Carolina Inchauspe tiene 38 años, está casada y es madre de tres hijos, cuyo menor apenas tiene un año y 10 meses. Es mecánica dental, y lleva sobre sus espaldas el haber cursado las carreras de odontología y profesorado de educación física. Y sobre todo, es una de las integrantes del plantel de primera femenino de futsal de Porteño, junto a la reserva. Con todas sus energías, ganas y espíritu positivo, traslada esos sentimientos a sus compañeras, dentro de un arranque de temporada que no ha sido hasta el momento todo lo bueno que esperaban.

«El año pasado comencé a formar parte de futsal femenino en Porteño. Desde aquel entonces al día de hoy puedo decir que el grupo se va consolidando cada día un poco más; con aciertos y errores, pero siempre con la claridad hacia dónde queremos ir. No es más que mejorar y superarnos todos los días un poco más para lograr resultados satisfactorios.. Este año arrancamos el torneo con resultados numéricos no muy deseados ni favorables, pero sin el motor para seguir corrigiendo y aprendiendo.  En Reserva, por su parte, comenzó mejor que Primera. Si bien los primeros partidos perdimos, de a poco fue dándose vuelta hasta lograr alguna victoria», expresa Caro en la noche del martes, tomando un tiempo dentro de sus obligaciones maternas.

Y agrega referido al plantel superior:

«La Primera es más complejo por el entendimiento del juego en si mismo y entre las jugadoras; el resultado será consecuencia del aprendizaje, la perseverancia, la responsabilidad y el compromiso que cada una se proponga realizar y llevar a cabo. Tengo fe en este grupo, y pongo todas las fichas en cada granito de arena que pongamos, para lograr construir un desierto».

Comenzó ya de grande en el mundo del futsal.

«Me inicié en el mundo del fútbol en el 2013, jugando entre amigas baby y me encantó. Realmente LO AMÉ,  y continúe haciéndolo como deporte, entrenando y jugando en ligas, en dos complejos de Moreno, donde vivo.
Paralelo a esto, mi hijo mayor (Santino, de 15 años)desde los seis juega en Porteño, con lo cual íbamos seguido al club y a los torneos. Para ese entonces no existía la actividad para femenino en el club. Cuando lo arman y arrancan con la actividad, estaba rehabilitándome de operación de ligamentos cruzados anteriores, ocurrida por correr jugando en cancha de 11 entre amigas. A su vez, había sido mamá hacia poco también; es decir,me recuperaba de operación y cesárea (Risas)», comenta.

Y menciona su arribo a nuestra entidad:

«En junio/julio del año pasado,  ya tenía el alta, y arranqué a entrenar en Porteño. Desde ese entonces supe que había encontrado mi lugar, mi felicidad, jugar al futsal, un deporte totalmente nuevo para mí, y en Estudiantil. Fue pertenecer a una familia», asegura.

Siempre le gustaron los deportes, y su pasado la muestra representando al país con el patín carrera.

«Desde los cinco años hice patín carreras, hasta llegar a pertenecer a los 21 años al seleccionado nacional; fue mi vida.  Empecé de chiquitita a gadget patín carrera en el club Defensores de Moreno, incentivada por mis primos que patinaban allí. Y desde ese entonces inicié mi carrera de patinadora. A los 12 años fallece mi primo hermano y prometí a la vida llegar hasta lo más alto que pudiera. Y asi fue. Dediqué mi vida al patín y sacrificio; mucho por él también, pero mi meta promesa la conseguí, con satisfacciones personales a montón: Campeona Argentina, Torneos Nacionales, Sudamericanos, millones de torneos locales, hasta llegar a ser parte del Seleccionado Nacional a pesar de no haber llegado a competir. Es un orgullo haber sido parte. A los 21 años, luego de tantos sacrificios, logros y emociones, decidí retirarme del patín; ya había logrado mi objetivo y era momento de cerrar una etapa para continuar con mi vida y ver que me deparaba el destino….. y fue el fútbol tiempo después», señala.

Además de Santino, es mamá de Renato (10), y la bebé Josefina. La familia la completa papá Darío Romano, su esposo desde hace veinticinco años, y quien integra el equipo Senior del Futsal en el club.

Con todas sus responsabilidades, se le pregunta como hace para poder administrar los tiempos, y dedicarle el espacio al futsal.

«Cuando algo se quiere no hay nada imposible de hacer, es mi lema. Tengo el apoyo de la familia para cuidar de los chicos, sobretodo la peque, más los días donde coincidimos con Darío padres entrenar. Es un entrenamiento más el programar todo para poder hacer lo que a uno lo hace feliz y le da placer. Sin descuidar la familia, el tesoro más preciado. Me siento dichosa y soy una agradecida de la vida», asegura.

Momento de hablar de este momento del equipo.

«Cada partido es un desafío, y cada entrenamiento la oportunidad de ser mejor. Claro que me da bronca no conseguir resultados, tengo sangre en las venas! Pero eso no me desanima, por el contrario, me reta nuevamente a otro desafío, y ahí es donde depende de lo que cada uno tenga para dar. Para uno mismo, el equipo y para la remera que llevamos puesta, la del Porte, la del club. Vuelvo a decir que tengo fe en este grupo, con sus errores y aciertos; considero que para llegar hace falta compromiso, responsabilidad, atención, amor al deporte y la camiseta, respeto y reconocimiento hacia nuestras compañeras, y torear todas para el mismo lado, apuntando al mismo objetivo», enfatiza con convicción.

Menciona una frase de Diego Aguilera: «Esto es trabajo de hormiga, y entre todos llegaremos a lograr el objetivo».

En la cancha su rol es de pivot.

«La idea es buscar siempre el espacio libre ampliando la cancha, que puedan jugar conmigo para que yo aguante la pelota y pueda hacer la descarga en mi compañera o bien si estoy de frente y libre apuntar al arco. También dar apoyo en la salida ofensiva. En verdad, todas debemos saber estar posicionada en el campo de juego y resolver las diferentes situaciones que presenta el rival».

Para el final, un deseo a cumplir con su equipo.

«Con humildad se logra, se llega lejos; lo estamos haciendo y vamos progresando».

Carolina Inchauspe, integrante de la Primera y Reserva del Futsal Femenino, un equipo en la búsqueda de conseguir su identidad y afianzarse en el torneo.