Tatiana Moreno está por estos días pasando sus vacaciones en Salta y Jujuy. Tras un año intenso en su vida, recarga energías en las hermosas provincias del noroeste argentino, antes de embarcarse en el nuevo desafío que tiene como profesora de Voley del Club: dirigir la flamante cuarta Tira femenina de Porteño.

«El origen de una cuarta tira viene de la cantidad de chicas, de diferentes edades y niveles, que se acercan al club para practicar el deporte. Sabiendo la competencia que hay en la zona, apuestan a Porteño para que las acompañe en su desarrollo deportivo», expresa Tati mientras recorre las imponentes Salinas Grandes extendidas entre ambas provincias.

Y agrega respecto a la Tira:

«Las categorías son sub 13, sub15 y sub17 por el momento. Con proyección de ampliar a sub19 y sub 2. Por el momento vamos a trabajar con jugadoras que ya son del club y constantemente captando chicas que quieran aprender el deporte o que ya lo conozcan y quieran seguir desarrollándose».

Por supuesto, y ante las permanentes consultas de chicas por sumarse a esta actividad, indica días y horarios de entrenamientos que arrancan en febrero.

«Vamos a jugar una liga local «Liga del Oeste».Los horarios de entrenamiento son martes y jueves de 15.30 a 17.30 horas».

Este 2024 será el tercer año en Porteño. Porque además es jugadora de la Primera A. Como entrenadora comenzó la temporada anterior, dirigiendo las categorías menores de la Tira B.

«Me desarrollé en un club de General Rodríguez, PAC (Porteño Atlético Club): también jugué en Argentino de Castelar.
Llegue a Porteño buscando un buen nivel para jugar» expresa.

En relación al permanente crecimiento del voley en el Club y con su experiencia a cuesta, se le pide una reflexión sobre este fenómeno.

«Desde mi experiencia en otros clubes, veo que las chicas entrenan, disfrutan y en ese disfrute también encuentran la competencia, amistades, se pueden desarrollar en otro ámbito. Y parte del crecimiento es que quiénes vienen a practicar, traen a sus amigas, hermanas o personas cercanas para que conozcan y vivan la misma experiencia.También está la otra cara, dónde vienen porque saben que tenemos muchas tiras y buen nivel en crecimiento constante y nos buscan para seguir formándose cómo jugadoras», responde.

Sobre su experiencia iniciática de dirigir a las pequeñas, comenta:

«Creo que lo gratificante de trabajar desde cero con un grupo de niñas, es que todas aprendemos al mismo tiempo cosas diferentes. Hice mucho hincapié en tener una base de respeto en el grupo y también formar pautas para los entrenamientos y partidos. Cómo tienen que ser, en qué horario y que hacemos en ese momento. Empezamos trabajando ejercicios más técnicos ya que nos preparábamos para jugar torneos. Y luego dividimos entre lo técnico y lo global, así podían ponerlos en práctica en momentos específicos de partidos.
Es un grupo con mucho potencial y ganas de aprender, y lo supimos aprovechar. Siendo su primer año de voley progresaron mucho, jugaron varios torneos dónde nos enfrentamos a nervios propios de la competencia, y eso les dio experiencia para alentarse entre ellas y quedarse con ganas de seguir mejorando».

En tales categorías plenamente competitivas el resultado deportivo es completamente accesorio, pero se le pide un balance sobre los mismos.

«La tira B jugo en nivel D y a fin de año ascendió a nivel C. Las categorías más chicas empezaron de cero, por eso los resultados no eran positivos en un principio. A partir de mitad de año donde los equipos quedaron consolidados, pudimos empezar a buscar resultados positivos en los partidos. Hubo fechas donde ganamos varias semanas seguidas y podían enfrentarse a esa presión ya que tenían una experiencia transitada».

Tatiana vivíó toda la vida en Francisco Alvarez, Moreno, y en la actualidad reside en Morón. Su familia está confirmada por  mamá Débora, papá Andrés y su  hermana Magali.

Como jugadora se desempeña en la posición de Punta.

«La primer mitad del año pudimos permanecer en Primera División y en la segunda jugamos a estar lo mejor posicionadas posible para enfrentarnos a los playoff. Jugamos Octavos de Final contra Untref y perdimos. En ese momento nuestro torneo ya finalizó.
Fue un año dónde el objetivo principal, que es permanecer, se dió muy rápido. Eso nos dió una tranquilidad, y a la vez nos quedamos con ganas de más al haber perdido en la.primer instancia de eliminación directa», indica respecto al plantel superior.

Ya van dos temporadas que logran permanecer en la A. ¿Están dadas las condiciones para que en un futuro mediano o largo se pueda aspirar a la División de Honor?

«Este año en un momento estuvimos muy cerca. Les ganamos 3-1 a quienes estaban segundas en la tabla.para ascender a División de Honor. El.objetivo está y no es lejano. Creo que se puede dar en unos años o mismo este», afirma

Tatiana es profesora de teatro, ejerce la docencia en escuelas públicas.También estudia el Profesorado de Educación Física en una Universidad de Hurlingham.

«De chica me gustó mucho teatro y por eso decidí estudiar. Hoy es un lazo para estar en la educación y compartir el día a día con estudiantes de diferentes realidades socioeconómicas. Y al estar siempre el deporte en mi vida, la educación física es algo que me acerca también y me gusta», indica sobre ambas carreras.

La pregunta sobre si la improvisación tan innata en el arte del teatro puede aplicarse a un deporte colectivo como el voley.

«Hay mucho margen, en cada pelota no sabés cómo va a terminar el punto. Das las herramientas de trabajo y la guía, pero las que investigan y exploran en cada pelota son ellas. Y así tienen que formarse, teniendo experiencia de todo. Más en equipos de edades chicas, dónde recién empiezan. Y el ganar o perder queda en un segundo plano», responde.

Y añade sobre la otra actividad.

«A las clases acerco mucho la improvisación. A partir de juegos teatrales para que pierdan la vergüenza y empiecen a imaginar situaciones».

De regreso a la cuarta tira, un análisis. Si las pequeñas B era un espacio para formar, muchísimo más en esta que arranca en febrero.

«Si tal cual. Que aprendan y que vivan la experiencia de jugar en diferentes momentos. Y el crecimiento como jugadoras nunca es lineal, siempre espiralado», dice.

Y para finalizar, sus objetivos como jugadora y DT.

«Me sigo proyectando cómo jugadora en el club. El rol que me toque cumplir siempre va estar de la mano de alentar y dejar lo mejor de mi para que al equipo le vaya bien. Y como entrenadora creo que el objetivo está cumplido cuando las jugadoras que formás se pueden desenvolver y comunicar solas en la cancha. Cuando ya aprendieron todo técnicamente y las guías desde lo tactico».

Tatiana Moreno, y el desafío de entrenar y dirigir una nueva Tira de Voley, actividad en constante crecimiento.