El sábado, la Primera de Voley masculino jugó su segundo partido por la Copa Chulo Olmos, dentro de la División de Honor. Cayó de local ante Vélez 3-1, y nuevamente el buen inicio no pudo sostenerse. Sin dudas, la intensidad con el que se juega en este nivel lleva un período de adaptación, y el certamen con fecha de arranque el 28 de abril, será una medida para ir hallando ese ritmo.

De todos modos, lo destacable es poder estar hablando de un Porteño instalado entre los mejores de la Federación Metropolitana; y esto es merced al trabajo que viene realizando la Subcomisión, desde hace años; específicamente, desde aquel momento donde el voley dejó de ser una concesión y un grupo de padres decidió apostar a trabajar desde las bases, mirando hacia un horizonte con una actividad plenamente sostenida con la base piramidal, nutriendo gradualmente a todas las categorías.

Dentro del nutrido grupo de dirigentes, que se reúnen habitualmente y diseñan las labores de todo el voley masculino y femenino, están Héctor Purita y Marcelo Villaflor, quienes cuando sus hijos Nicolás y Gonzalo eran niños, apostaron por un proyecto, junto a otros padres, mirando hacia un futuro donde los pequeños que comenzaban a insertarse en la actividad, hallaran los incentivos en seguir defendiendo los colores de Porteño.

En el anochecer semanal, hablamos con ellos dos, sentados en el Buffecito, acerca de esos inicios, y esta realidad, con promesas de seguir creciendo.

-Qué les genera, luego de todo el trabajo efectuado, ver a Porteño en la máxima división del voley masculino?

– “Personalmente, me genera mucha emoción ver a esos niños de 12, 13 años, comenzando a jugar y hoy estar en esta instancia. Como dirigentes, aún mayor emoción, porque en esos momentos, todo esto parecía imposible. Veíamos a otros clubes su manera de jugar, y nos parecía otro deporte. Hoy estamos en esas categorías, no solo para la Primera, sino también las formativas; cuando empezamos este proyecto, hace casi diez años atrás. El Superior casi no existía, y por eso soñábamos, como algo a futuro, que esos chicos la integraran, fuese en la división que fuese. Pasó todo ese tiempo, y llegó el instante donde jugarán como locales en una División de Honor”, comenta Villaflor.

Se les pide una especificación acerca de ese proyecto que suplantó una actividad concesionada, y el prisma puesto en un futuro autogestionado con gente del club.

“Principalmente, que Porteño se nutriera de chicos surgidos en el club; lo fuimos logrando de a poco, con un grupo que participaban en otras actividades, además de la Escuela Argentina del Oeste, con varios amigos de mi hijo Gonzalo. De a poco, se agregaron otros, como el hijo de Héctor, y asi se comenzó todo. Desde las categorías más bajas en la Federación, fuimos escalando hasta este instante. Es en pocas palabras, pero en el medio hubo mucho trabajo y sacrificio por parte de los jugadores, sus padres y los cuerpos técnicos. Otro punto importante es que los chicos de hoy, al ver una Primera integrada en su gran mayoría por jugadores que estuvieron en su situación, puedan ver dentro del proyecto, que si hacen las cosas bien, entrenando, siendo responsables, pueden llegar a ese mismo lugar”, expresa Marcelo.

“El proyecto implicaba también volver a desarrollar deportes como muchos años atrás. Buscamos tanto en hombres como mujeres, pudieran crecer en el juego, porque de ese modo, junto al aumento de jugadores, estaría la posibilidad de ascender en categorías. Sucedió con el transcurrir de los años, el mejoramiento de los equipos. Para eso, fue indispensable conseguir entrenadores que entendieran lo pretendido; y con ese trabajo, hoy nos pone contento ver tantos chicos y chicas entrenando y jugando, mostrando el progreso. Porque no solo está el tema de los varones en la División de Honor, sino que el femenino presente tres tiras. Con ese crecimiento, también se sumaron barios padres de ambas ramas, colaborando y dando de su tiempo”, agrega Héctor.

No solo la proyección de ver a esos jóvenes, sino que en el futuro, quienes se sumaran tuvieran en su mente la posibilidad de crecer con los colores de Porteño, hasta desembarcar en la Primera.

“Lo de nuestros hijos tenía que ver con el sentido de pertenencia, pero siempre con la premisa que su espacio debían ganárselo con trabajo, esfuerzo, responsabilidad y sacrificio. Obviamente, dentro de la palabra “hijos”, está incluido cada joven que se acerca, y nuestra responsabilidad es cuidarlo, contenerlo, y hacerle sentir los deseos de continuar en el club”, explica Villaflor.

Y Purita da conceptos sobre los nombres de quienes comenzaron a darle base sólida a este proyecto.

“Tuvimos suerte, porque venían de la concesión. En el caso de los varones, hablamos con Blas Pezzini, quien armó la tira de menores durante los primeros años. Se tomó el trabajo de buscar chicos en otros deportes en el club, colegios de la zona, captando interesados en sumarse. Cuando notamos el crecimiento, sentimos la necesidad de incorporar otros entrenadores. Entre ellos, a Fabián De Valais, quien ya era un técnico conocido por su trabajo en varios clubes de prestigio. Estábamos en ese momento en la D, y fuimos a jugar un amistoso contra Banfield, quien estaba en la A; realmente nos pegaron un baile tremendo. Sinceramente, nos gustó mucho como jugaron ellos, y eran dirigidos por Fabián, por lo que fuimos a buscarlo, aunque no lo conseguimos. Años después, nos enteramos que estaba buscando club, y volvimos a intentar, dentro de un contexto donde charlamos con varios otros entrenadores, Pero apenas tuvimos su aceptación, cerramos todo. Y la verdad, con él conseguimos el salto de calidad necesario, para llegar donde estamos hoy”, señala.

El dicho popular menciona que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Desde la Primera Masculina, se consiguió, y entonces la consulta final es hacia donde se enfocan los objetivos en relación a esta participación de la División de Honor,

“Cuando supimos la posibilidad de ascender, nos decíamos de qué estaríamos disfrazados. Porque es un honor participar en esta categoría, pero también es cierto que debés medirte ante rivales con jugadores de selección, con paso por el exterior. Y la verdad, quisimos ser parte de esto, después, veríamos de qué modo se afrontaría, y sobre todo, que nuestros jugadores, quienes arrancaron cuando la realidad era muy distinta, pudieran ser parte de una División de Honor. A partir de allí, puede pasar cualquier cosa; tener un equipo con ambiciones de salir campeón, está dentro de un  presupuesto alejado al nuestro. Necesitaríamos otro tipo de jugadores, un mayor cuerpo técnico, conseguir un sponsor muy grande, solo para estar en los primeros puestos. Ahora bien, mantenernos o continuar instalados en Primera, también estaría muy bien, porque nos permitiría seguir firmes con el proyecto. Armar un equipo con ambiciones fuertes, excede nuestras posibilidades, porque quienes están con esos desafíos, manean volúmenes de dinero muy distintos al nuestro”, asegura Marcelo.

“Coincido en todo con él- agrega Héctor-; tener un plantel para pelear un campeonato, es muy costoso, alejado a nuestras posibilidades económicas. Los protagonistas de peso, o están sostenidos por los municipios, o pertenecen a clubes grandes, como River o Boca. Para darte una idea del logro de Porteño en estar en esta División, San Lorenzo ascendió en 2017 y descendió a fin de año. Básicamente, poder estar en este torneo, será una experiencia extraordinaria para los jugadores, y también para nosotros, porque es la comprobación de si se trabaja con constancia y seriamente, se puede llegar. Si con nuestros muchachos, con este presupuesto, logramos hacer un papel digno, interesante, que nos permita afianzarnos, el año entrante veremos para qué mas podemos estar”.

Diez años pasan rápido en la vida, y aquellos que ya llevamos varias décadas, podemos dar fe de ello. Pero si ese tiempo se invierte en silencio, trabajo duro, perseverancia, no bajar los brazos ni desenfocarse de los objetivos cuando la mano viene cambiada, tarde o temprano, los frutos llegarán.

De eso se trata lo que está viviendo el Vóley. El Superior Masculino es solo la punta de un iceberg fuerte en esta actividad de nuestro Club.