Daniela Gargini es una profesional con un vasto currículum, el cual incluye entre varias facetas, especializada en Entrenadora Nacional de Tenis (recibida en el Instituto Nacional de Deportes), además de un postgrado en Alto Rendimiento Deportivo (Universidad Nacional de Lomas de Zamora).

En Estudiantil Porteño trabaja como entrenadora y profesora en el desarrollo de adultos. Su campo en esta rama generacional, hace que no trabaje prácticamente con chicos, aunque este año reciente pasado, tuvo una jugadora rankeada de catorce años, que pudo participar en el Orange Bowl de Orlando, Estados Unidos.

“Mi trabajo está abocado básicamente a los adultos; tengo varios grupos en el club, enfocados a su inserción en este deporte. Comienzan como principiantes, y luego, de acuerdo a su progreso, representan a Porteño en los torneos interclubes, además de disfrutar en nuestras instalaciones”, comenta Daniela luego del cierre de temporada, realizada a pesar del insoportable calor del sábado 30, donde se efectuó un encuentro de dobles.

“Juntamos varios jugadores, realizamos el campeonato, y luego brindamos todos juntos. El objetivo, además de aprender, es lograr unir a estas personas llegadas de afuera, mostrarle los beneficios de las instalaciones y la variedad de actividades; conectarse para conseguir un grupo de pertenencia y puedan disfrutar muchos momentos agradables”, añade.

Daniela se recibió como Profesora de Educación Física en el Romero Brest, y obtuvo el título de Entrenadora ITF Nivel 2, en la Asociación Argentina de Tenis. Ella misma cuenta su ingreso a Porteño.

“Mis primeros pasos aquí fueron en el 2003, cuando entré como docente, con un equipo de Damas Menores, dentro del grupo de entrenamiento a cargo del Profesor Néstor Sanfilippo. Desde el 2006, paso a desempeñarme con grupos de adultos en su desarrollo; la idea es insertarlo en el tenis, buscando trabajar su carácter al momento de jugar una persona contra otra durante una hora y media, debiendo decidir a partir del control en sus emociones. Mucha gente busca jugar tenis por estas razones, aunque es un deporte muy complicado, porque la percepción entre la mano de la persona y la pelota está muy lejos, porque en el medio hay una raqueta y un encordado. Por lo tanto, hay un gran compromiso de coordinación general diviso-motora, que lo transforma en difícil. Mi gran motivación es abrirle la puerta a ese adulto, con deseos de aprender, más allá de su edad; y desde esas clases insertarse en el club, conocer gente, tener sus propios grupos y luego de jugar, participar del tercer tiempo, lo más lindo”, se explaya.

Referido a la composición de los grupos con los cuales trabaja, explica.

“La cantidad depende de acuerdo a las canchas disponibles; básicamente son entre tres y cuatro jugadores en cada una de ellas, respetando ante todo la capacidad del trabajo, buscando que todos puedan aprender”.

El Encuentro se desarrolló en la mañana del sábado, con pausas cada quince minutos, con el objetivo de hidratarse ante la agobiante temperatura. Jugaron todos contra todos, en tres rondas; al finalizar, brindaron principalmente por un gran 2018.

Haciendo un balance del 2017, comenta:

“Fue muy lindo porque se sumaron varios alumnos que ayudaron a enriquecer los grupos, referido a las relaciones humanas, pero también a la diversidad. Porque al haber nuevos, tal vez algunos de ellos no jugaban tan bien como otros, y eso ayudó a desarrollar la paciencia y comprensión, además que esas personas cuando estén del otro lado, pasando a otros grupos, tendrán la misma empatía con quienes ingresen. Por otro lado, se sumaron muchas jugadoras del club Almirante Brown y este año competirán para Estudiantil Porteño; ellas son un grupo muy sólido, y llegaron para aportar su calidez humana a las chicas. En cuanto a la competencia, se sumó además calidad, y esperamos que este 2018 nos encuentre a todos con mucha salud, unidos, aportando equipos a los interclubes, para poder competir en la Asociación Argentina de Tenis (AAT).”. Y agrega:

“En cuanto a los grupos de inserción, esperamos sumar más gente, porque nos gusta mucho el recambio, jugadores pasando de grupos avanzados, y a la vez, nutrirse de gente nueva. Ampliar la base, en definitiva; no siempre jugar con los mismos”.

Para el final, Daniela destaca a sus colegas con quienes trabaja en nuestra entidad.

“Hay otros docentes, realizando una función social muy importante. Quiero además agradecer a los trabajadores del club, quienes nos permiten trabajar en unas instalaciones limpias y ordenadas, en constante expansión. Le ponen todo el amor a sus responsabilidades, y eso nos deja poder cumplir nuestras tareas del modo más óptimo. Hay también una pirámide de conducción que nos permite cruzarnos con diferentes actividades, charlar de igual a igual, y ayudarnos mutuamente”, afirma.

Daniela Gargini, entrenadora con sólida formación profesional, una de las entrenadoras con las que cuenta el Tenis de Estudiantil Porteño. Una actividad que promete hacer ruido del bueno en este flamante año.