En el Salón de Usos Múltiples (SUM), las niñas replican con mucho entusiasmo, las indicaciones de las profesoras Amneris, Ana y María Victoria. Las clases en la Escuela de Gimnasia Rítmica están colmadas de pequeñas ansiosas por aprender las técnicas de una actividad que al club lo llenan de distinciones y consagraciones con sus representantes en los diferentes niveles.

Justamente, Amenris Cevigny es una de las responsables en que de ese grupo, vayan surgiendo las futuras genias con las cuales Estudiantil Porteño se presenta en los Nacionales, Sudamericanos y Panamericanos, con la convicción que en todas las pruebas, será competititvo.

“Hice rítmica en el club de más chica, de mis 8 a 16 años; después dejé por cansancio y adolescencia (risas). Luego, a los 19, empecé como profesora en otro club, y en el 2015, arranque con Mariela,  ayudándola con la Escuelita. En 2016 ya tenia mi grupo de las más grandes de 10 años en adelante, hasta el año pasado. Y en este, estoy con la Escuelita avanzada y con el grupo de las más peques (allí compartimos grupo con Claudia)”, expresa una Amenris con la sonrisa permanente en su rostro.

Cuando se le pregunta si las razones de su cansancio tenían que ver con aspectos puntuales de los entrenamientos, responde:

“Nono, al entrenamiento, de más grande me arrepentí de haber dejado, pero ya había arrancado la facultad y no me daban los tiempos. Igualmente trabajando pude volver desde otro lugar, pero me encanta”

Oriunda de Ciudadela, vive allí con sus padres Claudio y Adriana, además de Adriel, su hermano mellizo. Su hermana mayor Vanina completa la familia, aunque ya no vive con ellos. Estudia el profesorado de Educación Física en la Universidad de La Matanza.

“Somos una familia de deportistas (risas); me trajeron a los cinco años a Porteño, por lo que trabajar aquí es un placer”, añade.

Referido al esquema de trabajo dentro de la Escuelita, menciona:

“El grupo de 4 a 6 años es de Claudia y también estoy yo; el de 6 a 10 de Mavi y Ana, y de 10 en adelante y escuela avanzada (que son las nenas que empiezan a competir en torneos amistosos) están conmigo. Las más chiquitas tienen clases miércoles y sábados, las demás escuelitas martes y jueves. Con Mavi tenemos distintos grupos, pero parte de la clase aveces la hacemos juntas. En el año tenemos exhibiciones en el club y en otros clubes donde se muestra lo trabajado”.

En las clases se ven niñas y preadolescentes, por lo que la pregunta es cómo determinan el paso de ellas a otros niveles superiores.

“Por sus condiciones y por su comportamiento en la clases, al pasar de nivel se va necesitando más compromiso. Se puede ver por suerte, que muchas nenas crecen en todo sentido. En las clases de escuelita empiezan de cero y logran muchísimas cosas en la gimnasia y también sus crecimientos como personas”, asegura.

Momento de pedirle una mención sobre si se enfocan en diversos aspectos para ser moldeadas como gimnastas.

“Siempre intentamos transmitir que con esfuerzo y dedicación pueden obtener sus logros. Además de todas las técnicas de rítmica,como manejar los aparatos y técnicas corporales buscamos que se diviertan, que les guste y disfruten lo que hacen”, señala.

¿Además de las técnicas de gimnasia, se les inculca otras disciplinas acerca de la alimentación y el descanso?

“A veces, algunas nenas vienen con la gaseosa y caramelos, o galletitas para mitad de la clase (risas). En ese caso, se les enseña la importancia de dejarlo para después y no deben llevar gaseosa”, afirma.

Amneris, junto a sus compañeras Ana y María Victoria, siguen entonces derrochando las ganas y entusiasmo al momento de enseñarle a las pequeñas princesas, quienes entrenan con las mismas o mayores energías, soñando con poder representar a Porteño en las competencias.