Por sobre las tristezas colectivas en tener que eliminarse entre si,no deja de ser un dato ya histórico para el Nacional de Clubes disputándose en Rosario, que las dos Primeras hayan jugado uno de los encuentros de Cuartos, y el vencedor sea uno de los cuatro semifinalistas.

Dice la canción, que si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia. Y en la historia de esta mañana, el Blanco cayó 3-0, pero llevando al vencedor Rojo al alargue. Abrazos, deseos mutuos, foto compartida, y quien culminó su participación, regresa con la frente bien en alto, luego de una actuación descomunal e inolvidable.

“La verdad, son sentimientos encontrados; por un lado orgulloso del torneo que hicimos. Sinceramente no esperamos llegar tan lejos, pero una vez que vas pasando, uno aspira más y más con este equipo; porque tiene hambre de gloria. Y dentro de lo malo que es quedar afuera por lo menos fue con amigos y el mismo Porteño”,señala Hernán Speroni,el arquero, quien amablemente se presta al diálogo, colaborando hasta en los detalles importantes de la nota, como ir a juntar a sus compañeros, y sacarse la foto grupal que acompaña este artículo.

“El B es un gran equipo, mete mucha intensidad en todo el partido;además,  tienen muy bueno recambios, se conocen mucho y nosotros somos un equipo en formación.  Tratamos de aguantar lo máximo posible jugando a lo nuestro, a la contra. Dejamos todo, pero a la larga el desgaste que tuvimos en los partidos acumulados, nos pasó factura.Pero estoy muy orgulloso de este grupo, nunca se dio por vencido”, señala, al ser consultado sobre los factores que inclinaron la balanza hacia el otro Porteño.

A pesar de la tristeza, cuando bajen las pulsaciones, y se ordene la mente, sabrán y sentirán que realizaron un campeonato espectacular.

“Fue un gran logro si lo pensamos en frío, porque para la mayoría de este equipo es su primer Nacional incluyéndome. Pero como te digo, tenemos mucho hambre de ganar, aprender, nunca dar una pelota o un partido por perdido nos llevo a quedar entre los ocho mejores. Tenemos mucho por aprender, esto fue un gran paso para seguir aprendiendo y disfrutar lo que es jugar en este club”, afirma.

Habla de aprendizaje alguien que tiene 31 años, y apenas dos años jugando al futsal.

“Empecé gracias a Fede Godino, entrenador y amigo, quien me insistió para probarme en el club, cosa que nunca había hecho. Y bueno, estoy tratando de adaptarme al mundo del futsal; me cuesta porque con 31 años y no haber tenido una base es complicado, pero las ganas de aprender y progresar siempre están”,admite.

Vive apenas a dos cuadras del club, junto a sus padres Raúl y Viviana. Tiene un hijo, Santino, de once años, quien como legado paterno, ataja en las inferiores de Porteño, y un hermano, Diego, parte del plantel que llegó hasta los cuartos de final en la Copa de Plata. Trabaja en una fábrica de implantes odontológicos,en el sector laboratorio.

“Es una experiencia única, nunca pensé vivir esto,  tanto en lo deportivo para seguir mejorando,como en lo humano. Sirvió para afianzar más al grupo tanto como quienes vinimos, junto a quienes se quedaron lamentablemente en Buenos Aires por distintas circunstancias. Esto ayuda al grupo a unirse más, tanto para conocernos más y para que la convivencia siga mejorando”, expresa al responder sobre las experiencias añadidas en su vida tras este certamen.

Para el final, pide poder agregar unas palabras.

“Agradecerle a mi familia, al plantel que son como hermano; siempre me bancan en cada partido, a pesar de costarme aprender y son como hermanos para mi. Al club y a la gente por el aguante que nos dieron y dan cada día, es algo único esto”. comenta.

Hernán Speroni,arquero de una Primera que retornar con la frente alta, tras haber realizado un certamen espectacular. Y llenando de orgullo a la familia de Porteño.