La imagen de Nico Caamaño, desviando con el pecho el furibundo remate de Santiago Verdejo,  la pelota ingresando al arco de El Tiburón de Comodoro Rivadavia, decretando la victoria y posterior consagración como Campeón Argentino en la División de Honor, es sin dudas una de las postales ya acuñadas en la historia de Estudiantil Porteño.

El equipo de Gabriel Espósito reforzó así su notable momento, el cénit de su rendimiento, y que el título de monarca sudamericano en Uruguay no fue una casualidad u oasis en medio de un desierto. El Futsal de nuestro Club vive su hora más gloriosa, y siendo el mejor de Argentina y el continente, con la victoria de anoche, se aseguró un lugar en el Mundial de Clubes. Una locura (tal como lo describe el Zurdo en sus palabras) inimaginable pocos años atrás, y que este cuerpo técnico junto a un grupo en su mayoría surgido de la cantera, lo transformaron en una hermosa realidad.

“Se me vinieron dos cosas a la mente en el momento apenas entró la pelota al arco. Lo primero fue que justamente habíamos hablado en el entretiempo que si Santi Verdejo pateaba, lo hiciera hacia nosotros, con la idea de poder desviar la pelota en el segundo palo, y ellos perdieran la referencia de la marca. Lo segundo, les cumplí a los chicos de la pieza..la noche anterior dije de usar la calza que me hacia hacer goles, y no me falló (risas)”.

La palabra del héroe de la noche, con la conversión restando menos de un minuto para el epílogo, y a la mayoría de quienes seguían las alternativas, pensando en un eventual alargue o incluso penales. Pero esa estrategia charlada en el entretiempo asomó en ese instante crucial, sin dejarle reacción al rival, y consagrándose campeones. Menciona la bendita calza, y entonces se le pide una extensión  del relato.

“Es una locura mía. Tengo dos calzas, una toda negra y otra que es un poco polémica con los colores del club. Las identifico por la que gana siempre (la negra), y la que hace goles (la polémica). Las voy rotando según los partidos; les pregunté a los chicos con cual jugaba la final, y ellos optaron por la de los goles, porque según sus palabras, con esa íbamos a ganar. Y la pegamos! (Risas). Es todo un chiste que fue llegando lejos y ahora jodemos con eso”, expresa Nicolás, pletórico de felicidad por estar viviendo momentos soñados junto a sus amigos y compañeros.

Fue una final terrible, con un rival inteligente, cerrándose en su campo, y no permitiendo acercarse con jugadas limpias a su área. Encima, cuando Porteño pudo perforar esa férrea defensa, el arquero hizo gala de su notable nivel.

“Sabiamos que sería durísimo, pero se dio un partido mas cerrado de lo esperado. Nosotros manejamos la posesión prácticamente todo el cotejo, pero no fuimos muy punzantes en los primeros veinte minutos. Y cuando llegamos un poco mas claro el arquero respondió bien. Además ellos lograron ponerse arriba con un remate de lejos y se cerraron mas. Pero después con el juego de 5vs4 pudimos generar un poquito mas y se termino dando vuelta el resultado”, analiza Caamaño, a bajados los decibeles de la adrenalina inherente a una final.

El empate de Tapia, el desnivel de Nico, y en el medio, una imagen elocuente, que expresa sin dudas la maduración emocional de un plantel joven. Sin desesperación por estar en desventaja, los minutos corriendo, no dejando paso al desorden ni la búsqueda enloquecida por revertir las acciones. Y más aún, los festejos sobrios, medidos, reflejando la serenidad de un equipo consciente de su favoritismo en un certamen de altísimo nivel. El mensaje dado al resto, acerca de su equilibrio, sin dudas es un dato que llena de preocupación al resto ante el advenimiento de los campeonatos futuros, con un Campeón con mucho hilo en el carretel, debido a su juventud.

“Eso lo hablamos con algunos de los chicos volviendo al hotel; si bien somos un equipo que no se vuelve loco cuando estamos en desventaja, quizás esa situación vino bien para movilizarnos un poco. Por suerte nos mantuvimos con confianza y lo dimos vuelta. Aprendimos algo importante: en este deporte todo puede durar dos minutos o menos, para bien o para mal.  entendemos que la euforia tampoco era lo mejor en el momento de darlo vuelta”, afirma.

Por los horarios de regreso a Buenos Aires, tampoco hubo mucho tiempo para la euforia post consagración.

“No hubo mucho festejo porque teniamos los vuelos de vuelta bien temprano, 6.05 salia el avión hacia Aeroparque.
Comimos con toda la gente llegada desde Buenos Aires, cantamos un buen rato, y de allí al hotel a bañarse y preparar todo. A las 4.15 ya estábamos saliendo al aeropuerto, cuatro horitas después de terminada la final”, agrega.

El cotejo se siguió por toda la familia de Porteño a través de la televisión, y desde las redes sociales hubo constancia que muchos estuvieron pendientes de las alternativas. Hoy son un reflejo de la gran actualidad de nuestra institución,  se le pregunta a Nico qué le genera esa mancomunión existente entre las actividades.

“Es un orgullo, y al mismo tiempo genera una hermosa responsabilidad a futuro. Es tan reconfortante saber que el club, sea cual sea la disciplina, se apoya constantemente; eso no es algo habitual, y es de las cosas mas destacables en Porteño. Hoy nos toca a nosotros, también le toca seguido al Hockey, como en un futuro le puede tocar a otra actividad y siempre va a tener gente del club atrás apoyando”, asegura.

Cuando salieron campeones sudamericanos, en sus palabras reflejaban a este campeonato como la meta inmediata, sin detenerse en los festejos. Ahora, ungidos como los mejores de la Argentina, reiteran el ritual: queda por consagrarse en el área metropolitana.

“Es algo que nos remarca siempre tanto Gabi como los mpas grandes del grupo; no conformarse nunca y no quedarse con los diplomas. Porque un diploma nunca le ganó a nadie. Y siempre ponernos nuevos objetivos, superarnos a nosotros mismos e ir por mas”, expresa al igual que si la nota fuese a cualquier otro integrante de la plantilla. El hambre por la gloria es insaciable en este conjunto, y ante todo el panorama venidero, incluyendo el Mundial de Clubes, Nico Caamaño es parte de un grupo impresionante, la Generación Dorada del Fútsal de Estudiantil Porteño.