Nicolás pide disculpas por no responder enseguida el mensaje dejado en su celular, acerca de poder hablar al día siguiente en su noche gloriosa, al haber sido consagrado como el mejor jugador de futsal dentro de la Federación, dentro de los premios Jorge Newbery. Un hito trascendente, debido a transformarse en el primer deportista de nuestra institución en ser galardonado en un evento similar.

Tras todas las emociones contenidas desde el mismo momento en ser ternado, las vivencias en la ceremonia y luego, el éxtasis interno cuando escuchó su nombre, y los posteriores festejos, le llevaron a estar el sábado 23 con una prolongada siesta y de allí la tardanza en responder.

Pero una vez acomodado y recuperado, habló sobre esos momentos inolvidables, sin olvidar a sus compañeros como factótum principal del reconocimiento, y de paso, un  análisis de lo que fue la culminación de un año impresionante para el fútbol superior de Porteño.

“Te mando esta foto, es la única que tengo con el trofeo, porque el mismo se lo regalé a mis viejos”, le dice al cronista cuando le pide una imagen con la cual poder ilustrar la nota; en la misma, se lo ve con su novia Valentina, con quien convive, y se los ve retornando a su hogar. Cuando se le pregunta la razón de semejante esto, expresa:

“El premio se lo regalé a mis viejos. Porque me acompañaron este año donde fueron todas buenas. Pero cuando los momentos no eran así, también estuvieron siempre al lado mío. Sufren y disfrutan, y por eso me pareció un lindo gesto. También me aguanta mi novia las horas que estamos en casa, pero sentí dárselo a ellos, que siempre estuvieron al pie del cañón. De hecho, también les regalé las medallas y credenciales de este año, que las guardo en casa, allá en Ramos. Por eso aprovechó y se llevó todo para allá”.

Consultado sobre lo que le gustó de participar en la ceremonia de los Jorge Newbery, entregados por la Ciudad de Buenos Aires a los deportistas mas destacados de los deportes amateurs, señala:

“Me gustó mucho el contexto, de llegar a una ceremonia de gala destinada a los deportistas amateurs, y podamos tener la posibilidad de ser reconocidos. La fiesta fue perfecta, estaban todos los detalles arreglados, programado; y eso es lindo, porque comprobás que hubo gente dedicándole tiempo. Estuvo muy bueno, me gustó mucho”.

Se le menciona este hecho ya histórico, por ser el primero del club en obtener tal distinción.

“Obviamente lo siento como un gran orgullo; pero si bien es una distinción personal, lo tomo como un premio más para el equipo. Me dirán que me pongo el cassette, pero ni siquiera en un deporte individual es el reconocimiento a uno solo, porque detrás hay gente ayudando y trabajando para el perfeccionamiento. En este caso, mucho menos, porque si bien me tocó a mí, tranquilamente pudieron ser tres o cuatro compañeros míos, cuyas temporadas fueron increíbles. El plantel, cuerpo técnico, la gente, te ponen en este espacio, y por eso estoy contento del logro. Porque es el premio a un año espectacular del equipo”, asegura Nico.

Uno de los factores claves para el éxito rotundo de este conjunto, es el inmenso sentido de solidaridad, unión, y despojados de todo egoísmo individual.

“Tal cual, contento por eso. Porque terminó la ceremonia y ya tenía mensajes de mis compañeros, quienes estaban más felices que yo. Me alegra mucho ver que ellos hayan sentido mi sensación sobre un premio colectivo, el cual los abarca plenamente. Sin dudas el sentido de solidaridad colectivo es una de las razones del éxito, y nos hizo conseguir tantos logros este año. Trabajar para mejorar, y de esa manera ayudar al compañero, marcando bien las pautas, sabiendo que el objetivo era conseguir lo conseguido, y ahora buscaremos repetirlo”, afirma.

A punto de brindar en las fiestas de fin de año, la posibilidad de levantar la copa, y agradecer por todas las vivencias inolvidables, tanto como equipo y de manera personal, con el trofeo Jorge Newbery, ya reposando en la casa de sus padres. Y los deseos ante la llegada del 2018.

“La verdad, se cierra un año soñado, no me quedó nada por pedir. Para el próximo, solo pedir que se repita, o al menos parecerse lo máximo posible. Mientras estemos bien de salud, principalmente los seres queridos, nos consideraremos hechos. El resto, va y viene”, comenta.

Nicolás Caamaño, uno de los baluartes en el equipo del Zurdo Espósito, que cerró una temporada solada, inolvidable. Ojalá no cuente la palabra irrepetible, porque eso significará que estos muchachos volverán a inscribir el nombre de Estudiantil Porteño en lo más alto dentro del ámbito nacional e internacional.