“Naty se llama mi señora, la que me banca todas y la amo. Santi es su hijo y el año pasado fui papá de Lola que me cambió la vida . Mis viejos Franco y Cristina,porque fueron ellos quien me inculcaron el amor por el club, y los valores y las amistades que eso trae.

Y mis hermanas Carina y Analia!!, imagínate, el día que yo nací fue un 17 de enero, y les avisaron en la pileta del club que había nacido su hermano”, expresa Leandro Aversa, un rato después donde el equipo capitaneado por él, acaba de ganar 2-1, y clasificarse a los octavos de final del Nacional de Clubes en Rosario-.

Leandro rebosa de felicidad por todos lados, y junto a sus afectos directos,pide poder mencionar a todos quienes de un modo u otro le permiten estar viviendo este momento inolvidable con la Primera Blanca.

“A mis compañeros sin dudas, y al DT Fede Godino, un amigo quien me tuvo en cuenta para su proyecto cuando arrancó el año . Rodri Mallo, quien me metió en esta locura hermosa del fustal, al coordinador que sin conocerme me dejó ser parte, a muchos de los chicos del B, porque cuando el año pasado tuve una lesión muy fea, no me dejaron caer y me insistieron para volver a jugar . Y a mucha gente que más allá de mi edad, día a día me demuestra su cariño y eso es lo que me da cada día las ganas de entrenar para poder estar a la altura. Porque este es un club con unas inferiores enormes gracias al trabajo realizado, y con los chicos hay un futuro enorme. También al PF Martín, con quien trabajamos todo el año y no pudo venir por trabajo; gracias a él como al trabajo de Fabio pudimos aguantar estos días físicamente”,enumera.

Pide disculpas por extenderse, pero la felicidad le sale por cada poro de su cuerpo. Si bien uno siempre compite para ganar, la realidad es que esta primera llegó a Rosario con todas las intenciones de sumar experiencia y rodaje. Y la actualidad lo pone en una instancia más de eliminación directa.

“Las sensaciones son hermosas, estar entre los 16 mejores de 48 equipos de este Nacional es algo que queríamos conseguir, pero sabíamos sería muy difícil. Se jugó un gran partido, ellos nos dieron la iniciativa y nos hicimos cargo, aunque sabemos que nuestro fuerte por ahí está en otro lado. Ellos son un equipo de la B, y nosotros en la C y hoy no se notó esa diferencia de categoría; por el contrario nos dieron la pelota, nos hicimos cargo del partido y creamos bastante. Aunque no fuimos efectivos, nos terminamos llevando una victoria merecida para mi”,explica Leandro,quien agrega las razones de este triunfazo.

“Seguramente la unión grupal; la convivencia fue muy buena durante todos estos días y eso es fundamental para cada integrante del plantel esté bien a la hora de jugar. Esto se juega con los pies, pero la cabeza y el corazón siempre tienen que entrar con uno a la cancha”.

Al momento de describir al grupo capitaneado, describe:

“Es una banda muy particular, bastante loca (risas); acá hay chicos que nos conocemos de hace muchos años en el club, pero nunca habíamos compartido plantel.Otros como como Santi Di Pardo, con quien somos los más viejitos, él es 82 y yo 85, y es un enorme placer poder volver a compartir con el esto. Uno que no pudo estar es Junior, categoría 86 y también teníamos la ilusión de poder vivir esto juntos, pero no se pudo dar y es una gran baja. Dario Iannuzzi se va a casar y tampoco pudo estar acá, o Graciano,quien se rompió los ligamentos. Nuestro objetivo era afianzarnos como grupo y ser competitivos, y por suerte con mucho trabajo lo estamos logrando. Ser el capitán es algo que trae mucha responsabilidad , pero es hermoso que los propios compañeros se sientan confiados en uno. Es algo extra lo de la cinta, pero a uno lo llena de orgullo.

Entre los jugadores,está su compañero de cuarto,Pancho,quien en la nota de ayer dejó en claro que no lo deja dormir, y a quien le cuesta seguirle el ritmo,por las diferencias generacionales.

“Y…. la realidad, Pancho tiene razón; es un amigo, un tipo siempre presente cuando uno necesita algo. Ya estoy viejo para seguirles el ritmo a muchos. Hay chicos acá con un gran futuro, no tengo dudas que el día de mañana le darán muchas alegrías al club, como Alejo o Nachito. Yo tuve la suerte de volver al club hace tres años, después de casi quince donde no venía. Y poder regresar a ponerme esta camiseta donde nací y me crié, es lo más lindo que me puede pasar teniendo 33 años. Esto es gracias a mis compañeros, y en especial a mi familia que me banca todas”,afirma.

Tras la victoria, todo lo venidero es alimentar el sueño colectivo.

“Estuve mucho tiempo metido en fútbol 11 y en el ascenso. Una vez un entrenador me dijo soñemos alto que por ahí le peguemos a una nube . Y esto es así! Uno tiene que soñar, pero sabiendo que las cosas nunca vienen solas ni nadie te las va a regalar. Porteño se hizo grande gracias al trabajo que muchos hicieron durante diez años . Siempre decían Porteño juega bien pero le falta algo. Y el primer año de mi regreso, los vi ganar la Elite, y el año pasado ganaron todo y seguramente el club va a seguir consiguiendo cosas. Siempre respetando un trabajo y una manera de comportarse fuera de la cancha. Nosotros no sé si vamos a llegar a lo máximo , pero uno siempre debe soñar, sino es preferible quedarse en la casa . No hay nada más lindo que poder ponerse esta camiseta para jugar un Nacional;entonces si dejamos todo, no nos vamos a poder reprochar nada”,asegura.

Leandro Aversa, capitán de la Primera Blanca, quien en la tarde del jueves, dejó su sello grande en las tierras rosarinas.