El sábado anterior, la Primera masculina de Vóley comenzó su travesía por la División de Honor, recibiendo en casa a Boca Juniors, uno de los poderosos de la máxima categoría en la Federación Metropolitana.

El resultado esperable, con triunfo xeneize, no cambia la alegría de haber comenzado el torneo, y las expectativas de un año con objetivos claros y concretos, sin intentar construir castillos en el aire.

Dentro de la plantilla dirigida por Fabián De Valais, estuvo y estará Joaco De Barros López, quien se sumó y con su expeeriencia aportará oficio y calidad. Luego del partido, y en la previa a la segunda presentación, la cual será esta noche como visitante de Vélez, abló sobre lo que significó el debut en casa, y también sobre los objetivos del conjunto y sus inicios como jugador.

«Llegué a Porteño este año, un club en el cual siempre fui rival y lo conozco desde chico; lo cual es un gran logro para una entidad de barrio estar jugando la máxima categoría a nivel metropolitano. Eso es muy destacable. Nos tocó arrancar a jugar el torneo con Boca, un rival muy duro porque es uno de los que apuesta al título. Por nuestro lado, muchos debuts en la categoría lo cual trae nervios. En los primeros dos sets se notó ese nerviosismo, y nos jugó una mala pasada. En el tercero nos pudimos soltar más y con la ayuda del público hicimos un gran set», analiza Joaco, con inicios en Huracán San Justo.

«Arranqué a jugar al voley a los 14 años en Huracán de San Justo. A los 17, tuve la suerte de jugar una liga Nacional A2 con la Selección Menor, lo cual me abrió la puerta a pasar al club Ciudad de Buenos Aires. Terminando mis años de inferiores en Velez Sarsfield. Tras un año de mayores en Matanza Voley, hablé con Fabián De Valais para hoy estar vistiendo los colores de Porteño», señala.

Se le pregunta las razones por la cual quiso arribar a nuestra entidad.

«Por un lado uno, va creciendo y teniendo distintas obligaciones y la cercanía del club era algo muy positivo. Ya había hablado con Fabián años anteriores y por distintos motivos no pude llegar al club. Este año se pudo hacer realidad y acá estoy, con un nuevo desafío y muchas ganas», responde.

Comenzó a los 14 años; una edad tal vez tardía para adquirir conceptos y tácticas. Al contar los motivos de su ingreso al voley, cuenta una anécdota sin desperdicio:

«Mi relación con el voley es algo graciosa porque yo jugaba al fútbol y tenis. Siempre pibe de club estando todo el día ahí adentro. Faltaba una semana para que arranque el campeonato de inferiores y faltaba un jugador. Y ahí aparecí yo con mi primer contrato (risas). Me ofrecieron una coca y un pancho por ir a jugar los fines de semana para completar los seis jugadores. Fui a entrenar una vez para conocer a los compañeros y me encantó; deje tenís y fútbol y seguí con el voley conociendo gente hermosa y un ambiente excelente».

Se le recalca que era todo un profesional, jugando de manera rentada por la bebida y comida. Pero enseguida explica los motivos por los cuales le ofrecieron eso.

«Lo del pancho y la coca era porque era gordito y no me podía resistir», explica entre risas.

Vive con su novia Agustina en Castelar. Sus padres son Eduardo y Estela, y tiene una hermana menor llamada Victoria, Trabaja desde los 18 años en la empresa familiar. Tiene 22 años.

En la cancha se desempeña como armador, posición donde está desde chico.

«Todos querían atacar y me dijeron «tirala para arriba». Los armadores y los libreros somos los bichos raros, a todos le gusta atacar y hacer puntos, pero ser armador me encanta», admite.

Sobre sus primeros tiempos en Porteño, dice:

«La verdad que muy a gusto, el club es hermoso algo muy lindo a destacar. A algunos compañeros los conocía de jugar juntos, otros en contra, pero se armó un lindo grupo. Eso será algo fundamental para pelearla y luchar este campeonato.  Tengo una frase que es «Un partido lo puede ganar una individualidad pero los campeonatos los ganan los equipos» y acá se está armando un equipo hermoso», asegura.

Momento entonces de preguntarle sobre los objetivos en los cuales se manejan de modo colectivo.

«El objetivo de este año es mantener la categoría. El grupo está unido y eso es fundamental; contamos con la nueva incorporación de Diego Bonini que nos va a guiar junto a Fabián. Un año de transición fundamental para el club que va a ser muy lindo para todos. Nos tenemos que hacer muy fuertes de local y ganar los partidos claves con nuestros rivales directos», afirma.

Joaco de Barros Lopez, uno de los jugadores integrados esta temporada para sumar jerarquía y experiencia a un plantel que buscará en el 2018, asentarse en la máxima división del voley metropolitano.