“Te corrijo, me llamo Nilsa. Es un nombre fuera de lo normal, y me lo puso mi papá por una tía que quería mucho, y falleció cuando él era chiquito. Me gusta, porque no lo tiene nadie (risas)”.

Quien le aclara al cronista su nombre es Nilsa Coronel, quien llegó este año a Estudiantil Porteño para integrarse al plantel Sub 21 del Vóley femenino, que debutaron el sábado en casa frente a Centro Galicia. Si bien fue derrota 3-1, la realidad es que jugaron bien, pero en dos sets se les escapó al final, cuando durante buenos lapsos de juego estuvieron adelante.

“Empecé a jugar a los 9 años en Acquarella, un club de barrio; estuve ahí hasta los 15 y después jugué en Unlam Tira A. Estuve dos años ahí y volví a Acquarella, porque me iban a bajar a la Tira B, la cual está en nivel C, e iba a tener que jugar contra mis hermanas y mi papá . No quise y preferí volver a Acqua. Estuve otros tres años allí, y toda mi vida Porteño fue rival mio; siempre me gustó el club, el nivel de juego de las chicas… Quise probar, fui, me gustó el ambiente y quedé”, expresa en el inicio de la semana, esta estudiante de Educación Física en la Universidad de La Matanza.

Vive junto a su familia en Rafael Castillo, lugar donde está justamente Aquarella, club donde pasó varios de sus años como jugadora de voley. Su padre es Alfredo, pero todos lo conocen como Freddy, y tiene tres hermanos, Brisa, Camila y Leonel. Juegan también a este deporte, en la UNLaM.

“El año pasado mi amiga Leila Anta jugaba en Porteño, y como yo no iba a jugar más en Acqua, le dije de ir a jugar con ella. Hablé con Ricardo (Galetta, entrenador de las chicas), quien me conoce desde siempre, porque es conocido de mi papá. Me dijo que vaya y bueno, acá estoy. Ya soy parte del plantel de inferiores y mayores”, agrega con respecto a su llegada al Club, mencionando a su amiga, quien ya no juega más por razones laborales.

Tiene 20 años, mide 1,74 y juega de opuesto. En la foto de portada junto al equipo, está con la camiseta número 8. Su pasión por el vóley hace que lo tenga como deporte, hobbie y todas sus energías puestas allí, aparte de sus estudios. Cuando se le pide un análisis de lo sucedido el sábado, comenta:

“Nos faltó definición, fue un partido parejo y debemos encontrarle la vuelta al equipo. Al equipo Sub 21 le faltan jugadoras, espero con las charlas y entrenamientos encontremos la solución para poder sacar estos partidos”.

Y sobre los aspectos a mejorar para poder cerrar mejor esta clase de juegos, apunta:

“Debemos mejorar la recepción y la definición. Cuando menciono esto me refiero al momento de atacar, varias veces la tiramos afuera o dejamos en la red. Ajustando eso, y mejorando la comunicación, sin dudas vamos a progresar bastante”.

Nilsa Coronel, una de las jugadoras que se acercaron a Porteño este año, y refuerza al equipo Sub 21. Se comenzó con una caída, pero dejaron una buena imagen, y sin dudas, con el transcurso de los meses, entrenamientos y partidos, llegarán las buenas noticias para ellas.