Siguen los preparativos de las chicas que irán a San Juan a participar del Nacional. Previamente, dentro de dos semanas, habrá un selectivo con fecha a determinar, aunque será en Buenos Aires.

Las chicas que tomarán parte de los mismos pertenecen a la Categoría B de la Federación Porteña de Patín son Valentina Herrera, Morena Goncalvez, Valentina Canosa y Milagros Fernández Iglesias.

“Ellas eran todas Nivel C durante el 2017; en ella hay dentro seis categorías: Escuelita Formativa, Quinta, Cuarta, Tercera, Segunda y Primera. Algunas llegaron hasta Segunda, y decidimos saltear ese camino, para colocarnos en el Nivel B”, expresa Ale Filipini, la responsable de dicha actividad en el Club.

Cuando se le pregunta el modo de suprimir ese paso, responde:

“Simplemente con trabajo, porque si conseguimos los objetivos solicitados para pasar al Nivel B, podemos posicionarnos. Se le debe sumar responsabilidad, entrenamientos, y luego de ello, la realidad de la competencia te muestra si estás apto para subir de nivel. Ya sea si estás en el límite, en el medio, o si lograste un buen nivel”.

Estudiantil Porteño se caracteriza por tener una variada cantidad de niñas con excelentes desempeños en cualquier competencia, y para ello, cuenta con las exigencias de una profesora con el auto desafío de mantener el nombre de la entidad permanentemente arriba.

“Sin dudas, si vamos a un certamen buscando dar el salto, es porque estoy plenamente convencida que puede lograrse. Justamente hoy (por el sábado), cerramos el entrenamiento hablando de lo sorprendida que estoy por lo que ya han logrado. Comenzamos muy de cero; lo vinimos hablando desde fines del 2017, e hicimos algunas pruebas en torneos amistosos. Pero en enero decidimos ir por todo, hasta nivel Nacional; y ahora terminando marzo, están mejor de lo que imaginaba, por lo que aspiro que para el Nacional, todas clasifiquen”, afirma Alejandra. Quien agrega:

“Al final vamos a llegar afiladas”.

Momento de hablar con las protagonistas, ya culminado el entrenamiento sabatino. Las cuatro coinciden en sus expresiones, cuando a sacrificios, cuidados en el descanso y alimentación, y deseos a futuro, se refiere.

“Mucho esfuerzo y confianza entre nosotras; además nos preparamos con educación física, danzas y una alimentación sana”, expresan las cuatro gimnastas.

Con respecto a la preparación física, toman clases particulares con ejercicios específicos.

“Saltamos vallas altas, correr para poder utilizar esa velocidad en las coreos, abdominales y trabajos de piernas”.

Los mismos, son realizados en espacios libres del club, a cargo de Mariela Aprigliano, la profesora de Rítmica, quien también se desempeña en Educación Física.

Se les pregunta si dicha alimentación implica eliminar productos muy comunes en chicos de su edad, tales como las frituras, fast food, snacks y gaseosas.

“No, no lo consumimos. Quizás en alguna ocasión aislada, pero tratamos que no. Lo suplantamos con frutas, en determinados horarios, bebidas sanas, mucha agua”.

El tema de la alimentación está bastante incorporado en sus vidas, y es un aspecto donde hace mucho hincapié la profesora.

“Tenemos tanta carga de entrenamiento, que necesitamos energías. Generalmente lo hacemos en horarios tempranos, y por eso en el último recreo del colegio dispongamos de una buena vianda, asi ese alimento esté transformado en energía; sino, en las clases de patín durante los descansos traemos alimentos adecuados, tales como rutas y cereales”. Para la hidratación, indispensablemente agua.

“No hay chance para la botella de gaseosa”, añade Alejandra.

Hay un factor común, con variaciones en algunos horarios, pero donde dejan en claro los sacrificios realizados en pos de sus sueños. Salen corriendo de los colegios para llegar a tiempo a los entrenamientos, y así llevan consigo una carga pesada de tiempos, bastante ajustados. Sumado a las tareas de escuela, los adicionales para estar en ritmo pleno de patín, la llegada nocturna las encuentra muchas veces sin ganas de realizar otra cosa que cenar y acotarse a dormir.

“Es la única manera de conseguir logros; solo así es como podemos decir que vamos a los clasificatorios con la confianza en obtener los objetivos. Nos ponemos la meta de escalar Niveles, y para eso debemos utilizar nuestros tiempos de la mejor manera”.

En el asunto de los descansos, la profesora tiene injerencia en los consejos.

“Siempre les digo la inconveniencia de irse a una fiesta o acostarse tarde si ese fin de semana deben competir en algún torneo. Pero generalmente, quienes se encaminan en estos proyectos de ascender a nivel nacional, son bastante respetuosas con esas reglas y exigentes con ellas mismas. Luego hay deportistas que no buscan trascender en el ámbito competitivo, y llegan los sábados a la mañana con el cansancio reflejado en sus rostros”, señala.

Parece un detalle no tan significativo, pero sin dudas, cuando las vallas son altas, se les acortan las posibilidades de progreso, con un techo mas inmediato.

“Igual, más allá de estar invitadas a alguna casa de nuestras amigas, o la invitación para una fiesta, hay días que llegamos tan cansadas por la semana de entrenamientos, que nos vamos a la cama enseguida”, admiten en conjunto.

Varias de ellas, salen de sus casas a las 6.30 de la mañana, y retornan casi a las 21. Como una obviedad, confiesan que solo quieren comer, e irse a dormir.

Para el final, aseguran:

“Progresar en los niveles, se necesita esfuerzo, ganas de alcanzar esos objetivos. Estar dispuestas a hacer más cosas de las que te piden”.

Son cuatro, pero muestran el espíritu colectivo de superación; una constante en las patinadoras de Estudiantil Porteño. Ejemplos de permanente inconformismo, y de allí sus preponderancias en los campeonatos que se presentan.