«La verdad, lo venía pensando hace mucho. Desde que nació Benja siempre me costó acostumbrarme a todas las actividades y las responsabilidades que eso llevaba. Un año dejé de dirigir porque en el primero terminé muy mal; el 2018 me lo puse como el último por jugar, pero tuvimos la suerte de ganar el Sudamericano y poder volver a Colombia, nuestra deuda pendiente. Por eso decidí jugarlo. Las razones son varias, aunque la principal es querer dedicar más tiempo a la vida personal, tanto a Benjamín como Laura (mi novia) y el desarrollo profesional (estudio y proyectos). Con las exigencias de la competencia cotidiana y el grupo, era difícil cumplirlas de forma adecuada».

Las palabras de Simón Argain se dan en el comienzo de la semana, ya como un ex jugador de la Primera Élite de Futsal, con la Copa de las Américas como torneo final a una prolífica carrera defendiendo los colores del club, y siendo parte de un proceso histórico en pleno auge y promesa de continuar escribiendo páginas gloriosas.

Menciona, durante la tarde del martes, rato antes de ir a ver a sus compañeros en una nueva victoria (4-2 frente a Oeste), y la mañana del miércoles, las razones de dar un paso al costado, y continuar ligado al equipo, como hincha desde las tribunas.

Desde su rol personal, la posibilidad de intensificar sus estudios en Administración de Empresas, y el reciente traslado de sucursal en el Banco Santander Río, donde ahora comparte su tiempo de empleado junto a Marco Politti y Francisco Vassallo, quienes juegan en la Primera, en Mataderos.

Frente a la decisión ya tomada, comenta en cuanto a cómo tomó estos meses jugando.

«Intenté estar más tranquilo, molestarme menos en los entrenamientos, hacer bromas y reír mas; disfrutarlos básicamente. El viaje fue muy lindo, me emocionaba mucho con las situaciones pensando lo bueno de compartir con el grupo, estar allí, donde capaz no vuelva a estar».

Frente a la repregunta sobre si antes no lo disfrutaba, aclara:

«No es eso, simplemente tenía mas cosas por hacer o diferente organización. Me distraía con mis actividades y no me concentraba en eso; este año con la psicóloga vimos la importancia de focalizar en objetivos, como asunto determinante en los resultados. Y el mío era ese, ser feliz el tiempo restante con el grupo».

Menciona a su novia y el hijo de ambos como factores prioritarios al instante de tomar esa decisión. ¿Cómo fue la reacción de Laura al enterarse?

«Ella vio lo que me costaban los fines de año, me dijo que me apoyaba en cualquier decisión donde me sintiera bien. Ella es muy compañera, quiere verme de la mejor forma, adentro o fuera de la cancha», responde.

¿Y la de sus compañeros?

«Ya estaba dicho, de forma tácita todos sabían aunque tenían las ganas de verme continuar, o eso creo jajaja. Igualmente al finalizar el viaje de Colombia, el Zurdo me dio la palabra para expresarme y confirmar la decisión».

Frente a la mención de Gabriel Espósito, su entrenador, se lo busca al Zurdo para opinar sobre Simón.

«Un burro jajajajjaja. Naaaa, mentira. Como jugador,  solidario brindando el cuerpo enteramente por el equipo, incluso arriesgándolo siempre. Defensor como pocos, veloz y potente, impasable en el uno contra uno; quizás limitado a nivel técnico pero muy inteligente desde lo táctico. Pero lo más destacable no es nada de esto igualmente. Porque lo más importante era su cabeza competitiva, la cual lo llevaba a buscar ganar en cualquier contexto. La mentalidad ávida de desafíos fue su punto más fuerte», señala Espósito.

Volviendo a Simón, saber cómo sigue su vida ahora, ligada al club.

«Intentaré estar como siempre, acompañando a las diferentes tiras y principalmente a mis amigos. El club es mi casa, me van a encontrar siempre en los pasillos, en el gimnasio, en los asados, los eventos, en la tribuna cuando juegue el A, el B o el C; tomando mates en algún entrenamiento o viaje. A mi me gusta esa vida, con la cual crecí y la que voy a intentar inculcarle a Benja, la mas linda de todas. Porque como dice la canción «a lo azulgrana se vive mejor». No se si el día de mañana dirigiré o desempolvaré el disfraz y me pondré los cortos de nuevo. No lo pienso por ahora, lo único seguro, cuando se me necesite voy a estar, haciendo lo que se me pida», afirma.

La pregunta final, es acerca de lo que se lleva de estos años como jugador, desde aquel tiempo cuando con apenas nueve años, llegó a Porteño.

«El afecto y el cariño de la gente del club. Párrafo aparte para la cantidad de personas con quienes compartí grupo; desde el jugador con diez partidos hasta Nico (Caamaño) con quien jugué quince años, los que estuvieron en el cuerpo técnico… me hicieron crecer como persona, y me hicieron disfrutar toda esta etapa. Las amistades y los vínculos generados son lo mejor de todo esto, los trofeos se llenan de polvo, los momentos, los recuerdos y la gente… eso es lo más lindo. Poder ir a la tribuna y reír con la gente, encontrarnos a la salida e ir a comer, eso no tiene precio. Por eso vale la pena estar y pertenecer, el resto es cotillón».

Simón Argain, uno de los capitanes de esta Primera fantástica y orgullo del Club, decidió retirarse para enfocarse a sus afectos y obligaciones personales. Tal vez para siempre, o un hasta luego. De cualquier manera, ligado definitivamente a los colores de Estudiantil Porteño.