Hace poco menos de dos semanas atrás, se realizó en el club la fiesta anual del básquet, como lo efectuaron la mayoría de las actividades aglutinadas en nuestra institución. En la misma, fueron premiados y homenajeados todos los jugadores, que van desde la Escuelita hasta la Primera. La ceremonia concluye con la entrega del Porteño de Oro, al jugador más destacado de la temporada, consensuado entre todos los entrenadores y responsables de subcomisión.

Este año, el elegido fue Ignacio Siniuk, base y capitán de los U19, quien además participó con el plantel Superior del Metropolitano, el Prefederal, y actualmente es uno de los jugadores que integra el roster del Torneo Federal, tercer escalón del básquet argentino. Su techo aún es muy lejano, y justamente fue reconocido por su constante progreso.

“Le tengo que decir gracias por esto a toda la gente del club. Desde los dirigentes, hasta los técnicos y mas importante a mis compañeros. Sonará un poco de cassette, pero sin ellos no hubiésemos logrado lo que logramos y por ello la distinción”, expresa con la gratitud no solo hacia quienes lo eligieron, sino a unos compañeros que lo ven como referente, pero a la vez la solidaridad mutua, y por eso como equipo consiguieron dentro del TOP 10, instalarse en dos semifinales, un loro inmenso en unas categorías donde se midieron ante rivales muy poderosos, que habitualmente arman sus planteles reclutando jugadores del interior de Argentina.

Si bien está plenamente identificado con Porteño, sus inicios fueron en una institución vecina y amiga.

“Empecé a jugar por mi hermano mayor, Federico. Él iba al Sportivo Haedo a jugar, donde las clases las daba Osvaldo (García), y yo de ir a verlo, una vez Osvaldo me dio una pelota para que no me aburra mientras miraba. Y después fui a entrenar y bueno…. Me enganché”, comenta, para luego agregar:

“Mi hermano es mas grande, tiene 23, empezó a jugar primero. Y cuando terminó juveniles dejó de jugar y se dedicó a estudiar medicina. Siempre lo iba a ver, era el pivot de su equipo. Para mi eran los mejores, le ganaban a todos.
Durante cadetes jugó en Ateneo Popular Versalles y después volvió con sus amigos a Centro Español”.

Sobre aquellos inicios en Haedo, remarca la presencia de García, quien en la actualidad es el coordinador general de la actividad en la entidad vecina.

“El técnico era Osvaldo, y también lo ayudaban chicos del club (al estilo monitor), como Rodrigo Garcia, que ahora dirige a Haedo, y Pablo Zapata, actual entrenador en Nolting, y anteriormente fue ayudante en GEI”.

No siempre fue base, y al hablar de aquellos años, sorprende con una afirmación sobre sus características.

“Siempre jugué por afuera, nunca de pivot o cerca del aro. Supongo porque antes era rápido (aunque no lo creas antes corría rápido jajajaj) y me ponían a subir la pelota. Lo cuento y nunca nadie me cree, es increíble…”, afirma entre risas.

Continúa detallando esos tiempos.

“Osvaldo era quien me decía: “cuando hay un rebote, vos Roly ya tenes que estar del otro lado” y yo quería cumplirlo. Después el rol me cambió y pasé a ser de quien se la pasa al que corre, Tiago Scarpione. Mucho mas rápido y desaforado que yo (risas)”.

Justamente, ambos, junto a Agustín Monroy, jugaban en Haedo, y sin dudas los tres potenciaron bastante a esta camada con varios años en el más alto nivel, jugando dos veces la posibilidad de clasificar al Argentino de Clubes.

“Ante todo, a Tiago lo conozco desde los cinco años. Ya con él, las cosas vividas dentro y fuera del básquet son mil.
Ademas de él, Cuqui  y yo tuvimos la enorme suerte que Mati (Izo, entrenador de las formativas), haya llamado a Osvaldo, para preguntarle por nosotros. Ya en Porteño, nos acoplamos rápido, el ambiente es el de un club preocupado porque todos se sientan bienvenidos y a gusto. No fuimos la excepción. Con los chicos con los que nos tocó jugar (Javi Cabrera, Juli González, Nacho Spagnuolo, entre muchos otros) logramos lo que vos me decís: meternos año tras año entre los mejores”, le puntualiza al cronista.

Está realizando el CBC en la Universidad de Buenos Aires para ingresar a la carrera de Licenciatura en Ciencias Políticas; hizo anteriormente el Profesorado de Educación Física, pero lo abandonó “porque no me gustó para nada”.

Ya terminada su etapa como jugador de las divisiones inferiores, asoma un espacio ocupado desde pequeño al que deberá llenar.

“No se que voy a hacer los sábados; lo mejor es recordarlo de la mejor manera. Ponerse bien recórdandolo, en lugar de amargarse porque terminó. Ahora tengo el lugar espectacular que me quedó en el Torneo Federal. Y además el Torneo Metropolitano, del que por suerte sigo siendo parte. Los sábados los usaré para descansar o  ir a ver a los chicos”. afirma.

Ya pensando en los pasos a seguir como jugador, comenta:

“Pensando en el futuro inmediato, lo que mas quiero es aportar todo  desde mi lugar, y Porteño se ubique lo mas alto posible en el Federal. El club se lo merece. Y después, sinceramente, espero seguir jugando en el club, o bueno en algún otro lado si es que me toca. Pero nunca dejar de jugar al básquet ni dejar de lado a Porteño o a Haedo”.

Menciona a la entidad donde comenzó a dar los primeros piques con la naranja. ¿Se ve jugando algún día allí?

“Con Haedo me une un agradecimiento eterno; si me necesita ayudaría en lo que sea. Lo veo como la casa desde donde  salí y me impulsó para jugar en el nivel que se llegue. Pero volver no se”, cuenta.

Ignacio Siniuk. De inmensa temporada, y por eso el club lo premió como el jugador más destacado del 2017.