Este año, las inferiores de Voley femenino presentan una Tira C, la cual es netamente formativa, pero eso no implica que el mismo crecimiento no se forje a través de victorias.

Y en la última fecha del torneo metropolitano, donde los equipos dirigidos por Daiana Mansilla compiten en el Nivel E1, consiguieron dos triunfos muy festejados por el grupo, porque fueron señales de progreso, e ir mirando todo lo que viene con marcado optimismo.

«En la pretemporada llegaron muy pocas chicas, ya que estaban las vacaciones y los exámenes de por medio Por semana se fueron sumando más hasta llegar a las que somos hoy, casi treinta jugadoras.
Me dediqué a conocerlas y a que me conozcan, y más importante para mí, conocerse entre ellas. Planifiqué en base a la coordinación, mezclando juegos y actividades donde el objetivo prioritario fuera el trabajo en equipo. Me parece muy importante eso, porque el voley es un deporte en grupo y todas deben sentirse parte más allá de las condiciones que puedan llegar a tener. El grupo fue conociéndose y al mismo tiempo cada una individualmente con ganas de aprender más. Se armó un grupo muy lindo, el cual empezó apoyándose una a otra y llegando a conseguir los objetivos que íbamos buscando», indica Daiana en una de las noches anunciando el incipiente invierno, al final de otra jornada de trabajo, y ya en su hogar, integrado por personas ligadas netamente a esta actividad deportiva.

 

«Arranqué a dirigir en 2016 en el club Ba.Na.De. En el 2015 jugué en Porteño para la categoría sub 19 de armadora, por eso ya me conocían. Me fui del club porque me ofrecieron dirigir la categoría sub 13 y quería vivir la experiencia. Estuve hasta el 2017 allí, y luego me sugirió una propuesta para rearmar una tira que estaba en construcción en el club Defensores de Hurlingham con mini sub 13 y sub 15. Cuando finalicé el año, Rodrigo (Martín) me mandó un mensaje ofreciéndome la tira C para estar a cargo; fue mi regalo de Navidad. Había pensado varias veces en volver a Porteño y me emocionó mucho la idea de poder estar ahí formando jugadoras, así que no lo dudé y dije que si, quería volver al club», admite al instante de describir como se dio su retorno.

Comenzó a jugar a los seis años, a instancias de su madre, Mónica Mareco.

«Mi mamá era jugadora de voley y a donde ella iba, yo siempre estaba. Ella también es entrenadora así que siempre estaba rodeada del ambiente voleibolístico. A los nueve años empecé a jugar en lo que en su momento era sub 14 ( ya que no había sub 12 ni sub 13) y acá estoy actualmente jugando ya para la categoría mayor. Desde chiquita me gustaron los deportes, probé varios a diferentes edades pero siempre junto con voley, hasta que me decidí y me dediqué plenamente a este deporte», agrega.

Vive en Martín Coronado, y eso le permite también integrar el equipo de Universidad de Tres de Febrero, ya que le queda a pocos minutos. La familia se integra con mamá Mónica (quien en la actualidad entrena a los Minis varones en nuestra institución), papá Raúl (ex jugador, planillero y árbitro), y su hermano Leonel, integrante de los Sub 15 de Porteño).

«Tratamos de movernos siempre juntos, ya que el voley nos une (risas)», señala.

«Estudio el profesorado de Educación Física en la Universidad Nacional de Hurlingham y trabajo en la Escuela Nuestra Señora de Lourdes en unos talleres deportivos extracurriculares ( de voley y fútbol femenino) y también realizo suplencias en esta escuela para las clases de educación física», expresa sobre su vida personal.

Respecto a los primeros meses del año, la Tira C fue acumulando derrotas, y eso quizás pudo llevar desánimo al grupo. Se le pregunta cómo trabajó esos momentos.

«Charlamos mucho en los entrenamientos. Les hago ver qué es más importante, reconocer el progreso individual y grupal sobre el resultado, y entender algo fundamental: todo tiene solución . La mayoría es su primer deporte y también competencia grupal y sin el apoyo de todas las chicas y de mi parte no verían sus logros y se enfocaría más en el resultado final de cada partido. Tenemos muchas chicas que juegan más de un partido contra jugadoras con más años de experiencia a ellas».

Finalmente, responde al instante de detallar cómo se siente en estos meses frente al desafío.

«La verdad, me siento muy bien, estoy feliz haciendo esto. Trato de apuntar a los valores que a mí me enseñaron durante mi experiencia como jugadora. Reforzar el concepto de trabajo en equipo y llevarlo al juego, hace un ambiente que uno puede disfrutar como jugador y entrenador».

Daiana Mansilla, entrenadora de una Tira C  de Voley femenino, haciendo sus primeros pasos en los torneos de la Federación Metropolitana.