde tuvo una destacada participación.

«La verdad, no sabía cómo iba a estar en relación al resultado, porque las chicas contra las que competía nunca tuvieron problemas para seguir entrenando normalmente y hasta estuvieron haciendo temporada en Portugal y compitiendo algunos eventos internacionales en Europa. Estaba confiada de mi ciclismo porque había mejorado mucho durante este año, pero la verdad tenía cierta incertidumbre de cómo me iba a sentir. Es muy diferente viajar y competir internacionalmente, por eso, estoy contenta por cómo salió todo finalmente».

Si para un deportista de una disciplina, le resultó complejo entrenar en época del aislamiento social obligatorio, sin dudas mucho más para una triatlonista.

«Bueno, durante los meses de cuarentena intenté entrenar lo mejor posible en casa; me concentré en mejorar mi ciclismo, ya qué esa disciplina podía hacerlo sin problema poniendo mi bici en un rodillo y entrenando con la potencia y la frecuencia cardiaca. Además utilizar un programa de entrenamientos y competencias virtuales de ciclismo llamado Zwift. Para seguir corriendo, alquilé una cinta por un poco más de cuatro meses; aunque no era exactamente igual a correr afuera, me ayudó mucho para no perder tanto entrenamiento. También pude seguir la preparación física y la fuerza desde casa porque por suerte ya contaba con varios elementos que me había armado con anterioridad. Y lo más complicado fue poder entrenar la natación; los dos primeros meses intenté seguir nadando en la pileta de verano de mi casa con un tensor atada en el lugar para no perder tanto y porque también al principio no se sabía mucho cuánto tiempo iba a durar todo», expresa, haciendo alusión a la incertidumbre generalizada por el tiempo de encierro.

Frente a la consulta sobre si el retorno a los entrenamientos habituales pre pandemia habían ayudado los descriptos, indica:

«Si, en la bici mejoré mucho y cuando volví a poder pedalear afuera pude comprobarlo aún más. Y corriendo después de un par de semanas entrenando afuera, me sentia muy parecido a antes, aunque mucho más fuerte, porque este año pude trabajar más la preparación física. Y dónde sentía qué había perdido fue en la natación, pero también después de uno o dos meses comencé a sentirme mejor nuevamente. La verdad, si bien prácticamente no competí este año, me fortalecí mucho más desde lo físico y lo mental y se qué eso me va a ayudar mucho para el 2021, dónde espero pueda haber más competencias normalmente».

Sobre su relación con el Club, expresa:

«Empecé a nadar en Estudiantil Porteño en el año 2009, porque en ese momento comencé a entrenar con Miguel Zagaria, quien realizaba entrenamientos de natación para Triatlón con otros chicos que también estaban en la Selección de Triatlón. Cómo yo vivo en Haedo, fue una excelente oportunidad para mí porque contaba con un gran entrenador qué nos viera en el agua y además tener otros compañeros participando en triatlón. Estuvimos un par de años nadando en la otra pileta qué tenía la concesión Miguel, porque era más tranquila para entrenar , con menos gente. Pero desde el 2018 volví a entrenar al Estudiantil hasta marzo qué cerró la pileta y el club. Y volví en diciembre cuando abrió la actividad».

Acerca de sus horarios en el Club, detalla:

«Generalmente nadamos de lunes a viernes por la mañana temprano, comenzando a las 7 u 8, y también algunos domingos o sábados tengo una natación fácil regenerativa».

En relación a sus inicios, puntualiza:

«Empecé cómo nadadora en un club de Haedo, y luego conocí el triatlón en el 2004 mientras empezaba a estudiar la carrera de Ciencias Veterinarias en la UBA, gracias a dos entrenadoras (Debora Slythe y Nancy Alvarez, triatleta olímpica en Atenas 2004). Ellaa me alentaron para hacer triatlón. Así comencé a entrenar de a poco y en el 2009 ingresé a la Selección Nacional de triatlón y clasifique a mis primeros Juegos Odesur en 2010. Mi entrenadora en ese momento, Nancy Alvarez, me recomendó comenzar a entrenar la natación con Miguel , pues él había sido su entrenador en su infancia. Con los resultados qué tenía tuve el apoyo del Enard hasta el 2017, competí en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 en ambos llegando en la 11va posición y también en los Juegos Odesur 2014 dónde ganamos una medalla de bronce en relevos mixtos.
Con la Selección también pude ganar 7 Copas Continentales, 3 Podios Sudamericanos y 3 Top ten en Copas del Mundo, además de haber viajado y competido en varios mundiales, series mundiales y campeonatos continentales. Todo eso fue ennla distancia Olímpica ( 1500-40-10) , porque cuándo comencé a competir en distancias más largas a partir del 2017 perdí el apoyo del Enard porque esa distancia no se encuentra en lis Juegos Olímpicos».

Su palmarés muestra más logros.

«También he ganado ocho campeonatos nacionales en Distancia Olímpica con y sin drafting. Y de los últimos logros, ya en la media distancia, lo qué sería medio Ironman, pude lograr el segundo puesto en Profesionales en el 70.3 Ironman en Bariloche en el 2019 y el tercer Puesto en el Campeonato Sudamericano de Medio Ironman en Buenos Aires en noviembre del 2018. Además de otros podios, donde tuve la suerte de lograr en la media distancia.

Y agrega:

«También representé a la Argentina en los mundiales de medio Ironman del 2017-18 y 19, logrando la mejor posición en el 2018 en el puesto 18 de la general en Puerto Elizabeth Sudafrica, dónde se realizó el mundial ese año».

Imposible no preguntar sobre lo conmovedor de competir en verdaderos paraísos de la naturaleza.

«Si me encanta, es lo que más me gusta del deporte, poder entrenar y competir al aire libre y en contacto con la naturaleza. Bariloche es un circuito increíble, técnico y duro pero muy hermoso; aunque sea difícil te transmite una felicidad y una energía inmensa poder estar entrenando y compitiendo allá. Eso me gusta de las carreras de larga distancia con respecto a las más cortas donde solía competir. Porque siempre se hacen en lugares naturales y con vueltas de bici más largas y todo depende más de uno. Durante la competencia pasan muchas cosas, y a uno lo obligan a crecer y a superarse para poder alcanzar lo que deseas», comenta Romi, quien está casada con Federico, y está recibida de Veterinaria.

«Terminé de estudiar la carrera de Ciencias Veterinarias durante el 2017, porque debí dejarla unos años por el tema de viajar a tantas competencias porque estaba intentando clasificar s los Juegos de Rio 2016. Principalmente mi trabajo consiste en entrenar, al igual qué la mayoría de los triatletas elite o profesionales, porque el entrenamiento implica entre 2 y 4 turnos por día ( 4 a 6 horas diarias aprox) para poder competir en el nivel más alto. Como en Argentina el sponsoreo económico por parte de las marcas es más difícil, a diferencia de los países qué son potencia en el deporte, dependo económicamente de lo qué logre ganar en las competencias.
Pero la verdad, aunque tengo el título de médica veterinaria, no he podido trabajar debido a la dedicación exclusiva para entrenar», sostiene, dejando testimonio, como en miles de casos similares, la orfandad de apoyo esatal y privado a deportistas de actividades no masivas. Y con ello, potenciar sus logros en competencias ante oponentes con todos los sostenimientos económicos.

Cuenta sobre las casi seis horas diarias de entrenamiento. El cronista aprovecha a preguntar acerca de la alimentación de alguien con tanto volumen de gasto energético y calórico.

«La alimentación es muy importante, es exactamente cómo decis vos, hay qué comer sano y variado incluyendo todos los nutrientes, pero lógicamente porciones más grandes de hidratos de carbono. Y se hacen las cuatro comidas principales además de colaciones cada dos horas aproximadamente, tratando de reponer con comida de calidad o algún suplemento después de los entrenamientos siempre. Las cantidades deben ser acordes al gasto calórico del entrenamiento y en mi caso son cantidades abundantes. Generalmente los triatletas elite tienen más problemas en tratar de llegar a comer todas las calorías y nutrientes necesarias, a pasarse de las mismas».

Su profesionalismo y dedicación full time a esta disciplina deportiva, la lleva a no estar radicada todo el año en la Argentina.

«En la parte de natación es dónde puedo entrenar en conjunto con Nancy Alvarez, quien entrena la parte de natación solamente y otros triatletas lo hacen por la mañana. Después, yo entreno desde hace un par de años con una entrenadora radicada en USA y es británica, Julie Dibens. Ella tiene su equipo con triatletas profesionales en Colorado, Boulder. Menos este año, yo aprovecho a ir tres o cuatro meses durante el invierno de Argentina a entrenar allá, porque me ayuda a mejorar mucho hacerlo con triatletas profesionales de otros países. Acá, eso es más difícil».

Si bien tiene una riquísima cosecha de torneos, tiene un sueño por el cual trabaja.

«Cómo deportista me gustaría lograr la clasificación al mundial de Ironman en Hawai ( es la competencia más emblemática de triatlón porque ahí se inició todo) representando a Argentina. Algo difícil de hacer porque para poder clasificar, se debe ganar un Ironman. Y bueno si logró clasificar me gustaría poder hacer una muy buena marca. Pero primero tengo qué competir un Ironman y probar la distancia».