«Llegué a Porteño a partir de mi búsqueda de clubes. Lo cierto es que Porteño iba a ser el último donde me iba a probar. Es decir, una vez decidido dejar el anterior club en el cual estaba, debía buscar opciones si quería seguir haciendo lo que más me gusta. Entonces, pasé por varios, pero ninguno estaba preparado a nivel organizativo para llevar a cabo una competencia de futsal femenino. Así que dije «bueno pruebo ahí en Porteño y sino me rindo» (media negativa jaja). Una vez ahí me gustó cómo se lleva a cabo la actividad y el grupo. Decidí quedarme mientras pasaban los entrenamientos».

Quien comenta su llegada a Porteño es Macarena Montoya, quien a sus escasos veinte años, tuvo la disyuntiva de saber si seguiría jugando a su deporte favorito, o enfocaba la mente de lleno a sus estudios.

Pero le comentaron sobre las pruebas a efectuar por el cuerpo técnico para agrandar la plantilla de acuerdo a encarar competencia en dos ligas distintas. Y Maca aceptó probarse.

«Un día una amiga (ella sabía de mi interés por buscar otro club) me pasa la foto de pruebas en Porteño y por desgano dije «bueno, uno más y ya». Fui, conocí el club , a mis compañeras y decidí quedarme», expresa como al pasar, esta ex jugadora de Deportivo Morón, entidad donde jugó por espacio de cuatro años.

«Cuando digo última opción me refiero a que yo buscaba más competencia y quería seguir avanzando. Por lo tanto necesitaba un club a la altura de mis aspiraciones. Mientras me iba enterando la existencia de pruebas para distintos clubes, iba y venía cómo era todo. Como no me convencía seguía intentando», añade, con su arribo ya descripto.

Se le hace referencia al desgano por hallar otra institución.

«En ese momento estaba muy desganada, no me sentia apta para el deporte o eran los clubes donde me probaba o estaban personas no aptas para llevar a cabo la actividad, y hacer que todas las pibas tengan una buena base. Yendo a los entrenamientos me di cuenta que no es tan así como lo pensaba (a pesar de haber sidofu pocos por la pandemia jaja). Guido por suerte es un Dt que sabe motivarte para ir y sigas aprendiendo a pesar de tu nivel ( y si no vas se pudre…). Por otra parte, comprobŕ algo:  me gusta tanto este deporte, y debe pasarme algo groso para dejar de hacerlo y no querer seguir creciendo. No seré Messi o Banini pero le pongo onda», admite entre risas.

Sobre cuáles impresiones positivas halló desde lo humano ya integrada al grupo, sostiene:

«Bueno, una vez instalada en el club y me agregaron al grupo, dije ya está, no hay vuelta atrás jaja. Personalmente, cuando me conocen dicen que soy bastante cerrada, quizás es cierto, quizás no. Mientras se realizaban los entrenamientos por zoom, mis compañeras me incluyeron bastante bien a pesar de que ellas ya se conocían. En el presente y después de haber compartido más con ellas,me di cuenta que es un buen grupo, tanto como amigas como compañera. Eso te motiva s seguir».

Momento para profundizar sobre sus últimos conceptos, y preguntarle sivrecierda un momento en esos entrenamientos a distancia, cuando sintió quedarse definitivamente.

«Si, hubo un zoom en el cual debíamos decir algo positivo y negativo de cada una. Cuando comenté que a veces cuando juego soy algo negativa, estaban ahí escuchando. Luego de finalizar el zoom me felicitaron por expresarme de esa forma e incluso algunas se identificaron y quedamos en levantarnos el ánimo, si eso llegara a pasar. Fue ahí cuando dije «sisi reina es acá». También en otros zoom donde me di cuenta que no soy la única chapita del grupo…», sostiene, ante el aval tácito del periodista….

Vive en Castelar, y su familia se compone de madre y cinco hermanos. Cursa el tercer año de la Licenciatura de Educación Física en la Universidad de La Matanza.

Desde el sentimiento interno de sentirse una más, mayor participación y ansiosa por volver a los entrenamientos presenciales en el club.

«Cuando se dio el volver, tuve ansiedad, emoción; incluso llegué diez minutos antes (y si llego temprano a los lugares, debe ser importante ). Una vez ahí, saludé a mis compañeras respetando el protocolo como se debe», indica.

Al momento de describirse, puntualiza:

«Bueno, tengo 21 años. Cuando era chica me llamaba mucho la atención el fútbol pero en ese momento no estaba tan visto el femenino. No me quedaba otra que jugar con mis hermanos y ellos maso me enseñaban. Después fui creciendo y con mi amiga (la que me habló de Porteño) ya adolescentes íbamos al Groky Grana y veíamos si ligábamos partido con algún grupo de chicos (obvio siempre nos dejaban jugar) y aprendíamos. Después mi amiga se suma a Deportivo Morón para seguir avanzando y atrás de ella fui yo. Estuve ahí hasta el año pasado».

Aún no sabe si integrará la Tira AFA, pero trabaja para sumar en el futsal del Club; un femenino donde inscribirá su nombre por primera vez en la Asociación del Fútbol Argentino.

«Me parece un gran avance para el femenino en el club, y en general ya que cada vez más equipos se van sumando a esa competencia, la cual no será nada fácil y más aún con equipos con trayectoria. De todas formas, con esfuerzo y dedicación, considero factible lograr cosas piolas», expresa.

En relación a sus expectativas personales, afirma:

«Mi objetivo es poder llegar a la máxima competencia y superarme entrenamiento a entrenamiento. Después colectivamente, obvio me gustaría ver en nuestro equipo reflejado el esfuerzo  realizado a pesar de la pandemia actual. Una pandemia que nos mete y metió tantas trabas para poder competir y representar la camiseta. Y esa representación sea lo más positiva, obvio».

Para el final, una reflexión.

«Me gustaría decirles algo a las peques que comienzan con este deporte tan lindo: no bajen los brazos!!! Van a tener muchos comentarios negativos «las nenas no juegan al fútbol» , «la danza o el hockey es para ustedes» etc (lamentablemente sigo escuchando eso) , pero nada te motiva más a seguir algo que te apasiona. Y por otra parte, ahora  estando en una competencia de alto nivel, deseo que el femenino tenga el reconocimiento que se merece. Al público, quedarse a ver los partidos en el futuro y alienten hasta el último minuto. Se los aseguro, no se van a arrepentir de quedarse!!!».

Macarena Montoya, otra joven sumada a la troupe del futsal femenino, actividad en permanente expansión en Porteño.