Las Sub 19 de Voley tuvieron un par de semanas intensas, con la disputa del Abierto, y las semifinales metropolitanas. Más allá de los resultados finales, con un meritorio cuarto puesto en este último, quedaron las enseñanzas y roce de poder medirse ante rivales de un nivel superior, y a la vez, poder cotejar donde están paradas respecto a su propio nivel.

Así al menos lo ve Guadalupe Bontempi, una de sus integrantes, y armadora del equipo dirigido por Juan Pablo Costa, haciendo un balance sobre lo que significaron esas dos semanas, y lo positivo de cara al resto de la temporada.

«Los Abiertos siempre están buenos, porque se mezclan los equipos del nivel A y B; eso permite que los juegos sean más dinámicos, con respecto a todo el año. La mayoría del A son claramente mejores, porque además juegan todo el año entre ellos, y eso les potencia su nivel; entonces está bueno enfrentarlos, para mejorar nuestro juego. Si bien los resultados no estuvieron buenos, nos sirvió para saber los aspectos a mejorar,  así encarar mejor las semifinales de la semana siguiente, donde nos enfrentábamos a Lomas del Mirador», expresa Guadalupe, retornada a su casa tras jugar un partido con la Primera B, en medio de la semana fría del julio invernal.

Enfocados ya en las semifinales, comenta:

«Contra Lomas del Mirador perdimos en tie break 3-2; fue un partido muy intenso, peleado y parejo. Los dos equipos nos esforzamos un montón, y el último set se nos fue ahí nomás, cayendo solo por dos puntos. La verdad. como equipo ese partido lo jugamos muy bien, todas cumplimos las funciones correspondientes. Lo perdimos porque el rival tiene un juego similar al nuestro, y en los momentos donde se tuvo que definir, lo pudo hacer. Fueron cinco sets muy largos, y se nos escapó por poco».

Esa derrota fue un golpe, porque estaba convencidas de tener todas las herramientas para pasar a la final. Así entonces, el encuentro por el tercer puesto no tuvo el mismo grado de motivación, y se perdió.

«Pudimos haber llegado a más, pero quedar cuartas entre todos los equipos de la B, tampoco está tan mal», asegura con toda la razón.

En sus inicios, lejos estaba el voley.

«Comencé de chica haciendo gimnasia en un club de Villa Devoto; a medida de ir creciendo, me di cuenta que no era lo mío, porque no me sentía muy cómoda. Entonces buscamos otro deporte que estuviese dentro de ese club, y lo único disponible era vóley… probé y me encantó. Estuve casi dos años allí, y Rodrigo Martín, mi entrenador en Sub 15 y Sub 17, quien es amigo de mi mamá, le dijo a ella que me llevara a Porteño, para hacer una prueba. Nos cambiamos con mi hermana Candela, que juega en Sub 17, nos gustó un montón, además de incluirnos a los grupos de manera rápida. Desde el 2012 estoy en Porteño, y la verdad, ahora no podría estar mucho tiempo sin jugarlo, sin ir al club y sin ver partidos», asegura.

Cuando pasó a Sub 14 (la anterior categorización, antes de la actual), fue cuando Rodrigo la probó junto a otras tres jugadoras, en la posición de armadora.

«De las cuatro, quedamos Abril (Lynch) y yo; desde ese entonces somos las armadoras del equipo», sostiene.

Guadalupe es la mayor de cuatro hermanos (Candela, Carola y Federico); los cuatro practican voley en el Club.

«Como la casa anterior nos quedaba chica, nos mudamos a Ramos Mejía, a una cuadra de Porteño; nuestra familia nos apoya un montón, a todos nos encanta este deporte. Nos queda muy cerca y cómodo, y eso está buenísimo», expresa, haciendo mención a su familia, completada por papá Diego y mamá Carolina.

Actualmente de vacaciones, está anotada en la Universidad de Tres de Febrero, donde seguirá la carrera de Ingeniería Ambiental. Durante el primer cuatrimestre del 2018 hizo el curso de ingreso, donde rindió de manera positiva las tres materias asignadas. Admite estar ansiosa por comenzar, y la pregunta de por qué eligió esa carrera.

«Siempre me gustó la naturaleza, y en la secundaria, las materias que mas me gustaban eran física y química. A partir de tercer año, tuve una profesora que hizo un proyecto sobre ecología; me enganché, me encantó, y desde ese entonces me puse a buscar una carrera referida a eso. Salió Ingeniería Ambiental, y está bueno porque es para ayudar al medio ambiente; tiene un montón de salida laboral, y a la vez, ayudás con todo lo referido a la ecología», puntualiza.

Llegada a Porteño hace seis años, describe qué representa en su vida, y a la vez, el grupo de compañeras.

«A la mayoría de las chicas las conozco desde que empecé; dentro de la cancha nos apoyamos un montón, porque ya sabemos como jugamos, somos amigas. Formamos un grupo muy lindo, personalmente me siento muy cómoda jugando con ellas. Me divierto mucho, es muy lindo ir los sábados a cualquier lado, y pasarlo con ellas, además de entrenar todas las semanas. Con respecto al club, creo que como tira A estamos bien; debemos salir a ganar un poco más con Sub 21, pero estamos trabajando en eso, con la consigna de sumar en la tira y cumplir el objetivo de Porteño, de ascender a la A. En Sub 19, se ha venido afianzando en el último tramo, estamos unidas y seguras como equipo. Eso nos sirve para salir a disputar cada encuentro; sin dudas veo un buen futuro», afirma.

Guadalupe Bontempi, armadora de las Sub 19 y Sub 21, con todo el optimismo en que con trabajo y constancia, se viene un buen porvenir en el voley femenino de Estudiantil Porteño.