«Hay cosas que me sorprenden a mi también, como le puede sorprender al quien lo vive desde afuera. Tanto el Sudamericano como la División de Honor se ganaron con una contundencia que asusta un poco. Son cosas por las cuales uno trabaja obviamente, pero cuando se dan este tipo de resultados, ganándole con margen incluso al campeón mendocino, muy sólido al actual campeón metropolitano, al local posadeño reforzado o incluso a nivel internacional con la goleada frente a Colorado de Brasil, no dejan de llamar la atención».

Es lunes a la noche, el primer día hábil tras un fin de semana donde la Primera Elite dejó una marca indeleble de su jerarquía, ganando por segunda vez consecutiva la División de Honor, derrotando en el encuentro final al conjunto anfitrión por un impresionante 6-0. El corolario de una semana espectacular para la plantilla dirigida por Gabriel Espósito. Y justamente el Zurdo es quien habla con Prensa del Club, acerca de una muestra contundente de supremacía que no solo revalida un 2017 gloriosa, sino lo refuerza, y como él mismo admite, asusta un poco semejante demostración de calidad.

«Causas hay muchas. En principio, al continuar todos juntos nos vamos consolidando más como equipo. Después es un grupo sumamente solidario que pone el colectivo por delante de los intereses particulares, punto clave. Después el compromiso y el profesionalismo con el cual se toman esta práctica deportiva, no solo en entrenamientos y partidos sino también en los cuidados del cuerpo, por ejemplo. Además la mentalidad; nos llegaron comentarios de gente que los veía jugar y decían que parecían robotitos, «máquinas de ganar». La convicción lograda es tremenda. Y suman varios aspectos más: profesionalismo del cuerpo técnico, apoyo de la subcomisión, lectura táctica de los jugadores, entre otras», reflexiona acerca de las razones por las cuales cree, su equipo dejó plasmado en este año tamaña superioridad.

Se le menciona al Zurdo una situación apenas terminado el Sudamericano en el sur argentino, un domingo por la noche, y apenas 48 horas después, jugar un encuentro clave para saber si clasificaba a las semifinales del Metropolitano. Completamente exhaustos, aún con la adrenalina alta por lo conseguido, afrontaron el desafío, lo superaron y la historia culminó como ya conocemos.

«Es la cabeza, el punto principal. Somos muy competidores y los pibes terminan sacando un extra que empareja las diferencias en otros aspectos, como pueden ser los físicos o los técnicos»,sostiene con convicción.

Tras lo obtenido, la pregunta sobre si es un desafío poder mantener el hambre con un grupo que repite objetivos, renueva su poderío, y la posibilidad de ver más cercano su techo de competencia.

«Allí entra en juego la creatividad, casi siempre se pueden soñar nueva cosas. El año pasado habíamos ganado Argentino y Sudamericano. Ya estaba todo; sin embargo surgió la Copa de las Américas o incluso lograr repetir títulos, cosa que no había pasado hasta ahora. Para el 2019 pueden ser nuevos objetivos, como mejorar el rendimiento frente a los equipos colombianos, buscar un tricampeonato argentino como nunca pasó en la historia u otras cosas que puedan surgir», responde el Zurdo.

A pesar de ser un año maravilloso, el mismo no terminó, y por increíble que parezca, tienen ante sí la chance de sumar nuevos lauros: final del Torneo Metropolitano, este viernes contra Villa La Ñata, y de ganar, la Copa de Campeones ante Unión de Olivos, el domingo. Tras ello, receso hasta febrero, cuando vuelvan a juntarse para la pretemporada frente a una temporada con renovados objetivos.

«Soy un enamorado de este grupo. Voy a ser un eterno agradecido no solo por lo que consiguieron y como se brindaron, sino también por creer en cada cosa que les decimos. Fueron aceptando e identificándose con una filosofía de vida; la asumieron como propia y eso le da más orgullo al trabajo realizado. Es uno de esos grupos que uno piensa que no lo va a poder repetir en otro lado, te hacen vivir momentos donde nos gustaría no terminen nunca. Sin dudas cada uno de estos chicos son una de las mayores marcas que voy a tener en mi vida», señala con indisimulable orgullo por cada uno de sus dirigidos.

Gabriel Espósito, el director de una orquesta afinadísima, quien viene de brindar un concierto de lujo en la mesopotamia argentina, consagrándose por segunda vez consecutiva como titular de la División de Honor.