Dentro de la renovación experimentada dentro de las Primeras de Futsal femenino, una de las jugadoras arribadas pre pandemia, fue María Belén Acquaviva.

Oriunda de Hurlingham, donde reside junto a su madre y su perro Palermo, de chiquita tuvo atracción por este deporte.

«Desde chica me gustaba, jugaba entre amigos de la cuadra, siendo la única mujer, casi siempre. En esos momentos no había clubes que tengan la disciplina para femenino. Por lo que me incliné al handball donde jugué hasta los 23 años.
A los 24, fui a probarme a un club de Hurlingham, donde jugué cinco años», cuenta Belén, futura contadora (le restan siete materias para recibirse).

Siendo la única jovencita jugando en el barrio, se le pregunta si se sentia como un bicho raro, o siempre la hicieron sentir una más.

«Para los chicos con quienes jugaba no, porque al ser pequeños, básicamente solo importaba jugar. Para los grandes si, era «raro».

¿Como te sentías dentro de ese contexto?

«Mal, no poder hacer lo que te gusta por el prejuicio de los demás y por no tener el espacio donde desarrollar la actividad de manera equitativa. Poniéndolo a un nivel de comparación, era como si un hombre en ese contexto quisiera bailar y no jugar a la pelota «como se debe», responde.

Viendo una actualidad tan diferente, aquello le debe parecer como de un siglo atrás.

«No te creas, pero gracias a la lucha de mujeres, los espacios se fueron logrando . Y hoy las chicas tienen su lugar para hacer el deporte que les gusta. Porque jugar no va asociado a un género y así debería verse todo», sostiene.

Respecto a su llegada a Porteño, describe:

«Luego de varias idas y vueltas, el club donde jugaba anteriormente decidió de alguna manera quitarle el espacio al fútbol femenino, abocándose directo al masculino. Allí fue cuando tomé la decisión de irme, dado que sin una perspectiva de género por parte de la comisión iba directo a desaparecer la disciplina… y así fue. La decisión fue difícil, porque es el club de mi barrio y de mis amigas, donde juntas logramos progresar.
Estuve algunos meses sin jugar, haciendo una especie de «duelo» por dejar mi lugar.
A fines del 2019, me invitaron a algunos clubes pero no me sentía cómoda todavía.
En febrero 2020, me apareció una publicación de Potreño por Instagram, y fui a probarme. Por suerte, me recibieron súper y recibí la buena onda que necesitaba como para quedarme.
Después de un año difícil, volví a encontrar mi lugar».

En el medio hubo una pandemia, la cual nos tuvo encerrados varios meses, y con el futbol retomando a las canchas recién en noviembre. ¿Cómo fue adaptarse no sólo a ese método de entrenamiento virtual, sino además con compañeras y entrenador nuevos?.

«Fue duro adaptarse al entrenamiento virtual. Calculo que para todo aquel que le gusta el deporte colectivo, encontrarse solo en un espacio reducido (en mi caso) es complicado. Pero con ayuda de los profes, quienes no nos soltaron la mano nunca, se pudo. Con mis compañeras, como todo al principio cuesta y más si sos medio timida. Pero pegamos onda rápido jaja», expresa.

Belén se desempeñó como ala por derecha, aunque ahora en el equipo dirigido por Guido López, es cierre.

«El cierre es quien defiende o arma el juego dependiendo cual sea el planteo del técnico. El ala seria el famoso enganche o lateral», explica.

Jugó al handball, entonces se le pide si técnicas de esa disciplina le ayudaron para el fútbol.

«El handball tiene varias cosas que podrían asociarse al fútbol, mismo arco, mismo tamaño de pelota, casi mismas jugadoras en cancha y el espíritu de equipo.En cuanto a técnicas, maneja mucho máa el desmarque», cuenta.

Admite haber dejado de consumir futbol de 11 («el comercial»), una vez comenzado a jugarlo. Al menos por televisión.

Ya transcurridos varios meses de entrenar en las instalaciones del club, ¿qué podés decir del grupo de jugadoras y cuerpo tecnico?.

«Somos una gran familia, con todo lo que eso implica», afirma. Y agrega:

«Como expectativas individuales, quiero seguir aprendiendo y compartiendo este deporte tan lindo. Grupales, que la actividad crezca y pueda llegar a ser uno de los equipos que peleen un campeonato en AFA».

Para el final, una reflexión, en relación a esa lucha respecto al género. Y si en el fútbol es mas dura esa pelea, respecto a otros deportes.

«No, no. Estimo que en esos deportes históricamente catalogados para hombres no debe haber sido fácil que la mujer consiga su espacio. Pero lo estamos logrando».

Maria Belen Acquaviva, integrante de la Primera de Futsal, actividad a la espera de debutar en la Asociacion de Fútbol Argentino.