El cronista se va a tomar una licencia, sabiendo la confianza que le dispensa la Comisión Directiva al momento de subir notas, entrevistas y posteos referidos a nuestros deportistas.

Y la misma es que la crónica será escrita en primera persona, como para intentar transmitir los sentimientos vividos en la tarde-noche del sabado, cuando con motivo de festejar la reinauguración de la cancha de Basquet, se llevó a cabo una actividad que comenzó a las tres de la tarde, y culminó alla por las siete y media de la noche. Con el broche de un partido entre la actual Primera, que marcha segunda en el Torneo Metropolitano, y puntero e invicto en el PreFederal, y otro integrado por ex jugadores e invitados, director técnico incluido.

Imposible no movilizarse cuando entrás a la cancha, con tribunas colmadas, y en el calentamiento previo ves a Juan Ignacio Gonzalez, Diego Abeledo,  Pablo Barrios, Alejo Toledo y Guillermo Crespo, como los foráneos llegados al club en diferentes etapas del Torneo Federal, durante los ocho años que Porteño participa de manera ininterrumpida.

«Te vi jugar una sola vez bien. Pero fue en la segunda final, cuando salimos campeones», le digo a Diego Abeledo entre risas sentado a su lado en el banco de suplentes. La referencia es sobre aquella noche gloriosa en el microestadio de Vélez Sarsfield, frente a más de mil personas como testigos de la mayor hazaña del básquet de Estudiantil hasta el momento.

Alli, mientras se jugaba el primer cuarto, y sentado en el mismo sitio, le mencioné a Juani lo mismo, y me hizo una corrección:

«Fueron dos, el anterior, que para mi estuvo mejor aún, la primera semifinal contra Ramos Mejia, de visitantes», me dice, recordando que en un contexto de actuación colectiva sobresaliente, Diego tuvo su tiempo en cancha soberbio.

La de Velez, viniendo durante treinta y nueve de los cuarenta minutos de juego desde atrás en el tanteador frente a un Náutico Hacoaj formidable, tuvo en un triple suyo el renacer de un conjunto que ya sentía ir la serie final a tercer y definitivo partido. Y la historia sellada a fuego para siempre.

Capitán sin cinta, en un elenco celestial, de los mejores que se hayan presentado en todas las ediciones prefederales (con los Tres Mosqueteros, Titi Cortés llegado desde México para sumarse a Porte, Alejandro Pappalardi arribado una vez finalizada su temporada en Platense, y Sebastián Morales desde un San Lorenzo que aún estaba lejos de monopolizar la Liga Nacional por un lustro) Abeledo fue el carácter y espiritu programado para jugar finales metropolitanas en un sinfin de clubes.

En la pretemporada previa al debut federal, una noche semanal me acerqué a ver el entrenamiento, y vi sentado a alguien con rostro conocido. Era Pablo Barrios, con dilatada trayectoria nacional, entre ella el haber sido campeón en el Peñarol de mi Mar del Plata natal. De aquellos años donde despuntaba un pibito talentoso manejando la base con desparpajo. Un tal Facundo Campazzo.

Pablo traía los pergaminos ilustres, y terminó quedándose varios años, como referencia absoluta al momento de esos partidos picantes en escenarios calientes.  Su mano prodigiosa al instante de lanzar más allá de los 6,75, era una invitación a levantarse de la butaca con la pelota en el aire, dispuestos a lanzar los gritos por esas conversiones que eran puñales para los adversarios.

Hablando de capitán, Guillermo Crespo si lo fue durante varias temporadas. Su ascendencia traida desde River Plate, junto a un carácter serio y absoluto profesionalismo, lo erigió de inmediato en líder. Tal vez el menos ídolo, pero una huella imborrable con la camiseta de Porteño.

Alejo Toledo fue uno de los grandes plenos que metió el actual entrenador, Daniel Piputto. La historia del scouting y cómo llegó hasta aquí es larga y no viene al caso. Lo trascendente es que fue una absoluta revelacion en todo el ambiente metropolitano, llegado desde su Chaco natal, donde jugaba TNA (hoy Liga Argentina). Sus dos temporadas en Ramos Mejía, lo tuvieron en el Top Five de la División. Al igual que Barrios, otro animal en los tiros de tres puntos.

Para siempre en la memoria colectiva, esa noche donde con solo un segundo para concluir el cotejo frente a River Plate, recibió el balón bajo aro propio, y desde allí la lanzó, entrando limpia en el de enfrente, decretando un triunfo épico.

Esa jugada recorrió los canales de cable y televisión abierta en todo el pais, y viralizado en las redes casi de inmediato, poniendo el nombre del Club literalmente en el mundo.

Recuerdo que eran alrededor de las tres de la mañana, algunas horas después de la jugada inmortal, y me puse a hacerle unas preguntas para postear una nota. Frente a la avalancha global de su nombre ante la insólita decisión acertada, estaba tomando un café junto a su madre, quien había ido a pasar unos dias con su hijo en el departamento donde se alojaba.

«Te das cuenta lo profesional que es Alejo. Después de su noche gloriosa, está en su casa con la mamá. Si fueran otros (tirando nombres entre carcajadas), tenías que ir a buscarlos por los boliches», me dijo alguien muy inmiscuido en la actividad, entre risas más sonoras.

Desde el equipo actual, varios nombres que quedaron en la historia de aquel titulo. En principio, Juani Dameli. Si existiera por estos pagos argentos la costumbre de la NBA de retirar la camiseta de jugadores que dejaron marcas indelebles, la del base debiera ser la primera de todas.

El dia que Juani pase por la ventanilla de Anses a cobrar su jubilación, será poco tiempo después de disputar su Last Dance en Barcala

Llegado de Casa de Padua junto al DT Gonzalez en 2013 con solo 22 años, hoy es la marca registrada de todo este proceso. En una competencia mucho más atractiva que la actual, Porteño jugaba cuartos de final frente a Las Heras. Se trajo de Villa Ballester un triunfazo (en ese equipo estaba Ariel Mansilla, otro de los presentes este sábado), y la noche en Ramos Mejía pintaba para acceder a semifinales en busca de ascender a la A.

Fui con un amigo por primera vez a esta cancha, y nunca me voy a olvidar que en la entrada no me dejaban pasar si no abonaba la entrada. Fueron estériles mis explicaciones de que fui enviado por la Federación Metropolitana (FeBAMBA), para cubrir el partido.

Única vez que debi pagar para ver un partido en todo territorio AMBA. Obviamente, desee con el alma que ganara Las Heras, cosa que sucedió allí y en el tercer choque, quedando eliminado Porteño. Me puse contento, como represalia interna hacia aquella persona que no me dejó pasar como periodista. Después, a los pocos meses y ya oficialmente integrado a la prensa de la Federación, mi primer nota del 2014 fue en la confiteria del Club. Cuando llegué esa tarde de febrero, supe que la persona en cuestión era Marcelo Belloni, hoy uno de mis grandes amigos.

Ese 2014 trajo el jugar su primer Prefederal, y desde las formativas, un grupo de pibes que al año siguiente sumaron experiencia desde la banca, casi sin tener minutos en cancha, pero que forman parte de un proyecto a largo plazo: Esteban Belloni y Facundo Spagnuolo (19 años), Ignacio Siniuk e Ignacio Spagnuolo (17). Un cuarteto que hoy participa en ambos planteles superiores.

Porque este partido festivo conllevó la sintesis de una planificación de dos décadas, cuando la subcomisión la lideraba Alejandro Lynch, actial vicepresidente de nuestra institución.

Sebastián Tilloy, Lucas Curiale, presentes también, representan el eslabón perdido de aquellos comienzos de refundación, con Porteño vegetando en la C, y sus formativas en niveles intermedios.

Con trabajo y planificación responsable, con la mira prioritaria en las canteras («las inferiores son nuestra obsesión’, me dijo un dirigente aquellos años, cuando aparte de FeBAMBA, escribía en una revista de básquet), la llegada al TOP 20, el mejor formato diseñado por la Federación en ese entonces, y enfrentarse a los mejores en mano a mano inolvidables, ante elencos integrados por jugadores que actualmente integran equipos de Europa y América, aparte de los protagonistas en Liga Nacional.

Además de permitirle a González ser el tecnico de los U19 que tomaban parte de los Argentinos de Federaciones.

Éstos últimos veinte años sintetizados en una hora de partido. Y si se busca ir un poco mas atrás, la presencia en cancha de Sebastián Rodríguez, el Ratón, como emblema del génesis antes de la llegada progresiva de los nombres mencionados lineas arriba.

Síntoma de la fiesta que fue el amistoso: el equipo de leyendas e invitados estuvo dirigido por Juan Ignacio Gonzalez, y dicho por él mismo a quien escribe, la mitad de su equipo no sabia quienes eran… Por supuesto, no me iba a perder por nada del mundo la «charla técnica».

Como anécdota autorreferencial, le hice recordar a Juani que la unica vez que estuve tan cerca de la banca fue aquella noche con las pulsaciones a mil frente a Caza y Pesca, en el segundo partido de cuartos de final, habiendo perdido ampliamente en Don Torcuato unos días antes.

Ese juego venía complicado, y de verdad, estaba todo dado para que culminara alli, con un halo durísimo de fracaso, ya que las perspectivas eran distintas.

Me di cuenta que al inicio del tercer cuarto, las indicaciones las estaba dando Matias Izzo, asistente en el cuerpo tecnico, mientras el DT estaba sentado a escasos metros mios, con la mirada absolutamente perdida. Habrán sido unos cinco minutos, pero semejó una eternidad.

Se recuperó, comenzó a dar las indicaciones, y en un trámite de nervios intensos, Porteño ganó y todo se decidió tres días después en cancha rival ante una multitud brava. Alli fue el renacer real, y se ganó todo lo posterior, hasta coronarse campeones en Liniers.

Volviendo a este juego, fue tan amistoso, que el arbitro Matías Sotelo (conocido por su intransigencia dentro de los rectángulos), no echó a nadie ni cobró ninguna falta técnica …Incluso prestándose al show, produjo la mejor asistencia de la jornada, cuando una pelota a través de un mal pase cayó en sus manos, y ante la sorpresa general, habilitó a un jugador en ofensiva, quien solo frente al tablero convirtió, desatando las «protestas» del equipo rival.

El resultado final fue anecdótico; ambos pasaron el centenar de puntos. Hubo tiempo para los lujos, las sobreactuaciones risueñas. En ese rubro, jamás hubo ni habrá otro como Seba Tilloy, a quien los premios Oscar le siguen debiendo una estatuilla desde aquellos años donde con sus caídas estrepitosas ponia en preocupación a todos los presentes, incluso rivales, menos a sus propios compañeros…

En ambos conjuntos hubo presencia femenina, jugadoras del club amigo Claridad, quien se hizo presente con algunos protagonistas más.

Musica, conducción, sorteos, entrega de plaquetas conmemoratorias, mascotas, y caras conocidas en los cuatro costados de la cancha.

Haber trabajado esos años en el basquet, me abrió las puertas del Club para poder ejercer el periodismo en todas las actividades de una institución pujante y referente en todo el oeste.

«Luis, te esperamos, vos sos parte de todo esto», me dijeron apenas se confirmó el evento. Y cuando escribo estas lineas, que son pocas en relación a todo lo vivido, caigo en la cuenta que si.

Disfruto muchisimo ver partidos de Voley, fechas de Patin Artistico y Gimnasia Ritmica, pasar a cualquier hora y dia y observar todo el crecimiento del futsal, subir los pisos por escalera e ir deteniendome con las chicas de Zumba, el Karate, los Amigos del Corazón, y comprobar toda la adrenalina del Hockey sobre Patines, entre tantas otras actividades.

Pero cuando formó parte de un acontecimiento como el de este sábado, tomo prestadas las palabras que marcaron tendencia durante la semana: fueron unos años hermosísimos.

Pero sin caer en ningun tipo de melancolía tanguera, puedo afirmar que lo mejor, en todo Estudiantil Porteño, está por venir.

Felicitaciones al básquet por la hermosa fiesta organizada.