El sábado 14 de diciembre se llevó a cabo la Gala Anual de Gimnasia Rítmica. Y ante más de 400 personas, fue una auténtica fiesta de dicha actividad.

Desde hace más de treinta años, Rítmica se esmera por presentar un espectáculo de calidad, en la cual participan todos los grupos, desde Escuela Inicial hasta Nivel Elite, incluidas quienes integran la Selección Argentina.

Realizar eso implica un esfuerzo muy grande de las entrenadoras, dirigidas por su coordinadora María Bonamino, para tratar de superar año tras año.

En la primera parte del show, se hizo un muestreo de la actividad, el dominio de los aparatos (aro, pelota, soga y maza), en forma individual y de conjunto, durante diversas coreografías.

La segunda parte, como es habitual, conlleva un enfoque temático. Este 2019 trajo un homenaje a Queen, y el tributo con sus canciones al inolvidable Freddie Mercury.

«Salió todo excelente, la gente quedó muy conforme con la presentación. Hicimos una puesta de escena con luces, contratamos el sonido, con la premisa de brindar el mejor show posible. Contentas con la repercusión y la asistencia de público», señala María en el mediodía del lunes, ya con la satisfacción de la tarea cumplida junto a su equipo de trabajo, que se completa con Malena Pepe, Amneris Cervigni, Claudia Bartoszuk, Mariela Aprigliano, María Victoria Arrieta, Ana Mónaco, Nadia Chacon y Julieta Sibilia.

La presentación dejó en claro la alta gama con la cual se trabaja en Porteño.

«Tiene mucho de disciplina, pero ayuda muchísimo a organizarse a las chicas para la vida. La mayoría de las gimnastas que integran la Selección Nacional son excelentes alumnas, porque han aprendido a organizarse desde pequeñas. Sea en sus horarios, en respetar a la compañera, en ordenar esos tiempos para estudiar, entrenar, junto al trabajo de la voluntad y el esfuerzo. Hay muchos valores que se destacan, más allá de lo que para mi representa la belleza reflejada a través del deporte», detalla María, una profesional destacadísima y respetada no solo en el ámbito nacional, sino internacional, por su capacidad y pergaminos.

Y agrega:

«Si bien la carrera de una gimnasta es corta, porque a lo sumo, compiten hasta los 21, 22 años, después, se le abren varias puertas. En Porteño tenemos muchas de ellas, quienes siguen trabajando en diferentes espectáculos. Han estado en Stravaganza, otra de ellas recorriendo el mundo con el Cirque Du Soleil; también en espectáculos de tango con Mora Godoy. Gente formada en nuestro club, repartida en diversos ámbitos, y eso en verdad nos llena de orgullo. Porque tal como decís (le indica al cronista), hacemos una labor perfeccionista, muy minucioso, pero sabiendo que después le sirve a ellas para poder afrontar la vida haciendo uso de sus talentos y capacidades».

Pasó una nueva Gala de Rítmica. Y nuevamente, como hace treinta y tres años, fue un regalo a los ojos por su virtuosismo.