Julieta Rouco es otra de las jugadoras de Hockey que están participando en las ligas europeas. En su caso, en España, uno de los países donde el virus del Covid-19 está propagándose de manera dramática.

«La cuarentena formalmente empezó el sábado en España, pero nosotras ya nos venimos guardando desde el jueves pasado, hace ocho días», comienza diciendo la arquera en la mañana del viernes argentino.

Jugadora del Patín Alcorcon, en las afueras de Madrid, aproximadamente a 40 kilómetros, residía allí, pero por este asunto de la cuarentena, se mudó a la casa de una compañera de equipo, en la casa familiar que queda en RiVas. Al momento de la nota, Madrid tenía 7000 infectados, una de las ciudades con mayor cantidad en el país ibérico.

Se le pregunta que la llevó a mudarse.

«No nos pareció normal ni satisfactorio el hecho de que empezaran a suspender los entrenamientos y trabajos (estoy de monitora en una escuela cerca de donde vivo, dando clases de patín). Tomamos conciencia que estaba sucediendo algo serio y cada día se multiplicaban los casos en puntos cercanos frecuentados.
Mar, la madre de Carlota, mi compañera, nos habló haciéndonos entrar en razón que este suceso no se vivió nunca y la importancia de tomar las medidas por más que el gobierno todavía no lo hubiera hecho. Pasó en Italia, en España y ahora lo veo en Argentina, la gente piensa que por suspender las actividades entramos en una simulación de vacaciones, y no está ni cerca de ser algo así; si no es por la amenaza de multas, mucha gente sigue saliendo a la calle…», expresa con una mezcla de indignación y resignación.

¿En cuál momento te cayó la ficha sobre la gravedad del asunto?

«Nos pasó hace dos dias, mi amiga salió a pasear el perro y yo a sacar la basura; lo hicimos con distancia porque solamente se puede salir de a uno a la calle.
Me paró un patrullero primero a mí y después a ella, preguntando qué estábamos haciendo y dónde vivíamos.
Días anteriores habíamos ido al supermercado por algunas cosas necesarias, nos hicieron esperar para entrar, porque sólo pueden haber de a diez personas comprando. Al ingresar te obligan a utilizar guantes y en la caja para pagar hay señalizado en el suelo la distancia que debe haber entre clientes», detalla.

Acerca de si tuvo miedo, comenta:

«No creo que sea miedo la palabra; tomé mucha responsabilidad e intenté transmitirlo a mi familia y afectos que están en Argentina. Pero hasta que ayer no habló el presidente, la verdad que no pude empatizar con ellos acerca del tema.
Como leí en la nota a Panchito (Francisco Ipiñazar), esto es algo que se ve en las películas y hasta que no vivimos algo así no aprendemos. Ojalá podamos unirnos y salir de esto lo antes posible, porque estar así es difícil».

La consulta obligada: pensó en algún momento en volver a Argentina?

«La verdad,si. Vine a jugar al hockey y como ahora están suspendidos los entrenamientos y la competición, me parecía en vano quedarme, llegué a buscar vuelos y todo. Pero luego, pensándolo fríamente, noté que en cierto punto hacerlo sería muy egoísta, porque me encuentro en una de las zonas más afectadas en Europa, y podría ser muy riesgoso para todos volver. No podría ver a mis abuelos ni a mi sobrina, quienes son personas de riesgo, e incluso a mis padres y hermanos por más que no estén dentro de los parámetros de peligro. Hubiera sido mucho más doloroso tenerlos cerca y no poder verlos, por eso tomé la decisión de quedarme, y, como te dije antes, estoy súper contenta en la casa y con la gente que estoy», afirma.

La parañización del país llegó en un buen momento de competencia.

«Hoy, teníamos el primer partido de La Copa de la Reina contra el Palau, es un torneo que iba a disputarse en el Liceo, Galicia y fue aplazado para junio.
En cuanto al torneo, estamos octavas con un partido menos al resto y nos quedan 10 fechas por jugar. Estamos con muchas ganas y esperando la vuelta como todos los equipos, para poder seguir con la adrenalina que genera el deporte», dice.

Y puntualiza la manera de combatir el encierro.

«Bueno, no hay una rutina de por medio, lo vamos llevando día tras dia. Cumplimos en dedicar un tiempo a hacer deporte, afortunadamente estoy en una casa con patio, donde podemos hacer bastante ejercicio físico y también jugar un poco al hockey o al fútbol.Juegos de mesa, play, pintar mándalas, videollamadas con amigos, son las cosas que estuvimos haciendo estos días. Agradezco haberme encontrado con esta familia en la que ya me siento parte, porque si hubiera vivido todo esto sola en mi departamento, hubiera sido extremadamente difícil», admite. Y la familia en cuestión, se compone con mamá Marimar, sus hijos Carlota y Javier. Y Rolo, el perro.

Respecto a sus afectos de su tierra natal, expresa:

«Hablamos absolutamente todos lo días, por la mañana y por la noche. Más allá de extrañar también en estos momentos (lamentablemente), estamos mucho con el celular y para matar el aburrimiento hacemos mucha videollamadas».

Finalmente, una reflexión. Vive en un país, donde los descuidos gubernamentales y de la sociedad, hicieron que el coronavirus se desmadre, con miles de contagios. Y aquí, tenemos aún la posibilidad de actuar con los resultados de otros lugares.

«A la mayoría de la gente nos gusta estar en casa y cada día que suena la alarma para ir a trabajar, estudiar, o cualquier cosa rutinaria, nos dan ganas de quedarnos en la cama o de dormir un ratito más, o simplemente hacer lo que realmente nos gusta. En estos momentos, justamente se está pidiendo eso y creo que no es mucho pedir que nos quedemos en nuestras casas! Es un caso aislado donde la única manera de superarlo es esa: simplemente quedarse quietos.Pienso que es un momento donde debe abundar el amor, los buenos tratos, la paciencia. Para muchos, es difícil no poder juntarse con sus amigos, o salir a tomar algo, ver a sus parejas, etc. Pero también creo que es bueno extrañar a veces. Ya volveremos cada uno a su vida normal y ojalá podamos disfrutarla más que nunca porque en parte todo esto nos dejará un aprendizaje a cada uno».

Julieta Rouco. Genia dentro y fuera de la cancha.