«Un día me hicieron 10 goles. 10!!!!. Terminó el partido y te juro que quería llorar; cuando voy para el banco, Migue (Tapia), se me acerca y dice: bien Angie, qué pelota que sacaste!.Mirá si me bancó, siempre elogió lo bueno, y eso me dio las ganas y fuerzas para seguir».

Angie Canese es la arquera de la Primera del Futsal femenino, y la anécdota pinta de cuerpo entero la ascendencia que el entrenador tiene sobre el plantel, y el cuidado sobre las integrantes del equipo.

Porteño volvió a ganar, con goleada, y se levantó de una derrota sufrida el viernes.

«Fue un gran partido, con un rival que juega muy bien; veníamos de perder el dia anterior, y siempre queremos ganar.Pero cuando salimos a la cancha nos gana la ansiedad; la clave para mi fue la actitud, demás está decir que contamos con jugadoras muy buenas. Encontramos el juego en equipo y estuvimos lo bastante atentas para plasmar en la cancha los que nos pidió Migue: el juego en equipo, el pase rápido y la definición. Ganar es un shock anímico, porque todas trabajamos mucho para que se den los resultados; más allá de eso, lo positivo es que nos vamos afianzando como grupo, que para mi es fundamental»,señala Angie durante la tarde del martes, en un alto de sus obligaciones, donde desdobla sus horarios entre el trabajo, y el sostener su hogar, compartido con sus hijas María del Rosario (21), María Victoria (18) y María Juana (10), en Ramos Mejía.

«Como te decía antes, en el equipo hay muy buenas jugadoras; pero creo que nos falta un poco mas para afianzarnos como tal. De a poco lo estamos logrando , estoy segura que vamos a dar que hablar. Tenemos un entrenador increíble», desliza, elogiando a quien las dirige táctica y técnicamente.

Justamente, sobre la portera, Tapia expresa:

«Angie es alegría, se nota que es feliz en el club y lo demuestra, siempre con ganas de mejorar y sabiendo sus limitaciones. Suma desde donde le toque y como le toque, es el pegamento que necesitás para unir grupos.Personas como ella hacen que todo sea más fácil en el día a día. No necesita ser una referente, ella suma siempre igual, no le interesa mandar ni dar órdenes».

No solo no le interesa mandar ni dar órdenes. Tampoco la desvela la actualidad en la tabla de posiciones.

«Uff te vas a reir, pero no tengo ni idea, no creo que vayamos muy bien desde los números; la otra vez les decía estamos mal pero vamos bien. Se mejoró mucho el juego, en la primera parte del año me hacían no menos de siete goles por partido y no podíamos convertir. Somos mucho más generosas en el juego, nos adaptamos a los cambios , no protestamos tanto y de a poco aprendimos a cuidarnos entre nosotras. Y lo fundamental: le hacemos caso al que sabe, Migue (risas)», admite.

Pero agrega y aclara que el no estar al tanto de las posiciones, no le quita sub espíritu competitivo.

«Desde lo personal siempre quiero ganar, pero creo que cuando no acompañan los resultados, estar pendiente te presiona más. De hecho cuando relajamos , las cosas salen mucho mejor. Trato de dar lo mejor desde el lugar que me toque, estoy feliz de ser parte de este inicio», asegura.

Es una «Chica Porteño»; desde muy pequeña está en el club, y si bien practicó otros deportes, y se sumó al futsal tras algunos años de inactividad, su amor por el club es permanente.

«Desde que tengo memoria jugué fútbol con mis hermanos y mis amigos; no había femenino, iba al club a jugar al voley y me escapaba a la cancha del Burrito que era de tierra a jugar con los chicos. Hace tres años me enteré que en el Social se jugaba femenino y me anoté; empecé allí , y el año pasado me vine al club donde crecí», rememora.

En esos años iniciales, estuvo entrenando básquet y voley, y desde ese entonces, el amor por la camiseta quedó permanente.

«Amo este club mal, para mi a esta edad, jugar con la camiseta de Porteño es un honor. Me enamoré del futsal viendo jugar a los chicos de la Elite», confiesa.

Al momento de preguntarle sobre si siempre fue arquera, otra confesión.

«Nunca (risas). Era jugadora; un día jugando en el Social faltó la arquera, me ofrecí y me encantó enseguida. Cuando vine al club le dije a Robi (Roberta, la entrenadora de entonces) que quería atajar, aunque en realidad no tenía ni idea. Fui aprendiendo mirando videos, y me di cuenta que no era un puesto para cualquiera, pero de a poco me fui acostumbrando. Me gusta cada vez más, y si bien sé que me falta bastante, siento que progresé bastante», dice con una sinceridad querible.

Se le pide el referente a quien veía en los videos.

«El Rafa Fernández, arquero de Futsal en el Murcia de España», responde.

Es madre de tres mujeres, en edades que van de la adultez hasta la infancia. Jefa de hogar, lo mantiene con su trabajo, además en su rol materno, con todas las circunstancias que eso conlleva. ¿Cómo hace para llegar a los horarios de entrenamientos, y mantener la energía tras un arduo día, y sostener las energías para el siguiente?

«Ganas, cuando uno tiene ganas se puede; generalmente los días de entrenamiento voy con la pequeña. Y cuando jugamos la llevo o se queda con el padre. Es mi momento ese, lo que me equilibra en todo lo demás. Y el apoyo de la gente que me quiere», reflexiona.

Y complementa:

«A menos que alguna de mis hijas esté enferma, voy igual; primero porque el dia que fiché, asumí un compromiso. Y segundo, no me sobra nada, necesito entrenar para estar a la altura de las chicas. Pero sobre todo, una vez allí, lo disfruto a pleno,me divierto».

Por una cuestión generacional, la consulta gira en torno a si se siente una referente en el plantel.

«No se si me siento una referente a nivel juego, quizás más a nivel humano. Siempre digo que amo mi edad, pero para esto desearía ser mas joven (risas); pero está bueno ver que uno puede hacer lo que ama, más allá de la edad, porque no hay excusas. Todo es cuestión de actitud, y no importa desde qué lugar, todas somos importantes en el equipo», expresa desde su magnífica actualidad como persona y mujer.

Entonces, se aprovecha el instante para pedirle una opinión sobre las pequeñas compañeras,como los casos de Lola y Anahí, con sus adolescencias llenas de sueños,como los tuvo ella.

«Las amo (risas); son increíbles, las ganas que tienen, me matan cuando las veo mal, trato de alentarlas. Quiero que se diviertan, pero es lógico, quieren ganar y eso está muy bien. Me pone mal a veces la presión de afuera, no es fácil estar adentro de una cancha , desde afuera todos son Pelé. Y no entienden que a esa edad tienen que pasarla bien, si no se quedan en el camino, muchas veces por los de afuera», reflexiona.

Instante para preguntarle sobre su futuro.

«La verdad , no miro hacia el futuro, hasta que pueda voy a seguir jugando, y cuando no pueda desde algún lugar voy a aportar algo», indica.

Para el final, otra vez remite al significado de defender estos colores dentro de una cancha.

«Orgullo, pertenecer al Porteño es un orgullo; el otro día en la charla técnica Migue me miró y preguntó si era feliz. Lo miré y le dije: Si, mirá donde estoy!. Eso es lo que me genera felicidad, un grupo de mujeres luchadoras con un DT que es uno de los mejores jugadores que vi, un motivador nato».

Angie Canese. Arquera de la Primera Femenina de Futsal. Un orgullo nato del club.