“El partido no lo pude disfrutar en ningún momento, ni siquiera pude gritar el gol. Le hice uno a nuestra camiseta que tanto queremos, a gente que conozco de toda la vida, que quiero y respeto un montón. Pero la verdad, esto no lo imaginamos cuando vinimos, llegar a poder jugar una semifinal de un Nacional, para mí es un sueño. Por eso ahora tenemos que pensar en el próximo paso y olvidarnos qué pasó. Estamos todos juntos por un mismo sueño y por un mismo club”.

Cerca del mediodía del sábado pasado, Nicolás Marazzi aún no puede sacarse el sabor agridulce de haberse instalado junto a sus compañeros de la Primera Roja en las semifinales del Nacional de Clubes, y la tristeza de haber llegado tras deber vencer al equipo Blanco. Un rival de cancha lleno de amigos, y como él mismo describe, idéntico amor por la camiseta de Porteño.

“Sabíamos el rival que enfrentábamos,son jugadorazos y muy buena gente. Era lo ultimo que quería, cruzarme con ellos. Hicieron un excelente partido, en estas instancias no existen favoritos, gana quien tiene menos errores, confío plenamente en cada uno de los que están al lado mío, son mis amigos y hermanos”, señala. Y agrega:

“Hoy en el partido se demostró lo que es nuestro club, para mí el más lindo del mundo. Desde que llegamos hasta que nos fuimos, estuvimos todos juntos y nos respetamos siempre”.

Nicolás tiene 24 años, y desde muy chico, cuando llegó a Porteño, juega al Futsal.

“El técnico de Porteño (Fede Godino) hoy en contra fue mi técnico, mi amigo y unas de las personas que más respeto por el amor que siente por este club, por eso solamente pude pedirle perdón. El fue quien me motivó para jugar futsal; después pasaron muchos años hasta que vuelva a jugar. Esas cosas uno nunca se olvida”, expresa agradecido.

Vive en Ramos Mejía, a unas veinte cuadras del Club, junto a sus padres Andrés y Cristina, y sus hermanos Federico y Carolina, quienes desde su hogar le hicieron el aguante durante el torneo.

Ya de regreso a Buenos Aires, con el cuarto puesto consumado, y una excelente actuación, describe las sensaciones de una semana inolvidable.

“Terminamos cuartos, porque terminamos jugando pocos, ya que varios estaban muy mal físicamente. Fue un muy lindo torneo, porque de 48 equipos, terminamos cuartos; y para doce de los quince jugadores, era nuestro primer Nacional de Primera. El balance es totalmente positivo; fuimos a vivir una experiencia y a mejorar como equipo y creo yo, volvimos muchísimo mejor en todos los aspectos. La semifinal fue dura, veníamos de jugar un partido mental y físico muy duro contra Porteño Blanco; debimos jugar con los campeones de Rosario, el partido fue bastante parejo, pero se notó el desgaste de jugar alargue a la mañana. En menos de 12 horas jugamos dos partidos, y se hace muy difícil estar al cien por ciento.Lo bancamos hasta el final, por eso no nos reprochamos nada, al contrario, este equipo me sorprendió día a día. Y volví con mucho orgullo”, transmite.

Para el final, una reflexión acerca de lo que se viene para este equipo.

“Con todas las ilusiones a lo que viene, en el torneo local ya jugamos el jueves y el domingo, para seguir peleando arriba. También se viene la Copa Nivelación, apuntamos a eso este año. Ya estamos bien preparados para afrontar lo que viene, todos juntos y con muchas ganas”.

Nicolás Marazzi, otro de los que llevan los colores de Porteño,adherido a la piel.