En la tarde del jueves, el equipo de Futsal que participa el el Sudamericano apabulló a Oriente de Bolivia por 11-2, quedando en la espera de lo que ocurra hoy entre Colorado (Brasil) y Jave (Uruguay) y así saber si se instala entre los mejores cuatro. Todo un acontecimiento para un equipo que hace su bautismo internacional y le pelea codo a codo a los poderosos de la región, entre ellos nada menos que el campeón mundial.

Luego de la goleada hablamos con Nicolás Caamaño, otro de lo capitanes, no solo acerca del juego inmediato, sino las enseñanzas de medirse contra el campeón y lo que se viene.

“Sabíamos que teníamos nuestra final, ganar el último partido del grupo y terminar un trabajo casi perfecto, porque la verdad la fase de grupos que hicimos fue de excelencia. Salimos con la idea en la cabeza de no dejar nunca crecer al rival y pasarlo por arriba…y asi fue. Era el rival mas “debil” del grupo, pero la clave para sacar esa diferencia fue mentalizarse en mantener los niveles de concentración y rendimientos de los partidos anteriores. Y como te dije antes, en estos partidos es clave no darle de comer al rival..y nunca le dimos tiempo de levantar.”, son las primeras palabras de este poste o ala defensivo de 24 años, quien hizo sus primeros pasos como jugador de baby en Liniers, antes de recalar en Porteño.

El plantel dejó sepultada la derrota de un día antes contra Colorado, y se aprovecha el instante para preguntarle sobre ese juego.

“El balance de ayer es súper positivo, sacando el resultado que fue adverso, pudimos dominar en ciertos momentos a un equipo que es campeón del mundo. Logramos posesión, circulación de pelota y un nivel defensivo altísimo contra un equipo de grandísimo nivel. La diferencia estuvo en que ellos fueron contundentes, nada mas. Nos dimos cuenta que estamos a la altura del torneo luego de la fase de grupo que jugamos, y ver los rivales enfrentados. Y poder dominar en algunos pasajes a Colorado también nos confirmó eso. Después los partidos se definen en detalles, y puede pasar cualquier cosa”, afirma.

Nico está estudiando el curso de APM (visitador médico), y trabaja en el Banco Santader Río. Vive en Palermo con su novia Valentina. u círculo familiar incluye a Sergio y Karina (padres), junto a Agutina y Sol,sus hermanas. Ello viven en Ramos Mejía, a pocas cuadras del club, donde llegó en el año 2005.

“Llegué porque conocía a varios de los chicos que jugaban en el club, y cuando dejé mi anterior club, eso me tiró para elegir a Porteño. Gracias a Dios elegí bien”, dice. Y para reafirmar esa aseveración, se le consulta sobre sus sensaciones de ser parte de este proceso espectacular del fútbol en el club.

“Es una satisfacción enorme; primero por el hecho de hacerlo entre amigos, los chicos que forman parte del plantel nos hicimos hermanos dentro y fuera de la cancha. Y en segundo lugar porque lo tomamos como una actividad profesional (aunque hoy en día no sea remunerada) ya que le dedicamos prácticamente los siete días de la semana y está bueno ver que el esfuerzo diario da sus frutos”, enfatiza. Y momento de responder sobre las cualidades técnicas y tácticas para que Estudiantil Porteño esté en la elite del futsal sudamericano.

“Este equipo tiene unas ganas de trascender increibles, eso nos hace dar siempre el 150%. Además este grupo se basa en el compromiso y los valores antes que nada. Yendo a lo estrictamente deportivo, tenemos grandes jugadores, grandísimos jugadores; algunos de Selección Argentina y otros integran la Selección Metropolitana. El secreto táctico es quel grupo está siempre abierto a aprender, y en el banco tenemos al mejor cuerpo técnico que se puede tener, y sabemos aprovechar eso. Técnico, ayudante y PF. Los tres se brindan por completo al plantel”, detalla.

Entonces, hoy solo resta esperar el resultado del partido entre brasileños y uruguayo para determinar como sigue el camino de nuestros muchachos.

“Increíblemente, debemos esperar para ver si clasificamos a Semifinales, porque podriamos a llegar a quedar tres equipos con 6 puntos.  Vamos a sufrir un poco pero estamos muy tranquilos de que hicimos nuestro trabajo muy bien. Ahora queda a esperar”, finaliza diciendo Nicolás Caamaño, otro de los baluartes de este equipazo.

Y junto a ellos, toda la familia de Porteño los acompaña en la vigilia de lo que puede ser un paso histórico del fútbol en Porteño. Uno más.