Al momento de comenzar la charla con Valeria González, integrante del equipo de Patín Artístico en Nivel 3B Senior, lo primero que se le menciona, es su notable cambio físico en estos meses de aislamiento social.

«Fue apenas empezó marzo después de las vacaciones, cuando quise empezar a comer de una manera sana, donde la puediera sostener en el tiempo y que me beneficie en el deporte», expresa, luego del agradecimiento, en la noche del jueves, apenas culminada una de las clases en sus estudios de Psicología, donde cursa on line, el primer año en la UBA.

«Siempre me mantuve entrenando todos los días en casa; por suerte y a pesar de las circunstancias estuve motivada, porque entrenar es algo que siempre disfruté. Las profes también nos siguieron animando para entender que desde casa podíamos entrenar igual y quizás mejorar otros aspectos», añade.

Seguramente al principio de la cuarentena, estábamos todos entusiasmados y con energías. Con el transcurso de los meses,  comenzó a invadir el cansancio. ¿Cómo trabajó eso para no discontinuar las rutinas?

«Lo que me motivó a seguir siempre es ver como mejoré, a pesar de entrenar en casa al principio sin patines y después con ellos, pero con espacios reducidos. Pude mejorar muchas cosas, y  me motiva a seguir por más. Además, Ale también me motivaba porque siempre le podía mandar videos y además de corregirme las cosas que no estaban correctas me destacaba lo bueno y mis progresos», responde Vale.

 

Respecto a si en cierto momento le invadió el cansancio por no poder retornar al Club, señala:

«Nono por suerte no! Si quizás algunos días si me ponía los patines y algo no me salía, me enojaba un poco. Pero si pasaba eso me sacaba los patines y lo volvía a probar al día siguiente».

Ale es Filipini, su entrenadora, y tanto con ella, como con sus compañeras, se daban ánimo mutuo para no aflojar y seguir firmes con las rutinas y entrenamientos en sus hogares.

«Si obvio! Todos los sábados teníamos un zoom de dos horas, donde siempre al final nos súper animaban a seguir entrenando y nos destacaban todo el progreso; desde el día 1 nos destacaban que ya íbamos a volver al club y sobre todo, si éramos constantes en nuestras casas, volveríamos de la mejor forma posible», destaca.

Sobre las sensaciones cuando volvió a entrar al Club, comenta:

«Estuve y estoy muy contenta de poder haber vuelto a entrenar en el club! Es muy lindo poder ver a Ale y a algunas de las chicas! Extrañaba mucho la sensación de patinar en una pista».

Respecto a estos meses inéditos para el mundo, ¿qué enseñanza y aprendizaje le dejó el aislamiento social?

«Más que nada, poder valorar más las cosas simples. Y si tenemos ganas de hacer algo lo hagamos, porque sino después puede ser que otras circunstancias no te lo permitan», puntualiza de manera contundente Valeria González, patinadora de Porteño, una de las actividades retornadas a nuestras instalaciones, a la espera de tener las autorizaciones correspondientes, para el regreso de otras.