Las categorías Mini, Promo e Infantil, pudieron disfrutar este fin de semana pasado de un Encuentro amistoso disputado en Paraná, Entre Ríos. Una delegación de aproximadamente cincuenta personas (entre jugadores, padres y familiares representó a nuestra entidad; por parte de la Federación Metropolitana también estuvo presente Harrods Gath y Chavez, mientras que por Entre Ríos, participaron Recreativo, Talleres, Rowing y Neuquén.

Fueron tres días de plena competencia, y nuestros pequeños jugadores vivenciaron unas jornadas inolvidables, lleno de calor y color.

Tomás Mauro, quien se desempeña como arquero de la Primera, es el entrenador de estas categorías, y nos contó acerca de esta hermosa aventura.

“El viajé en principio fue una idea que tuvo la subcomisión de Porteño a mediados de octubre; en ese entonces se dudaba de participar o no en el Mundialito que organiza todos los años el club Bancaria, en la provincia de San Juan, en la categoría Promo (9 y 10 años). Una vez cancelado,  se propuso un viaje a Paraná, para organizar unos partidos amistosos en forma de Encuentro junto con la gente del club Harrods Gath y Chávez en las categorías Mini (hasta 8 años), Promo e Infantil (11 y 12 años), como un evento formativo para los chicos en el cual buscábamos fortalecer el grupo y competir con otros clubes”, expresa Tomás durante el caluroso mediodía del martes.

La delegación de Porteño estuvo a cargo de Diego Ortiz y Viviana Occhiuzzi, delegados y padres del club en principio, pero hubo un gran apoyo de todos los padres de las tres categorías.

“El viaje fue posible por el esfuerzo de todos; fuimos con cinco nenes en la categoría Mini, ocho por parte del Promo y siete en Infantil. En total éramos cerca de cincuenta sumando a los padres y familiares”, agrega Tomás.

Referido a cómo se distribuyeron en la estadía, comenta:

“Por una cuestión de espacio nos dividimos; una categoría estuvo en un complejo y las otras dos en otro. A mí me tocó la peor parte estando con los jugadores de infa en la misma cabaña (risas). No obstante, estábamos las tres categorías en el club Neuquén, pasando el día en la pileta o comiendo algo en la parrilla. Quiero agradecer a los dirigentes de dicho club, porque se nos trató y atendió de la mejor manera”. Y con respecto a si tuvieron la posibilidad de agregar actividades aledañas al hockey, admite:

“Lamentablemente el tiempo que estuvimos en Paraná no nos permitió hacer más actividades, como visitar un poco más la ciudad y demás. Fueron solamente tres días, el viaje, y los chicos terminaban muy cansados la jornada por el calor y la intensidad de los partidos”.

El Encuentro en dicha ciudad pudo realizarse en gran parte porque el golero-entrenador es oriundo de allí. Desde hace dos años, pertenece a Estudiantil Porteño.

“Empecé a jugar al hockey a los seis años en el club Recreativo y estuve ahí toda mi vida hasta hace casi dos años que llegué al club. Arranqué como jugador y a los diez comencé a atajar; como era medio malo jugando probé el arco y me fue bien (risas). Cuando estaba terminando la secundaria, Porteño me invitó a participar en un torneo Argentino en Mendoza y acepté; logramos el tercer puesto y pegamos una buena amistad con los chicos. Yo tenía pensado ir a estudiar afuera así seguía jugando pero a un nivel más competitivo y los chicos me ofrecieron irme a Buenos Aires para hacerlo y además jugar en el club. Actualmente estoy estudiando Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría en la Universidad de La Matanza”, cuenta este joven, quien el próximo 24 de enero cumplirá veinte años. Vive solo a cinco cuadras del club.

“Por suerte los Ipiñazar y los Porrecas me ayudaron un montón desde que llegué a Buenos Aires”, asegura. Cuando se le pide como está conformada su familia, se explaya mencionando ensambles y hermanos. “Si no querés alargarla tanto, poné que tengo tres hermanos y dos hermanastros, así no te complico la vida”, expresa entre risas. Sus padres son Alejandro y Claudia, y de esa unión, además de Tomás, está Sofía, de diecisiete años.

No es mucho el tiempo instalado en Ramos, pero el suficiente para pedirle una opinión sobre como se siente en el Club.

“No me puedo quejar, ya es parte de mi familia. Toda la gente, padres, chicos y hasta personas que no son de hockey me tratan realmente muy bien; siempre ayudan en momentos donde no la paso del todo bien. Al estar lejos de la familia, muchas veces es difícil y la gente siempre me recibió con los brazos abiertos, tuve mucha ayuda de los chicos de la primera al principio. Fue un golpe duro el pasar a vivir solo, pero por suerte me ayudaron y me facilitaron todo, así que le debo todo al club y la gente”, expresa.

Tomás Mauro, entrenador de los más pequeños del Hockey, quienes pasaron y disfrutaron unos días espectaculares en Paraná.