

«Desde que me fui a fines de 2019, siempre estuve en contacto con la gente del club. Es mi casa y tengo muchos amigos, así que no quería irme del todo. En la medida que podía y que no me coincidían días y horarios con mis otros clubes, siempre trataba de ir a ver a los chicos, me invitaban a cenar cuando se juntaban y dentro de estos momentos compartidos, surgía la charla medio en chiste medio en serio de ver cuando volvía. Era difícil, pero sentía que todavía no era el momento. Esta vez yo venía de jugar en Italia los primeros seis meses, tenía ganas de quedarme en Argentina un tiempo y paralelamente veía que el equipo estaba muy bien, peleando el torneo con la posibilidad de ascender. Así que me picó el bichito para volver y acoplarme a ellos que tan bien lo vienen haciendo».
Ramiro Vasallo retornó al club que lo vio nacer y ser parte de páginas gloriosas de Porteño cuando en la otra Liga consiguió logros nacionales e internacionales.
«Volver a compartir con amigos y la posibilidad de llegar a la A con el club, después de haber vivido tantas cosas, le ganaba a cualquier otra oferta o posibilidad. Así que me junté con el cuerpo técnico y después con la subcomisión, que también hicieron un esfuerzo grande para poder volver, y se terminó de cerrar», agrega Rama.
Al consultarle sobre su experiencia en Europa, expresa:
«Fue muy buena. Estuve seis meses en un equipo de Serie A llamado Sporting Sala Consilina. La liga italiana es 100% profesional, muy competitiva y detrás de España o Brasil, junto con la nuestra, es de las mejores del mundo. Técnica y físicamente los jugadores son muy fuertes, el ritmo de juego es un poco mas lento que acá. Hay una combinación de gente grande que juega con su experiencia y jóvenes con mucha energía, de todos los países. Se usan menos cantidad de jugadores por partido, además. Es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en Argentina pero el nivel es muy alto».
Su vuelta a Porteño encuentra a la institución en un excelente momento de competencia.
«Me fui del club sin poder competir en AFA porque justo nos agarró la pandemia en ese año y no se jugó el torneo. El primer año que se compitió en la D, yo me había ido. Uno a veces no dimensiona o normaliza muchas cosas, pero ver al club en la situación actual, es realmente una locura. Varios compañeros y yo, vivimos todo el proceso de que casi desaparezca la actividad porque éramos pocos, a este monstruo gigante en el que se está convirtiendo. Compitiendo con clubes de once con mas presupuesto, infraestructura, etc. Hubo muchisima gente que hoy físicamente no están en el club, pero invirtió mucho tiempo y amor en todo este camino para que el club esté metiéndose de a poco en la élite del futsal, pasando por los años de Metropolitana y CAFS, que tan importantes fueron. Son muchísimos años de trabajo y esfuerzo, porque no deja de ser un club de barrio que muchas cosas se hacen a pulmón. Ser parte de todo eso, es muy loco la verdad», reflexiona.
Como toda entidad barrial, las cosas se hacen con esfuerzo y a pulmón, y sin embargo no tienen un ascenso tan vertiginoso. ¿Qué tiene diferente Porteño entonces?
«Creo que fue una combinación de varias cosas. Según mi punto de vista, fue fundamental el laburo hecho con Gabi Espósito a la cabeza en la etapa de Metropolitana, porque llegamos a competir en lo mas alto mundialmente de esa asociación, dejando la vara de competencia muy alta. Eso generó una base muy sólida y fuerte, en cuanto al gen competitivo del club y al sentido de pertenencia que hizo que el cambio a AFA no sea tan fuerte y no se deba empezar de tan abajo», responde, para añadir luego:
«Muchos de esos chicos se quedaron en el plantel, y transmitieron todo eso a los jugadores nuevos que iban llegando. Por otro lado, la llegada del cuerpo técnico con Juan Massola y Jere Baruffaldi como cabezas, implantaron esa experiencia y «chip AFA» que se necesitaba para adaptarse a la nueva liga. Y por último, el acompañamiento en paralelo de la subcomisión y del club para que todo esto se pueda llevar adelante».
Y finalmente, un espacio para hablar de objetivos y sueños con esta camiseta que lleva en la sangre.
«Particularmente, este año el objetivo es ascender a la A. Los chicos desde principio de año tomaron esa responsabilidad de pelear el campeonato y se está trabajando mucho para eso. Viendo un poco mas a largo plazo, jugar una Copa Libertadores con Porteño sería lo máximo. Y como frutilla del postre, el gran anhelo de tener nuestra propia cancha en el club. Creo que son todas cosas realizables en las cuales ya se están poniendo en marcha», enfatiza Ramiro Vasallo, quien tras varias temporadas viviendo otras experiencias en el futsal, decidió regresar a su segunda casa.
Nota realizada por Luis Desimone.






