Renata Demharter tiene edad para jugar en la categoría Sub 15 del Vóley, pero su entrenador Rodrio Martín decidió que integre los equipos formativos superiores, tanto Sub 17 como Sub 19. Y realmente es una píeza que encaja perfecto en el engranaje de los planteles que comenzaron la temporada alternando victorias con derrotas, pero siempre dejando sobre el rectángulo la imagen de no guardarse nada.

De allí fue que el sábado se logró vencer a Universitario de La Plata, y sumar valiosos puntos en la tabla general, triunfando desde Sub 13 a Sub 19, cayendo solamente en Sub 21. Y para completar un fin de semana espectacular, el domingo por la noche recibió el llamado de la entrenadora del seleccionado metropolitano, donde le confirmaron que quedaba en el equipo que representará a la Federación en el Argentino de Selecciones que se disputará en Chaco. El lunes 21 viajan hacia la sede donde jugarán.

“La convocatoria empezó a fines del año pasado; éramos 110 chicas de CABA y Gran Buenos Aires. Asistimos a varios entrenamientos en los clubes Lomas de Zamora y Glorias Argentinas, en los cuales fueron eligiendo al equipo definitivo para participar del Campeonato Argentino. Rodrigo nos fue avisando a Naza  y a mi de los entrenamientos y finalmente del viaje, nos habló el domingo la entrenadora de la metro.  Obviamente todo esto pude lograrlo también, gracias al esfuerzo y apoyo de mis papás”, expresa Renata llegando la noche del lunes, donde por un momento pide continuar la charla al día siguiente por estar abocada al estudio de unos exámenes que debe rendir. Aunque luego prefiere continuar y poder terminar la nota.

Menciona a sus progenitores como baluartes de este presente óptimo como jugadora. Su familia está conformada por sus padres Mariela y Juan Manuel, junto a su hermana Catalina, quien también juega al vóley en nuestro club.

“A los cuatro años comencé gimnasia acrobática, danza clásica y otros ritmos. A los ocho empecé voley en Porteño, en mini teniendo de profe a Maria Valdez, que después de unos años se fue a UNLaM, lamentablemente. Me dieron ganas de empezar porque veía a mi hermana y a sus amigas entusiasmadas; entonces dejé gimnasia y me dediqué al voley y a la danza. En las primeras clases y partidos me encontraba muy tímida y avergonzada, al punto de preferir estar en el banco de suplentes. Con el paso de los años mi placer por el voley fue creciendo y ese fue uno de los motivos por el cual dejé la danza a un lado. Recién el año pasado opté por seguir el deporte que llevo en mis venas”, afirma con convicción sobre sus inicios y lo que representa este deporte en su vida. Y agrega:

“La verdad, me siento muy cómoda y segura en la cancha, y en esto le agradezco muchísimo a mi entrenador Rodrigo, quien siempre está en todas. Por ejemplo cuando nos llamaron a Naza y a mi para probarnos en la metro, él nos acompañó en algunos entrenamientos, nos tranquilizó cuando estábamos nerviosas y nos aconsejó como hace siempre”.

Nacida en el 2003, está en su segundo año de Sub 15; se desempeña como punta, aunque en algunos casos puntuales juega de opuesta.

” Jugamos contra Universidad de La Plata. Jugué en las categorías s17 y s19, como lo hago habitualmente y por suerte pudimos ganar ambos partidos, 3-1 y 3-2, respectivamente. El primer partido fue una victoria más sencilla porque a pesar de haber perdido el primer set por muy poco, no nos caímos y pudimos ganar los otros tres corridos. Y el segundo partido fue mucho mas parejo y peleado como me gustan a mi. Por suerte pudimos ganar el tie break con una diferencia cómoda”, comenta con respecto a los encuentros del pasado fin de semana.

Al pedirle un análisis de ambos equipos, dice:

“A Sub 17 lo veo bien, el equipo está cada vez más sólido y unido. La proyección para este año es buena y para el próximo mejor, ya que todas van a ser segundo año, menos Naza y yo. Sub 19 es un desafío más grande para mí, por la diferencia de edad. Igualmente, me siento cómoda en el equipo y espero aumenten nuestros logros”.

Cursa el cuarto año del secundario, en el Colegio Santo Domingo, de Ramos Mejía. Allí tiene parte de su grupo de amigas, junto a las de Porteño.

“Mi grupo de amigas está en sub 17, con las de sub 15 no comparto casi tiempo. En sub 19 tengo a mi hermana y sus amigas de compañeras de equipo con las cuales me llevo muy bien también. Fuera de voley, tengo mi otro grupo de amigas del colegio”.

Para el final, se le pide una opinión sobre el progreso que ha tenido la rama femenina en estos últimos años.

“La verdad está creciendo mucho en Estudiantil Porteño. Antes jugábamos en la C, pudimos ascender a la B, donde estamos actualmente y ojalá podamos seguir creciendo para poder ascender a la A. Obviamente esto requiere del esfuerzo por parte de todas, las ganas y del entusiasmo por querer ascender y por querer superarnos a nosotras mismas día a día”.

Renata Demharter, una de las varias y excelentes proyecciones que tiene el voley femenino del Club, sobre el cual se recuestan todos los grandes objetivos y desafíos hacia un futuro no muy lejano.