Pasaron algunas horas luego de la victoria (una más), ante Colorados de Brasil por 4-3; y con ello, subirse al podio en la Copa de las Américas, disputada en la colombiana ciudad de Sincelejo, que recibió a nuestro equipo como si fuera propio. Un respeto y dedicación dispensado hacia los muchachos de Gabriel Espósito, digno de destacar.

Algunos jugadores, al ser consultados, piden poder hablar mañana, y es netamente atendible. Las emociones, los nervios, los sinsabores, la alegría, todo mezclado en un combo de 48 horas; y ya concluida la travesía por la Copa, el relajamiento mental natural. Ya habrá tiempo para conversar, porque también debe decirse, el año calendario recién comenzó para este equipo dorado, y queda mucha competencia importante por delante. Entre otras, nada menos que el Mundial de Clubes; por eso, nada de instalar un clima de tango alrededor de estos muchachos, auténtico orgullo de Estudiantil Porteño.

Con los dos goles convertidos en el partido por el tercer puesto, Nicolás Caamaño se consagró como el goleador del certamen, con cuatro tantos en dos partidos; y si bien es un logro individual, tras de sí va todo el trabajo colectivo que le permitió ser el artillero del campeonato.

“En el plantel en general hay alegría, después de la bronca de ayer, cuando se nos escapó por muy poco, pudimos darnos una alegría y terminar bien el torneo. Si bien queda un poco de sabor agridulce, tenemos en claro que logramos ser el tercer mejor equipo de América, y revalidamos el titulo de Campeón Sudamericano volviendo a ganarle a Colorado”, expresa Nico, ya cercana la medianoche de Argentina, dos horas menos en Sincelejo, siempre dispuesto generosamente cuando se le requiere unas palabras.

“Por el premio también estoy muy contento; cuando terminó el partido me avivé que se podía dar, y me puse a revisar si alguno de otro equipo había hecho la misma cantidad de goles (risas).  Por suerte, no hicieron mas y me llevo un lindo recuerdo”, admite feliz por un logro que y quedará guardado en sus retinas para siempre.

La mayoría de los deportes llevan el exitismo que si no salís primero, la participación es un fracaso. Mucho más en el fútbol, donde los “exitosos” de la vida tienen una particular facilidad para tildar de manera despectiva a quienes no ganan. El inmenso mérito de estos pibes de Porteño, es estar instalados dentro de un  circuito netamente profesional, y jugarles de igual a igual. Nico explica bien el calibre de los rivales, para tomar noción de lo conseguido.

“Bueno, esa es una de las grandes diferencias. Cuando jugás contra alguien profesional, y dedica su 100% de su tiempo a esto, sabés que arrancás un poquito de atrás; pero nosotros lo compensamos con otras cosas que creemos, nos hacen un equipo profesional, a pesar de no disponer todo el día o de cobrar un sueldo. Para que te des una idea, un jugador top, cobra por este torneo de dos días, dos sueldos de un trabajador normal. O sea, inaginate si hay diferencia (risas)”.

Por sobre la experiencia deportiva, fueron cuatro días donde pudieron conocer otra cultura de la América colonial. Se le pregunta sobre las vivencias aprendidas, sorpresas, enseñanzas.

“La verdad, la ciudad donde estamos es muy humilde. Pero el trato de la gente fue excepcional, nos sorprendió el recibimiento, la cobertura periodística y la magnitud que tiene el deporte en el país. Comparando con Argentina, acá hay un millón de jugadores AMF, y en Argentina somos 40 mil. Por ende, es un deporte muy seguido por la gente y por eso Sincelejo le dio un marco de seriedad y profesionalismo que a nosotros particularmente nos encantó”, afirma.

Ahora, libre hasta el lunes a la tarde, momento donde tomarán el avión de regreso a la Argentina.

“Estamos tratando de ir mañana a una playa para conocer y aprovechar el rato libre que tenemos”, admite.

Nicolás Caamaño, el goleador de un equipo que dejó bien en alto el nombre de nuestra institución en tierras colombianas. Pero a no ponerle aureola de nostalgia, porque el 2018 recién arranca, y estos muchachos aún tienen muchas alegrías para brindarle a su gente.