Lo peor de esta pandemia no son las restricciones sanitarias, que ya de por si son molestas de manera entendible, pero a las cuales al.menos el Club debe acatarlas.

Algo más fastidioso e incómodo es la imcertidumbre de no poder saber a ciencia cierta cuando culminará, o al menos prever una tregua en donde el mundo logre ordenarse un poco.

Y referido a nuestros deportístas, la posibilidad de diageamar mínimamente su calendario de competencia.

Pasa por ejemplo con Noelia Acosta, tenista que entrena desde hace cuatro años en Porteño bajo las órdenes de su coach Juan Pablo Brzezicki, y quien tenía agendada desde el año pasado una gira por Europa, buscando su consolidación como jugadora profesional.

«Viajé a Francia en 2019 y la idea era volver en 2020 pero se canceló. Este año también me gustaría realizar un viaje a Europa, pero todavía no sabemos si se va a poder. Vamos modificando el calendario en el día a día», señala esta joven de 20 años, quien debió modificar sus rutinas de entrenamiento por lo ya conocido de las secuelas dejadas por este virus interminable.

«Mi entrenador físico me modificó las rutinas para tener más estímulos en espacios abiertos. Por ejemplo, sumar intermitentes, circuitos coordinativos o de desplazamiento y ejercicios de velocidad.
Y con respecto a las rutinas del gimnasio las cambiamos por más trabajos con medicine ball, zona media, preventivos..
Nos perjudica un poco a la hora de hacer fuerza pero a veces podemos conseguir algunos materiales y la vamos llevando», señala, refiriéndose a las modificaciones por estar el Gimnasio cerrado momentáneamente.

Para limar el desconocimiento, se le pregunta acerca de la medicine ball.

«Es una pelota pesada que usamos para realizar lanzamientos de la misma forma como si estuviéramos pegando, haciendo un drive o revés. Se utiliza en todas las formas: entrando a la cancha, defendiendo o haciendo un golpe de peloteo. Y también es muy usada para entrar en calor antes de un partido o entrenamiento. Te brinda fuerza en los brazos y zona media», responde la oriunda de Tapiales, donde reside con sus padres Claudia y Omar.

Comenzó a jugar tenis desde muy pequeña.

«Arranque a los seis años; mis papás me anotaron en un club de mi barrio para que haga algún deporte y me divierta. Pero después cuando fui creciendo, iba tomando mis decisiones de seguir adelante de una forma más profesional», expresa.

¿Esas decisiones que implicaron?

«Dedicarle mucho más tiempo al tenis, algo que es difícil también para un adolescente porque muchos de tus amigos o gente que te rodea no entiende cuando empezás a decir que no podes ir a su cumpleaños o salir. Sólo quienes vivimos de esto, sabemos que nos lleva todo el día, el tener que cuidarse con la alimentación, el descanso y demás», indica.

Es profesional desde los catorce, de allí el desmenuzar las conductas en su vida personal. Su primer torneo fue en canchas de River Plate.

Fue a mediados de 2017 donde desembarcó en la Academia Brzezicki.

«Llegué por recomendaciones; tenía amigos en el circuito que entrenaban ahí y yo estaba buscando un lugar mas o menos cerca, donde se entrenara bien. Arribé un viernes a la tarde, y justo estaban haciendo todos puntos así que me evaluaron en competencia y me gustó mucho», rememora.

Frente a la pregunta sobre si la llegada satisfizo sus xpectatvas, señala:

«Uff un montón. Estos últimos años siento que creci un montón, no solo tenisticamente, sino también como persona. Acá pude encontrar un equipo que me guía y me brinda contención.
Además formé un grupo muy lindo que en este deporte tan individual es muy importante a la hora de entrenar o viajar para poder apoyarnos entre nosotros.
La mayoría de mis amigos son de tenis».

Tiene pendiente estudiar la carrera de Periodismo Deportivo; la pandemia la postergó por un tiempo debido a tener un buen porcentaje de clases presenciales.

De aquella gira por Francia, recuerda:

«Fue recomendación de mis entrenadores, porque en Europa hay mucha más cantidad de torneos y te abre las puertas para conseguir interclubes afuera.
Resultó una experiencia increíble, casi tres meses de puro tenis en una superficie que acá prácticamente no se juega, y por suerte pude ganar dos torneos y hacer buenas actuaciones».

Y agrega:

«Allá se juega poco polvo de ladrillo, por lo general los torneos eran en cemento (cancha rápida) o quick, donde entrenabamos también (es un poco menos rápida que la de cemento pero más rápida a la de polvo) el piso parece como si tendría piedritas».

Tenías pensado volver este año. ¿De que se trataba el viaje y torneos?

«En 2019 fui a jugar torneos donde sumabas para el ranking francés, pero este año la idea es jugar futures (torneos internacionales)», puntualiza.

Sin entrar en detalles economicos, ¿es caro un proyecto de viajes y torneos asi?.

«Si, bastante. Al viajar varios de la misma academia podemos compartir gastos para abaratar un poco, pero realmente se hace muy difícil. Hace varios meses arranqué a dar clases también para poder juntar plata pero no es posible que eso alcance jamás.
Mi familia me ayuda un montón, igualmente es necesario la búsqueda de un sponsor, aunque en este deporte es muy complicado conseguir», admite.

Al preguntarle por una ídola o referente, no lo duda:

«Mi idola es Gabriela Sabatini, pero por todo lo que me mostraron, porque yo no llegué a verla jugar. Sin embargo, si me preguntás hoy en día tenistas que me gustan o en quien trato de identificarme con su tenis son: Caroline Wozniacki, Angelique Kerber o Victoria Azarenka».

Al nombrarlas, añade su sueño de chiquita, los cuales como todo sueño, deben ser los más altos.

«Desde pequeña siempre quise ser la número 1 del mundo.Y ganar algún Grand Slam».

Y mientras persigue cada día esos anhelos con sus entrenamientos intensos, trabaja su mente para no caer en el desánimo al ver las postergaciones recurrentes a nivel mundial.

«Si, es bastante duro. Más que nada, porque el saber tu calendario te da otra motivación y te deja ir buscando objetivos a corto plazo».

¿Cómo afrontás mentalmente el mantener las ganas y motivaciones?

«A veces es difícil, sobre todo para nosotras que tenemos menos torneos y posibilidades que los hombres; por lo general o porque nuestros torneos no se hacen en la misma cantidad por Sudamérica y ahí también se complica desde el lado económico. Pero más allá de tomarlo como un trabajo yo disfruto mucho dentro de la cancha y trato de pensar que todo va a ir mejorando nuevamente», comenta ilusionada.

La misma ilusión con la cual Noelia Acosta entrena cada dia para cristalizar sus sueños en el tenis.