«Fue muy difícil tomar la decisión de irme», dice Fabián De Valais, quien luego de diez años coordinando el voley masculino del club, en este 2020 seguirá su carrera como entrenador en la rama femenina de Ferro Carril Oeste.

En el mediodía de Villa Gessell, donde veranea con su familia (la imagen del artículo fue tomada minutos después de la entrevista), da a conocer lo que ya había avisado a la subcomisión: esta temporada no continuará en Estudiantil Porteño, y luego de varios años, regresa al voley femenino, donde inició sus primeros pasos como director técnico.

«Se comunicaron conmigo el año pasado en octubre, noviembre aproximadamente, y ya desde ese primer contacto les avisé a los dirigentes de esta charla. Aunque también les avisé que hasta terminado los campeonatos no iba a avanzar en nada. En diciembre se volvieron a contactar y ya en ese momento me transmitieron mucho interés en contar conmigo; a punto tal de ofrecerme tanto los varones como las mujeres. Opté por volver a dirigir mujeres después de muchos años, diez para ser precisos. A partir de febrero voy a estar a cargo de los grupos de Ferro, más allá de estar haciendo algunas cosas referidas a empezar el año deportivo con una estructura ya firme», detalla Fabián comenzada la semana y con la noticia de su nuevo emprendimiento, tras una nota consensuada con el periodista antes de las fiestas de fin de año.

La entidad de Caballito descendió de la División de Honor, y en esta temporada jugar´´a en la A.

«Lamentablemente voy a enfrentarme con CAEP en Primera. Y las inferiores de Ferro están en la B; voy a hacerme cargo de dirigir la primera y las Sub21, y tengo a cargo la coordinación de toda la rama femenina», añade, dejando constancia del nivel logrado por nuestra institución en el femenino.

Si bien parte del club, sus afectos cercanos siguen aquí, por lo cual, su pertenencia continuará firme.

«Imposible alejarme de Porteño!!! Nuestra vida familiar se hizo en base a Estudiantil Porteño. Mi hija que acaba de dejar gimnasia (pero siempre con ganas de volver) ayuda en la Escuela de Ritmica del club. Mi hijo seguirá jugando voley en Porteño y mi mujer seguirá dedicándole mucha energía como hasta ahora a la formación de gimnastas y haciéndolo con toda la capacidad y amor que lo hace. Somos felices en Porteño, nuestra vida transcurre alrededor del club», afirma con énfasis.

Para sintetizar su labor realizada en una década, describe:

«Llegué en el 2010 con los varones de inferiores recién ascendidos de la D por repechaje, impulsado por Marcelo Villaflor y Hector Purita. En esos primeros años me acompañó Blas Pezzini. Y con ese impulso logramos ir creciendo y llegamos al Nivel A con las inferiores; en ese momento tuve un impasse en el club ya que me contrató la UBA en el 2015 y Lomas Voley en el 2016. Volví en el 2017 con el club en la B en las inferiores y en primera en mayores, pero con una base muy fuerte en las inferiores. En el 2017 tuvimos el ascenso a División de Honor; fue un momento increíble desde lo deportivo, porque hacia muchísimo tiempo que el club no participaba en este nivel. Si bien no pudimos mantener la categoría nuestro tránsito fue compitiendo. De hecho por eso este año nos tuvo como protagonistas del torneo de primera».

Tal vez, estando la palabra descenso en el medio, podría entreverse una especie de fracaso deportivo, pero tomando en cuenta la plantilla presentada en la máxima división metropolitana, con equipos profesionales, y Porteño con el noventa por ciento integrada por pibes surgidos en el club, fue realmente un éxito.

«Fue un éxito. Hubo primera en el club cuando no existía este formato de División de Honor, y creo que el entrenador en ese momento había sido Luis Ferradas, aunque había sido hace mucho tiempo. Pero contar ese año y los últimos con tantos chicos surgidos del club y otros que se acercaron hace dos o tres años y se quedaron, porque se sintieron parte de la familia de Porteño y optaron por quedarse y ser parte. Todo eso es motivo de orgullo. Y con muchos chicos del club, quienes siguen trabajando y representándonos no es para menos. El año pasado cuatro jugadores dejaron de ser parte de las inferiores y el caso de Martín Ortiz y Lorenzo Fernández vienen formando parte desde que las remeras le llegaban a las rodillas y hoy lo hacen compartiendo la actividad con estudios universitarios y barbas es un orgullo, no solo personal sino para el club!!», menciona.

Sin dudas, el voley de Porteño en este tiempo demuestra en ambas ramas, un trabajo y proyecto serios y responsables, viendo los frutos con sus equipos y tiras en niveles altísimos.

«El voley femenino es un boom dentro del club por participación y resultados, con una constancia representada en lo laboral por Rodrigo Martín, con más años de trayectoria con las chicas y la constancia en los cuerpos técnicos. Como los varones, las chicas representan el núcleo más profundo de Porteño. Abril Lynch, por ejemplo, era compañera de mi hija Sofía en Gimnasia Ritmica hace muchos años cuando eran nenas de 7, 8 años y no las mujeres que son ahora. Los varones consiguieron todo, aún cuando dentro del club comparten con otras actividades tan fuertes como el Básquet y el Futsal, y todos los resultados de estos deportes», asegura.

Respecto a la frase que da inicio a la nota, la repregunta enfoca sobre si en algún momento en su cabeza revoloteó desechar ese ofrecimiento, y seguir en el club.

«Si!! De hecho hasta la última semana de diciembre no lo terminé de decidir porque si bien Ferro es una institución llena de historia, buscando volver a colocarse en el lugar que alguna vez tuvo, Porteño es parte de mi vida y de mi familia. De chico viví, con el esfuerzo de mis padres, lo mismo. Soy de Villa Ballester y me crié en el Deportivo San Andrés, pero hoy ya llevo más años en la zona de Estudiantil Porteño y en el club, a los transitados en San Andrés. Hoy es mi responsabilidad elegir dónde y cómo quiero que se constituya mi familia y Estudiantil Porteño es el medio para conseguir eso!!».

Fabián De Valais, entrenador jefe del voley masculino de Porteño, deja su lugar para seguir su carrera en Ferro Carril Oeste, una de las entidades gigantes del área metropolitana. Deja una base armada, y sobre todo, las puertas abiertas.